<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><rss xmlns:atom='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' version='2.0'><channel><atom:id>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387</atom:id><lastBuildDate>Tue, 24 Nov 2009 12:48:30 +0000</lastBuildDate><title>Tiraderrotas</title><description>El blog de Luis Frías</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/</link><managingEditor>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</managingEditor><generator>Blogger</generator><openSearch:totalResults>212</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>25</openSearch:itemsPerPage><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-9143961347056049393</guid><pubDate>Thu, 19 Nov 2009 15:14:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-19T07:21:10.173-08:00</atom:updated><title>Sobre la cuestión del SME...</title><description>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SwViLDAN63I/AAAAAAAAASM/gUtDUVZblLA/s1600/Paco+Ignacio+Taibo+II.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 213px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SwViLDAN63I/AAAAAAAAASM/gUtDUVZblLA/s320/Paco+Ignacio+Taibo+II.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405834869652450162" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Paco Ignacio Taibo II&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;... ha escrito un texto muy asequible y éticamente intachable el maestro Paco Ignacio Taibo II. Aunque está en La Jornada, vale la pena echar un vistazo a lo más lógico y ciudadano que he leído a propósito de este trampantojo que ha sido desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro y, en consecuencia, del Sindicato Mexicano de Electricistas. El texto: &lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2009/11/19/index.php?section=opinion&amp;amp;article=019a1pol"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-9143961347056049393?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/11/sobre-la-cuestion-del-sme.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SwViLDAN63I/AAAAAAAAASM/gUtDUVZblLA/s72-c/Paco+Ignacio+Taibo+II.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>16</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-2281221807901121505</guid><pubDate>Sun, 08 Nov 2009 18:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-11-08T11:00:19.906-08:00</atom:updated><title>Una lindeza más</title><description>Debido a mi trabajo como periodista, me toca ver de cerca los excesos de los poderosos. Blazers Hermenegildo Zegna de 30 mil pesos, cuentas en el putero de 20 mil pesos, platos de ensaladas de 4 mil pesos. Lo malo de la noticia que posteo no es que en un año de crisis económica se tomen medidas de austeridad en el sector cultural; lo peor son estas dos cosas: por un lado, que la reducción del presupuesto al rubro cultura-arte se trata de una política gubernamental no temporal sino sistemáticamente atroz , y por otro lado, que los propios funcionarios de la Cultura son los de los dispendiosos sacos Hermenegildo, las comidas y las putas. Así, la reducción del presupuesto no es a los lujos, sino al apoyo a la creación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Conaculta, el más castigado en el presupuesto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;El sector cultural sufrirá una reducción en el presupuesto para el ejercicio 2010 de tres mil 338.5 millones de pesos, lo que representa 25.2 por ciento de sus recursos, según el estudio “Gasto Programable de la Subfunción Cultura por Unidad Responsable, 2009A-2010P”, realizado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Asimismo, especifica que el Consejo Nacional Para la Cultura y las Artes será el órgano cultural más afectado por el presupuesto planteado por el ejecutivo, ya que tendrá una disminución de 37.4 por ciento para el próximo año, lo cual representa una baja de mil 862.4 millones de pesos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Ya el jueves pasado, durante una reunión con los medios de información, Consuelo Sáizar, presidenta del Conaculta, mencionaba que el gran reto en esta época de crisis “es no paralizar las actividades culturales y desarrollar el mismo número de propuestas artísticas que en 2009, aun con un presupuesto menor” (MILENIO 6/11/09).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sáizar negó que debido a la crisis económica que se vive a nivel internacional, y que ha afectado a festivales y “quebrado” museos, en México se vayan a sacrificar los proyectos culturales o educativos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Agregó que las actividades sustanciales seguirán intocables, por lo que se analiza en qué ámbitos se puede ahorrar.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;Otros afectados&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;El estudio realizado por la Cámara de Diputados también menciona que otros institutos y universidades se verán afectados en su gasto cultural debido al recorte, entre ellos se encuentran la Universidad Autónoma Metropolitana con una disminución de 7.6 por ciento, es decir, 18.1 millones menos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La Universidad Nacional Autónoma de México podría ser afectada con un recorte en este rubro de 117.8 millones de pesos, lo que representa 32.4 por ciento de su presupuesto en este ámbito; el Instituto Nacional de Antropología e Historia tendrá una disminución de 15.3 por ciento, lo cual se traduce en una baja de 465.6 millones de pesos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;De igual forma, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura tiene estimado un recorte de 509.1 millones; el Instituto Mexicano de Cinematografía de 164.6 millones, es decir, menos 46.5 por ciento. En tanto, el Instituto Mexicano de la Radio tendrá una disminución de 18.8 millones de pesos, lo que representa 12.9 por ciento de sus recursos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;En este sentido, el diputado priista Armando Jesús Báez Pinal, secretario de la Comisión de Cultura, mencionó en entrevista que dicho órgano legislativo buscará evitar un recorte en materia cultural para el siguiente año.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El diputado dijo que con el recorte estimado en el presupuesto no se tendría un margen para poder etiquetar recurso alguno a este sector, “entonces va a depender de la reunión con el diputado Videgaray y ahí es donde vamos a pedir que, mínimo, se respete el presupuesto de 2009 más 4.5, que fue el porcentaje de inflación, lo que representa alrededor de 600 millones de pesos”.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;“Esto nos ayudaría a poder regresarle al INBA, al INAH y a Conaculta una tercera parte, otra tercera parte a los estados y municipios y otra a las asociaciones civiles”, subrayó.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Báez Pinal informó que la Comisión se ha reunido con diversas organizaciones culturales y que espera hacerlo con cerca doscientas organizaciones civiles, de municipios y representantes de gobiernos estatales a fin de conocer los recursos que necesitan para realizar diversos proyectos en diferentes entidades del país.&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Milenio-Diario&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-2281221807901121505?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/11/una-lindeza-mas.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>8</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-159437914716029891</guid><pubDate>Mon, 19 Oct 2009 03:31:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-18T20:41:33.102-07:00</atom:updated><title>Pinche Bicentenario, por H. de Mauleón.</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Stvfu90IdoI/AAAAAAAAASE/7ABvpC_p0Yo/s1600-h/Pe%C3%B1a+Nieto.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 220px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Stvfu90IdoI/AAAAAAAAASE/7ABvpC_p0Yo/s320/Pe%C3%B1a+Nieto.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5394150976666498690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Conviene aclarar que el sentido que le atribuyo a "pinche", aquí, no es sino el de "pobrecito". Con tristeza y carcajada, leo la revisión que hace Héctor de Mauleón de las actividades que se planean para celebrar el Centenario y Bicentenario en mi país. Podría poner nada más el link; si me permito transcribirlo es porque no tiene ni un gramo de desperdicio. Una vez más: triste pero divertido. Helo aquí:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Dentro un siglo, la comisión que organice los festejos del Tricentenario de la Independencia mirará con extrañeza el Catálogo Nacional de Proyectos que registra las mil 700 actividades con que la generación a la que pertenecemos se dispone a celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. “¿Qué les pasaba a estos estúpidos?”, se preguntará, muy seriamente, algún historiador del futuro. Según dicho catálogo, el gobierno de Enrique Peña Nieto celebrará el Bicentenario de la Independencia lanzando al mercado una variedad de papa que se llamará “papa Corregidora”. Lo celebrará, también, abriendo una planta de quesos y poniendo en marcha un centro para producir “cinco millones de huevos de trucha de calidad certificada”. Peña Nieto incluirá el logo del Bicentenario en las licencias de manejar y hará montar arcos triunfales al principio y al fin de las carreteras. Con 199 actividades programadas es, sin duda, el gobernador más interesado en celebrar —aunque él no sepa muy bien qué.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Otro que tiene muchas ganas de participar en los festejos es el gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto. A él se le ocurrió que sería buenísimo organizar en su estado un concurso de esculturas de arena.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Para no quedarse atrás, el gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, ordenó que se escenificara en el suyo el fusilamiento del cura Hidalgo (la Secretaría de la Defensa Nacional anunció, por su parte, que pondrá a un grupo de soldados a escenificar batallas históricas en Celaya y la Alhóndiga de Granaditas). Reyes Baeza también hará que dos equipos de la NBA vengan a jugar a su estado y organizará un concurso de belleza que estará encaminado a elegir a la reina de los “Tres siglos, tres fiestas”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;El proyecto del gobernador de Durango, Ismael Hernández Deras, está padrísimo: se propone inaugurar el museo de sitio “Calabozo de Hidalgo”. Mientras tanto, al sur del país, el gobierno de Ulises Ruiz colaborará en las fiestas presentando una iniciativa “para la preservación del árbol que sembró Morelos”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;El gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, muy consciente de la responsabilidad histórica que esta fecha emblemática le ha echado en las espaldas, tiene casi lista una telenovela que, según nota de Thelma Gómez y Liliana Alcántara (El Universal, 6 de octubre), narrará “los momentos más importantes de la participación del estado en la Independencia”.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Mención especial: el encuentro de “Países que en sus banderas están representando recursos naturales”, y que según el coordinador de la Comisión Organizadora de los Festejos, José Manuel Villalpando, resulta “muy importante” porque va a “crear conciencia entre los países que tenemos una vinculación con la naturaleza en las banderas, para generar conciencia sobre la urgencia de atender con acciones específicas el cambio climático”. Ni más, ni menos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;El costo de las celebraciones, según la nota de Gómez y Alcántara, será de mil 576 millones de pesos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;La generación que en 1910 celebró el Centenario de la Independencia inició sus trabajos con siete años de antelación y centró sus esfuerzos en la elaboración de un guión, en el mensaje que deseaba enviar. ¿Cuál será el mensaje de la generación del Bicentenario? Me temo que habrá que buscarlo en la planta de quesos, o en el centro para producir huevos de trucha, o en el lanzamiento al mercado de la “papa Corregidora”. Habrá que buscarlo en la telenovela de Herrera, y en el concurso de esculturas de arena de González Canto. Seguro ahí lo vamos a encontrar —mientras en Chihuahua se escenifica el fusilamiento de Hidalgo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-159437914716029891?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/10/pinche-bicentenario-por-h-de-mauleon.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Stvfu90IdoI/AAAAAAAAASE/7ABvpC_p0Yo/s72-c/Pe%C3%B1a+Nieto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-3427152352746745782</guid><pubDate>Tue, 13 Oct 2009 01:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-12T18:51:00.582-07:00</atom:updated><title>Yuri Herrera</title><description>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Además de ser el director de la revista literaria &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El perro&lt;/span&gt;, es autor de la transparente -por honesta y felizmente lograda- novela &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los trabajos del reino,&lt;/span&gt; y ahora, de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Señales que precederán al fin del mundo&lt;/span&gt;, que aún no he leído. Hace unos días escribía en este espacio que en el periódico &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El País&lt;/span&gt; sólo son monedas corrientes los hidalguenses Yuri y su hermano Rafael Herrera. La siguiente &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/fabula/belleza/elpepuculbab/20091010elpbabpor_8/Tes"&gt;crítica de la nueva novela &lt;/a&gt;de Yuri Herrera es la confirmación:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:180%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:180%;" &gt;La fábula y su belleza,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;por María José Obiol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mictlán está en el nivel inferior del espacio humano. Es el inframundo y en él habitan los señores de la muerte. La mitología precolombina lo sitúa hacia el norte y para llegar hasta allí hay que recorrer un camino muy difícil que debe hacerse en nueve etapas. Son los nueve pasos de los mitos. El primero es la Tierra, y el último, Mictlán o el sitio sin orificio para el humo, y ése es el recorrido que deberá hacer Makina, la protagonista de Señales que precederán al fin del mundo, la segunda novela de Yuri Herrera (Actopan, México, 1970). Cuando este autor publicó Trabajos del reino, sorprendió por la fuerza que emanaba del texto. En sus páginas se narraba una historia de narcotráfico y convertía al protagonista en un cantante de corridos. Esta vez, en Señales que precederán al fin del mundo, un texto especialmente hermoso, la protagonista es una muchacha que deberá ir hacia el norte en busca de su hermano y sortear, como en la mitología, nueve etapas. Nueve capítulos en la novela que tomarán el nombre de cada uno de los pasos de la leyenda precolombina. Y todo para que lo ancestral enlace con la irreductible realidad. Comenzará el camino y estarán lugares y ciudades que no se nombran, una frontera que no se señala y un río que se cruza del que no sabemos dónde nace. Un río. En los mitos, el pasadero del agua se ha de atravesar acompañado de un perro. En la novela es Chucho el nombre del hombre que se encargará de ayudarla a cruzar a la otra orilla. Y están los duros del camino, los jefes de clanes y los paquetes que se entregan para que se lleven hacia el norte y cuyo contenido no se pregunta, porque "una no hurga en las enaguas de las demás". Tráfico de personas y sustancias y esa textura de lenguaje fronterizo que asombra a esta lectora por la precisa y persuasiva belleza de las palabras, de las nuevas palabras que se crean o se transforman para contar sobre lo inexorable. El texto es una línea recta cosida a dentelladas por voces, encontronazos y algún que otro balazo. Un registro lingüístico especial que te agarra de manera mágica y del que deseas aprender. Soberana facilidad para decir dónde vas sin nombrar nombre. Ese ¿vas a cruzar? y ser más tarde camisa mojada. Estar en una tierra entre tierras donde los habitantes son al mismo tiempo paisanos y gabachos "con gestos y gustos que revelan una memoria antiquísima y asombros de gente nueva", con ese idioma que nace sumando atributos de uno y otro lado. "Si uno dice 'Dame fuego' cuando ellos dicen 'Dame una luz' ¿qué no se aprende sobre el fuego, la luz y sobre el acto de dar?". Registro lingüístico que barrunta sones ásperos y líricos y con el que Makina enamora a quien se acerca a Señales que precederán al fin del mundo. Ella es heroína de leyenda al atravesar etapas, al batallar con las sombras espectrales del presente con esa ansia de llegar hasta su hermano que tal vez se encuentre en ese lugar donde no hay ventanas ni orificios para el humo. El inframundo de la fábula. Otro acierto de Yuri Herrera.-&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-3427152352746745782?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/10/yuri-herrera.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-7669968652463356703</guid><pubDate>Sat, 03 Oct 2009 18:39:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-10-03T20:25:05.936-07:00</atom:updated><title>Selección sabatina</title><description>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una mañana de sábado productiva. He leído lo que comparto enseguida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el  "Babelia", de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El País&lt;/span&gt;, se hallan los siguientes textos, ampliamente recomendables, a saber:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Una &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/inteligencia/catastrofica/literatura/elpepuculbab/20091003elpbabpor_15/Tes"&gt;entrevista &lt;/a&gt;con la franco-canadiense y esposa de Tzvetan Todorov: Nancy Huston, cuya novela &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Marcas de nacimiento &lt;/span&gt;es una &lt;span style="font-style: italic;"&gt;rara avis &lt;/span&gt;dentro de la tradición y corriente literaria que se me diga. Me encanta cuando dice -parafraseándola- que los escritores hoy son demasiado, aburridamente inteligentes, y que hace falta ser algo tonto para hacer buena literatura. Por algún motivo, pensé de inmadiato en Pedro Juan Gutiérrez, el cubano cuya literatura, estúpida, sin sentido, asquerosa, etcétera, resulta apasionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Una ciertamene extensa &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Kadare/sobreviviente/elpepuculbab/20091003elpbabpor_3/Tes"&gt;entrevista narrada con Ismaíl Kadaré&lt;/a&gt;, premio Príncipe de Asturias 2009. Definitivamente, vale la pena la media hora que hay que invertir para leerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en "Laberinto", de &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Milenio, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;encontré una &lt;a href="http://impreso.milenio.com/node/8651054"&gt;reivindicación de Federico Gamboa&lt;/a&gt; hecha por Héctor de Mauleón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá que guste mi selección sabatina.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-7669968652463356703?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/10/seleccion-sabatina.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-977718219877511113</guid><pubDate>Tue, 15 Sep 2009 14:55:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-15T08:04:30.793-07:00</atom:updated><title>Ay, fama...</title><description>&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Aunque me parece que, al menos en materia de artes y letras, se ha inclinado un tanto a la derecha, no he dejado de leer &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;El País. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pero pocas veces había podido ver en sus páginas información ligada con el estado donde nací, Hidalgo, México. Es el quinto estado en marginación, desigualdad social y, en general, pobreza social. Sólo hace tiempo había leído una crítica que publicaban de la novela &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Los trabajos del reino&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; de Yuri Herrera (Actopan, 1970) y, algún tiempo después, un artículo de su hermano Rafael Herrera, ex secretario de Finanzas del Gobierno del DF, que tituló "El tamaño sí importa", no con relación al pene sino al presupuesto que se aplica para paliar la pobreza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que ahora leo &lt;/span&gt;&lt;span style="text-decoration: underline;font-size:130%;" &gt;una &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Detenidos/124/policias/Mexico/nexos/narco/elpepuint/20090915elpepuint_1/Tes"&gt;noticia&lt;/a&gt; que, no sin chauvinismo localista, me saca de quicio. Es sobre !los 124 policías municipales de la tranquila Pachuca, que se metieron a servirle a los zetas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hubiera gustado abrir la edición de hoy y ver que Hidalgo aparece por cualquier cosa, por su pulque, aunque sea.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-977718219877511113?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/ay-fama.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-3809180183724437394</guid><pubDate>Mon, 14 Sep 2009 02:11:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-13T19:18:53.276-07:00</atom:updated><title>Los rounds de Ricardo Garibay</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sq2oBPbIBQI/AAAAAAAAAR8/9u3Rgl2rXLU/s1600-h/Ricardo+Garibay.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 351px; height: 229px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sq2oBPbIBQI/AAAAAAAAAR8/9u3Rgl2rXLU/s400/Ricardo+Garibay.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381141869051249922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Así tituló Rafael Pérez Gay su columna de hoy en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Universal. &lt;/span&gt;Aunque no pasa de ser una mera anécdota sin chiste para comentar al desgaire la primera década luctuosa de Ricardo Garibay, celebro siempre cualquier mención y el reconocimiento que se haga del Samurai de Cuernavaca. Garibay ha inspirado muchos de mis arrestos creativos, y su coraje para afrontar la vida es simplemente fascinante. He aquí el texto que publica hoy el autor de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Paraísos duros de roer&lt;/span&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La prensa literaria y el Estado cultural le han prestado muy poca atención a Ricardo Garibay a 10 años de su muerte. Apenas una mesa redonda sin un peso para la promoción y una o dos notas en los periódicos. Poca cosa para uno de nuestros grandes escritores en tiempos en que los aniversarios se celebran con bombo y platillo. Esto se debe en parte a que la obra de Garibay ha cruzado el tiempo de las letras mexicanas dominada por las paradojas. Ese raro espíritu de contradicción se enquistó en su vida cuando decidió formar parte del círculo selecto de los escritores devorados por su personaje. En él se cumplieron el sueño y la maldición de un escritor prolífico y las agitaciones de una vida pública polémica y complicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años, al final de los 70, un grupo de jóvenes reseñistas con aspiraciones literarias asistió a uno de los programas televisivos de Ricardo Garibay, no sé si en el Canal Once. Yo era uno de ellos. Durante una hora, el escritor nos provocó sin pausa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Venga!, digo. No va usted a defender al payaso de Hemingway que por encima de todo era un pésimo escritor, leñe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que quise responder balbuciendo alguna opinión y Garibay me interrumpió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No diga “este”. Es un muletilla que afea el idioma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos tundió como le dio la gana. Su aliento declarativo alardeó más de una vez con sus pasiones y sus oficios. Había que oírlo hablar del fajador lleno de pundonor en los encordados de su juventud, del amante incontrolable de mujeres que su memoria guardaba en el éxtasis, del inmejorable escritor erótico, del guionista de cine, del conductor de televisión, del filósofo y amigo de filósofos, del cronista bravo. Había que oírlo hablar como si hablara de otra persona y no de él mismo. Estaba decidido a elevar la virilidad a rango estético y la fuerza de carácter a talento puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser inquietante la forma en que el tiempo desmejora algunas obras y hace crecer otras. Algunos de los libros de Garibay han sido mejorados por el tiempo. Su vasto, irregular y muchas veces admirable conjunto narrativo se inició en el paisaje rural, que nunca abandonó del todo, y desembocó en la altura estilística, aún insuperada, de sus mosaicos urbanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que entre más tiempo pase, los libros de crónicas de Garibay ocurran en un lugar superior de nuestra literatura. Entre ellos figuran, ni más ni menos, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las glorias del Gran Púas&lt;/span&gt; (1978),&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Acapulco &lt;/span&gt;(1979), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;De lujo y hambre&lt;/span&gt; (1981), &lt;span style="font-style: italic;"&gt;¡Lo que ve el que vive! &lt;/span&gt;(1976) e incluso &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Diálogos mexicanos&lt;/span&gt; (1975). Nadie, en ningún periódico, debería atreverse a escribir una crónica sin antes leer estas piezas fundamentales del género. Garibay ejerció la crónica a partir de su origen ancestral: el poder narrativo y la fuerza del diálogo. Siempre que Garibay recurrió a esos dos ases de la tensión dramática, el cronista dio en el clavo y se levantó de su escritorio con un texto raro, importante, valioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque menos frecuentados, los cuentos de Garibay conservan algo de la ardiente fluidez de sus crónicas. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El gobierno del cuerpo&lt;/span&gt; (1977) reunió prácticamente todos los relatos que escribió entre 1951 y 1976. En el cernido de esas páginas, Garibay intentó con gran libertad y certidumbre diversas formas del cuento: el guión, el diálogo dramático, el monólogo, el diario, siempre bajo el dominio del tema más importante que ocupó sus ficciones: el erotismo. Pero demasiada seguridad y demasiada libertad pueden echar a perder el libro que un escritor trae entre manos. Desde entonces, se enfrentó a su más poderoso adversario: él mismo. Quizá por esto, novelas como &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Verde Maira &lt;/span&gt;(1977) y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Triste domingo &lt;/span&gt;(1991) son ecos de la voz de ese adversario que algunas veces derrotó al escritor fino y delicado que podía ser Ricardo Garibay. En cambio, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Beber un cáliz, Bellísima bahía &lt;/span&gt;y &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La casa que arde de noche&lt;/span&gt;  forman un entramado novelístico de gran calado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes aspirantes que fuimos al programa de televisión invitados por Garibay tenemos, más o menos, la edad que entonces tenía el escritor. Yo pensaba que era un viejo pedante, pero admiraba la prosa de que era capaz, y quería escaldarle la lengua literaria. Por esta razón hablé de Paul Léauteaud, el gran memorialista francés. Garibay me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Era un francés amargado que amaba a los gatos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego estaba equivocado. No hay escritor posible sin necedad y coraje; a Garibay  le sobraban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-3809180183724437394?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/los-rounds-de-ricardo-garibay.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sq2oBPbIBQI/AAAAAAAAAR8/9u3Rgl2rXLU/s72-c/Ricardo+Garibay.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-4468003741762066656</guid><pubDate>Sat, 12 Sep 2009 18:02:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-12T11:31:37.024-07:00</atom:updated><title>Primera caida</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqvn1-fkU7I/AAAAAAAAAR0/zGOZt_VVZqk/s1600-h/Primera+caida.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 307px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqvn1-fkU7I/AAAAAAAAAR0/zGOZt_VVZqk/s400/Primera+caida.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380649094318674866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿A quién no le gustan las luchas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que a la antropología social y a los estudiantes fresas les ha dado por meter sus narices en las luchas, las cantinas, lo naco y el lumpen, éstos temas fascinantes han perdido encanto. Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero haciendo a un lado estas aburridos acercamientos fresas y ñoños a las luchas, tengo la certeza de que el arte puede continuar haciendo aportes no sólo en este tema particular sino en cualquier otro. ¿Qué ya está todo dicho? Yo no conozco nadie inteligente que diga eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabedores de que aún hay mucho por decir, un trío de grabadores va a presentar la exposición &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Primera caída. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No se trata de ninguna muestra populachera o de cierta asepsia fresa similar a lo que se viene produciendo desde hace algún tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que si andan en Pachuca, Hidalgo, el próximo viernes, apaguen el televisor y vayan a la Fundación Arturo Herrera Cabañas a las 7 de la noche. En la sala de gráfica, se presenta &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Primera caída, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;exposición de Eddy Salgado, Isuki Castelli y Fabiola Ortiz.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-4468003741762066656?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/primera-caida.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqvn1-fkU7I/AAAAAAAAAR0/zGOZt_VVZqk/s72-c/Primera+caida.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>5</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-6407918770836967357</guid><pubDate>Fri, 11 Sep 2009 16:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-11T09:14:06.481-07:00</atom:updated><title>El lugar dónde</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Hubiera dicho que no, que me era imposible. Hubiera pretextado alguna razón familiar antigua, y punto; no estaría aquí, quejándome. Pero, ¿a dónde me hubieran mandado? Creo que a Benito tampoco le fue bien, tuvo que resignarse cuando le dijeron que debía hacer un reportaje de los artesanos en las sierras de San Luis Potosí. A él, que prefiere todo lo que tenga que ver con policías, accidentes nocturnos y tugurios fatales. Es enojoso admitir que me vi cobarde; no me gusta estar aquí, aunque para todos yo sea muy afortunado con este envío. A las mujeres siempre les va mejor. Lisbet, por ejemplo. Que cubra el cuento ése de los delfines viajeros de Mazatlán. ¡Por qué Lisbet! Que no me manden a mí, pero al menos alguien que disfrute del viejerío de Sinaloa. Adonde sea, menos aquí. En el último de los casos, creo que Benito y yo estaríamos felices de que nos invirtieran los papeles: él para mi destino, yo para el suyo. Soy un tonto. Por qué se me viene a ocurrir hasta ahora. Cobarde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Señor Brihuega? —se asomó la secretaria a la sala de espera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Incorporándome, continué sentado en el sofá pero enderecé un poco la espalda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Si.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Pase, por favor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; —¿Sí me podrá recibir el ingeniero?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Asiente con la cabeza y me hace pasar por la puertecita a la oficina seguida, la recepción. Es una morena bastante joven y volátil como para ser secretaria de un corporativo de cuarta, aunque de oficinas cuyo lujo rebasa a un pueblo como éste. Creo que se vería mejor tomando micheladas 2 por 1 en algún bar de jueves por la tarde. Sus lentes de gruesa pasta negra no le quedan bien, y el uniforme de pantalón y camisa kaki… yo por lo menos sólo uso el chaleco de reportero cuando me va a tomar la cámara. En el corazón lleva la mica con su nombre: Fredesbinda Martínez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Con esa ágil sofisticación de las secretarias de gerencia, me explica todo el mecanismo para entrevistar a su jefe. Es el director de la empresa que está abriendo muchos espacios de trabajo en la pequeña ciudad. Me dice la hora y el procedimiento para la entrevista. Qué preguntas sí y qué preguntas no hay que hacer. Qué bien se le ven esos alambritos trabajándole la dentadura, la hacen ver atractiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En cuanto me extendió el papel con las indicaciones, me despedí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Hasta mañana a las…—echo un ojo al papel— diez. Gracias, Fredesbinda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Hasta luego, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Señor? La muy cabrona. Seguro es mayor que yo. Dos años al menos. Esta barriga y las patas de gallo, carajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Fue fácil encontrar alojamiento en el pequeño pero céntrico Hotel Limas, seguía despachando detrás del mostrador aquel español del apellido arabesco Montúfar, mi padre lo envidiaba. Claro que el tiempo es cruel y no perdona, ahora el viejo era un lamentable jamón rosado. Nunca me imaginé que podría quedarme aquí. Puedo recordar que era cosa de ricos este edificio de azulejos pringosos, además quién se queda en un hotel teniendo casa en el mismo lugar. De joven sí hice el gasto; antes era difícil enredarme con mis novias en sus casas o en la mía. Dejé mis cosas en la habitación y salí a comprar lo que hacía falta. Estaba por caer la noche, el frío empezaba a helarme las orejas. Lo que menos quería era enfermarme de tos, así que salí rápido a buscar una tienda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Casi nada, o casi todo, ha cambiado desde la última vez. Esta pequeña y solitaria avenidita está igual que la de mi cabeza y la de las fotos que había visto hace poco. En cuanto Carmen, mi jefa, me dio la orden de trabajo y leí Ciudad Remedios, tuve que tragar saliva pero también buscar datos en los archivos que conservaba en casa. Rápido di con la tienda. Estaba allí donde me la imaginaba. Era cosa de andar un poco, y ahí estaban los abarrotes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;De niño, muchas veces acompañaba a mis padres a hacer las compras del mes. Teníamos un Renault 12, un vergonzoso Renault que hacía un afeminado run run. La tienda continúa siendo grande; un poco más amplia que cualquier OXXO, pero infinitamente menor que un Wal Mart. Habrá lo que busco, siempre salíamos aprovisionados de aquí. Hay unos niños que tiran del vestido de la mamá y con el brazo señalan un cereal de bolitas. Mis berrinches eran por el polvo de fresa para endulzar la leche. Vengo por unas pilas para la cámara y la grabadora; el cepillo y la pasta dental, rastrillo, ¿qué mas? ¡Pero mira eso! Esos montones de papel sanitario siempre han estado justo en esa esquina. ¿Qué más? Una caja registradora está vacía. Pongo mis cosas, hay colgados rastrillos. Cojo uno, añado un tubo de galletas. “¿Nada más?” La cajera, pueblerina que no esconde su cruz, es una caballuna de dentadura fatal y ojos verdes. “Pase, gracias”. Tomo la bolsa con mis cosas y me marcho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una vez en el hotel, encuentro mi habitación fría. Es insólitamente temprano pero la ciudad ya está vacía, cuando volví de la tienda había unos cuantos en la calle. Los que compraban elotes preparados y las parejitas que caminaban abrazadas del talle. Había pensado preparar el guión de la entrevista y sacar mi ropa para mañana. Sólo saco la ropa y buenas noches. Con la entrevista ya veremos. La televisión hace que las sábanas se parezcan a las de casa. Mi mujer no puede estar viendo otra cosa: el concurso de chistes del canal 2, que aquí es el 8. Me quedo dormido, tratando de concentrarme con la mano en Fredesbinda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A las diez en punto, me estaba esperando aquel hombre. A diferencia del señor de traje que me había formado en la cabeza, era un amistoso sujeto de blue jeans, camisa kaki y lentes perfectamente transparentes. Formal y todo, pero agradable. Fredesbinda nos había llevado dos cafés americanos con poca azúcar. Antes de empezar la entrevista con la grabadora, el director me había platicado las bondades de la empresa, lo felices que estaban sus jefes, el entusiasmo que les causaba invertir aquí. Su dentadura era perfecta, se había rasurado impecablemente y su cabellera estaba en perfecto orden.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La entrevista es para que me hable de los 240 millones de pesos que su empresa está invirtiendo en armar camiones de carga. Decía maravillas del gobernador, un tipo que ama esta región de su estado, que no tenía reparo en viajar al último rincón del mundo para atraer inversiones. Agradecía que el gobierno les haya obsequiado el terreno para construir esta fábrica y traer empleo a una ciudad a punto del abandono fantasmal. Me hablaba que dan trabajo a cientos de obreros especializados, que construyen los camiones ligeros más bonitos y rentables del mercado nacional. Qué bonito, casi le digo, y Fredesbinda sirvió más café. La entrevista terminó y nos salimos a dar un paseo por la fábrica. Yo haciéndole fotos, él subiéndose y bajándose de los autobuses a medio armar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Qué te parece —me tuteó, era bastante mayor que yo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Muy bonitos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Qué le iba a decir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Pero tú qué opinas… de estas inversiones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—La ciudad lo merece, creo que sí…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Sabes la historia de la ciudad? Pero qué te platico, seguramente la conoces, ¿no?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Leí algo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Sí sabes cuántas personas trabajaron aquí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No paró de decirme el cuento que yo sabía, como que había nacido y pasado mis primeros años en este lugar. De niño me tocó ver esa “tierra de oportunidades” de que me hablaba el ejecutivo alzando la barbilla mientras yo le hacía las placas. Con fastidio escuché todas las referencias bibliográficas que me decía. Cicerone que leyó guías turísticas cuando su empresa aceptó invertir. Me molestó que me mintiera diciéndome que las cosas volverían a ser como antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Fascinante, ¿no? —me dijo, parándose—. Bueno, ¿necesitará algo más?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Nada, el trabajo estaba hecho. Ni si quiera me invitó a pasar de nuevo a su oficina. Amable y fríamente, me envió directo a llenar unos formatos con Fredesbinda. Era sacar copias de mi credencial, firmar un papel y llevarme conmigo un lapicero y una agenda empastada con el logo de la empresa: unos camioncitos de perfil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Todo bien, señor? —Fredesbinda había perdido seriedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Todo bien, —y le dije lo que quería— lo único malo es que no tengo con quién cenar hoy. No soy de aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Ahí sí no le puedo ayudar —ni se sonrojó ni se molestó, pero tampoco era indiferencia; se diría que había amaestrado sus emociones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Los papeles habían sido llenados y ella me insistió si necesitaba algo. No era más difícil que cualquier mujer, pero no iba a insistirle de ningún modo. Habría sido de mal gusto. Sonriendo, salí de allí. Para terminar mi reportaje, sólo faltaba hacer entrevistas con viejitos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En un taxi regresé al hotel a guardar el material. Dejé correr agua del lavabo para que se calentara un poco. Con el jabón me lavé la cara y arreglé el peinado. En lugar de la camisa, me puse una playera arena de cuello sport, también un pantalón más holgado. Quedaba hacer las entrevistas más hostiles y aburridas. ¡Pasar por la universidad para preguntarle qué opina la gente, y que la gente hable estupideces! Qué otra, me lancé a la calle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Como que sentí que a la avenida le llega ahora menos el sol que cuando yo vivía. Me sorprende que sigan circulando todos esos Renault y esos Ford tan viejos, pero en tan buenas condiciones; podría venir cualquier día y comprar uno para coleccionarlo y pasearme los domingos. Para mi papá, era obligado lavar el carro los domingos, y luego comer cacahuates y aceitunas mientras leía el periódico en el carrito, a la sombra de algún pirú. Pensaba que era idiota, el pirú dejaba caer sus frutitos rojos y se volvía a ensuciar el coche. En cuando despertábamos, había que pasarle un trapo a todo el metal. No era estúpido, a él le gustaba hacerlo así. Y así se hacían las cosas. Debo hacer entrevistas con viejitos, preguntarles sobre la antigua Ciudad Remedios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No tengo tan mala memoria como para haber olvidado lo que era esto, antes de que a todo se lo llevara el demonio. Era un niño, todo me parecía tan excelente. Mi madre era verdaderamente hermosa, llegué a tener celos de papá. Él la besaba en la boca antes de irse a pintar camiones y ella se quedaba feliz. Iba con mis hermanos hermanos a la escuela con monedas suficientes para hartarnos al antojo; nos llevaba Catalina, la sirvienta a la que dicen que quisimos mucho. No recuerdo eso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Aquella calle. No sé cómo se llamaba la mujer, era amiga de mi mamá; nos ponían a jugar a mis hermanos y a mí con sus hijos. Mejor dicho, contra ellos. Empezábamos a los carritos nosotros y ellas a las muñecas, seguíamos con juegos de perseguirnos y encontrarnos, y terminábamos lanzándonos lodo y llorábamos. A mis hermanos siempre les iba peor, yo era el pequeño y me perdonaban las maldades en casa; sólo me pegaban cuando robaba dinero de la bolsa de mi madre. A pesar de todo, cuando estudiaba en la universidad y venía todos los fines de semana, seguía sacándole billetes del bolso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Todo está tan cambiado, sigue tan igual pero está tan diferente. Nunca me hubiera imaginado estas bardas pintarrajeadas con monitos de aerosol. El señor de ahí te pescaba y te pegaba con el consentimiento de tus papás. Teníamos cuidado, era mucha su autoridad. Su casa era excelente, pequeña y sin ninguna construcción, pero envidiable. Como que se murió; está toda olvidada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Es natural, desde que cerraron las empresas y corrieron a mi papá y a todas las demás personas, la gente abandonó las casas. Se fueron a buscar trabajo a cualquier lugar y empezaron a venir sólo los fines de semana, o en vacaciones. Por entonces yo empezaba la adolescencia y las diversiones de preparatoriano; desde entonces dejé de venir aquí y contagié a mis papás, que sólo venían a veces entre semana y a veces de visita con los tíos. Yo nunca, prefería ir a Espirit y a Chabelas, unos bares donde conocía chicas. Poco a poco, toda la familia dejó de venir, salvo mi hermano, que tuvo un hijo aquí y tiene que pasar a saludarlo de vez en cuando. De hecho, desde que vinimos al sepelio del tío Samuel y lloré con mis primos, no sé qué decisión hayan tomado mis hermanos con la casa. No sé, no me he preocupado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La ciudad está muy cambiada. Cuando cerraron las fábricas, había poca gente pero aún había. Incluso después, cuando venía de fin de semana con mis papás, muchos de mis amigos, Manuel, Fernando, Hugo, Guillermo, todos venían y podíamos salir. Era bueno, nos prestaban los carros y nos aparcábamos con la música a tope. Pero ahora no sé… esto parece de fantasmas. Voy a hacer lo que debo y me largo de aquí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Señor, señor —interpelo a un canoso de cachucha azul.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El viejo se pasa de largo. Las chicas de los locales voltean a ver mi brazo estirando la grabadora, mi chaleco de reportero, mi rareza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Cómo se llama, señor?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Tomás Cano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Entrevisto al señor Tomás, que habla con desconfianza del gobierno y de sus inversionistas. En el fondo, estoy de su lado. Me habla con emoción de los años mejores, años que los que a mí me tocaron. La historia comienza hace varias décadas pero sólo le permito que me cuente un poco, y le corto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Muchas gracias, señor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿En dónde va a salir?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En cuanto escucha el nombre de mi grupo noticioso, se alegra y me da una palmada. Buen viejo. Dos más y acabo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Cuénteme de los años 60, de los 70, señor —es uno más joven, seguro tiene mejor memoria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me hubiera gustado dedicarle más tiempo. Contaba todo con gran detalle, y se emocionaba. Ganaban mucho como obreros, los sindicatos defendían a los trabajadores, venía el presidente del país a felicitarlos en persona, les daban regalos a sus hijos en diciembre (cierto, me tocó), venían conciertos de música gratis, podían viajar con sus salarios, comprarse carros nuevos y mandar a sus hijos a estudiar licenciaturas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Ahora de qué vive, señor?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Nos dejaron sin nada, no hay perspectiva, no hay riqueza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Pobre viejo. Falta uno: ahora uno joven. Que me hable de lo que viven las nuevas generaciones, algo así. Pasa uno que aprieta entre las manos una bolsa de plástico y lleva zapatotes negros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Hola, ¿cómo te llamas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Después de un segundo, me espeta:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿No te acuerdas de mí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;¿Acordarme? Usa bigote, playerita pegada a los músculos, es caballuno. Resulta que se llama Martín Jiménez, un amigo que estudiaba conmigo en la primaria. No recuerdo. Lleva el taller mecánico de su papá y tiene un local para ir en la noche. Me invitó y acepté por amabilidad. Le dije que allí nos veíamos más tarde. Como no pude entrevistarlo, agarré a otra persona pero no le presté mucha atención. Con una mezquina satisfacción me quedé pensando en Martín. Dije: “Después de todo, no me ha ido tan mal”. Antes de irme directo a organizar todo al hotel, busqué un lugar donde tomar un desayuno. Resultó que estaban sabrosos los chilaquiles.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;A las 7 de la noche había terminado de alistar el material y telefoneé. A mi mujer, que me mandó besos. Y a la oficina, donde me dijeron que hoy no llegaría el camarógrafo para terminar el reportaje, me hablaron de algún problema con la organización que le había impedido tener la cámara lista para hoy por la noche. La idea era que filmáramos algunas tristezas nocturnas que exageraran el abandono de Ciudad Remedios. No fue posible y yo ya tenía todo listo, me había cambiado nuevamente de ropa y había pedido una cerveza que me subió el español mofletudo. En cuanto me la terminé bajé por otra y pensé en el ofrecimiento que me hizo Martín para ir a beber algo a su bar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En el televisor pasaban caricaturas. Apoltronado, desde mi mesa alcé la voz para preguntarle al español. Me dijo dónde quedaba el lugar. Aunque yo viví aquí por mucho tiempo, nunca supe el nombre de las calles. Así que Corregidora, o Insurgentes, o Reforma o Constitución, no significaban nada para mí. Dónde hay taxis. El español se sonrió, resulta que el bar estaba a unas cuadras de allí, y me fui caminando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al principio, me sentí el más idiota allí, en un bar de cumbias escandalosas, luz de color que prendía y apagaba y un segundo estabas parado con el cuerpo así y enseguida con el cuerpo asá. Y unas cuantas mesas con unas cuantas personas. Y mucho ruido y muy poca luz. Tenía que beber algo para desinhibirme. Pedí otro tequila con toronja. Martín atendía detrás de la barra. Poco a poco, fui recordando de dónde conocí a Martín, en tercer o cuatro de primaria él llegó una vez apestando a algo raro y a partir de allí le habíamos puesto un apodo maldito, que no recuerdo bien. Seguramente él lo tiene mucho más grabado en la cabeza que yo. Ahora se veía un hombre con todas las de la ley, tenía un taller mecánico por las mañanas y por la tarde no le faltaba la diversión en este lugar. Otro tequila con toronja. Salud, Martín. Le brindé con mi jaibolero; detrás de la barra él alzó su cerveza. “En un ratito te acompaño”. Me gritó fuerte, la música al  tope lo obligaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Otro tequila con toronja que yo no pedí. Seguro lo envió Martín. Quise ir al baño y me costó trabajo dar con él. Eché una mirada a todas partes, y la mesera, una gorda putona, me dijo dónde era. Me regaló una sonrisa con su bocaza deforme. Gorda. El baño estaba muy sucio; había que lavarse las manos con el fab de una bolsa. Sin lavármelas, regresé a mi mesa, y ya había un platito de cacahuates y otro de chicharrones fritos. Me comí unos. Otro tequila. La música me empezó a gustar. “Que chí, que no, que cómo chingados no”, gritaba una voz chillona de las bocinas. Martín daba órdenes a las dos meseras, supe que me había mandado una cuando la que me había dicho lo del baño se dirigió a otro rumbo, pero la otra se me acercó sonriente. Qué putas. Apuré el tequila de un sorbo antes de que llegara ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Eres bueno para el tequila.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Marcela me besó la mejilla. La acogí con diversión. Pedí dos tequilas agitando el brazo y Martín me los trajo. “Diviértete”, me dijo y nalgueó a Marcela. Qué agradable me pareció eso y empecé a sorber la bebida. Me gustó lo dulce del refresco toronja, como si fuera un sabor de hace muchos años, cuando vivía aquí mismo en una casita de la Calle 8, Centro, Ciudad Remedios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Y cómo te llamas, tú? —su voz era adolescente y le dije mi nombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La mujer se entusiasmaba con mis cuentos de periodista de la ciudad. En realidad ponía atención a cuanto le dijera. Le gusta la idea de que mañana saldrá en la tele el reportaje de ésta, su ciudad, y que seguramente la voy a mencionar, porque le digo que está muy bonita y me gusta mucho. “Qué bueno que digas la verdad”. Me dice. Es que le prometí que voy a hablar mal del gobierno y de los inversionistas en mi transmisión. Que todo lo que me han dicho son mentiras. Y tomo otro tequila y brindamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Ella me cuenta la historia de su vida. Me cuenta. Es fea la mujer pero si acepta me la llevo a la cama. ¿Otro tequila? Me estoy mareando. “Si tu boquita fuera de chocolate”. Tarareo y ¿que si me gusta la canción? No sé contestarle. Si respondo no, se ofende; si respondo lo contrario, me pierde respeto. ¿Cómo dijo Benito? Es de las viejas buenas para chupártela en días de cruda. No quiero excitarme y le digo que sí a Marcela. Sí, a todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Me divierte pensar que estoy en un bar del lugar perdido donde nací y crecí. Y donde me desesperó que me mandaran a hacer un reportaje. En las chichitas de perra flaca de Marcela veo las teticas de las gemelas que en la secundaria quise hacer mías pero que nunca se dejaron. A bares como éste solía venir las primeras veces, cuando teníamos mucha energía pero lográbamos reunir muy pocas monedas. Aquí una cerveza cada quien y adiós, a dormir a casa. Ahora puedo pagarme los tequilas que quiera, con refresco de toronja. Como el refresco de toronja que me gustaba tomar directo del frasco verde en los partidos de fut. Y que sabía a dulce pero picaba un poquito la garganta. Marcela, sígueme preguntando y no te dejes de balancear con la música.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Otro tequila con refresco. Busco mi teléfono y tengo llamadas perdidas. Veo la hora, me hace gracia lo temprano que es. ¿Y Martín, dónde está Martín? Marcela quiere bailar y la saco a bailar y la manoseo bien. Entonces Martín se aparece y la aparta de mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Qué pasó, tú?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—De qué. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Y me carcajeo totalmente y Martín me sienta en la mesa y me explica que en público no. Me explica con detalle, como si yo fuera un idiota. Sólo porque llevo unas copas. Le pido otro tequila a Martín y regresa con él. Pero sólo es refresco, entiendo que le causé lástima. Marcela está en la otra esquina y le grito. ¡Marcela! ¡Puta! ¡Gorda! Martín viene a todo lo que da y yo me pongo de pie, digno y con el vaso en la mano. Se hubiera apagado la música, como en las películas. Pero seguía sonando tontamente. Las mugrosas parejitas de obreros y empleadas se quedaron calladas viendo mi espectáculo. En cuanto llegó Martín, recuerdo que rompí en llanto como un niño y me abracé de él. Y me sacó empellones del bar, llorando yo, hecho una furia él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuando desperté eran las 12 del día, y Raúl, el camarógrafo, estaba sentado en el sillón. Me despertaron sus risotadas, y él viendo y oliendo mi espectáculo. Me duché con la puerta abierta para poder platicarle desde allí la noche anterior. Le conté la versión atractiva, omitiendo lo de mis lloriqueos. Antes de marcharme del hotel, pasé a pagar la habitación y decidimos desayunar en algún mercado. Me despedí del español, que me veía absorto. No recuerdo lo que pasó la noche anterior, debo admitirlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Raúl venía en carro. Fuimos a grabar el reportaje al mercado municipal. Raúl me apuntaba con la cámara mientras yo explicaba que historia de Ciudad Remedios era fascinante. Que en los años 1950 el gobierno había decidido construir fábricas en estos llanos y levantar una ciudad para los obreros y sus familias. Y que en las décadas siguientes todo había marchado sobre ruedas, que las familias habían sido felices. Pero que en la última década el neoliberalismo y sus garras habían hecho de Ciudad Remedios un pueblo fantasmal. Mientras la cámara apuntaba al mercado y a las calles con baches y tumores, yo puse en el micrófono los testimonios que había grabado días antes. Al cabo, hablé de las actuales intenciones del gobierno por traer nuevas inversiones. Ahí entró el testimonio del ingeniero. “Sin duda alguna, una ciudad con esperanzas”, rematé yo, cursi.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No era en vivo, pero saldría en las noticias de la hora de comer. Raúl pensaba que me gustaría dar un paseo por mi antigua ciudad, no pude negarme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Y ya fuiste a ver tu casa?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;No me hacía falta ir a verla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—Es que como no traía carro…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Raúl iba al volante. Le di la instrucción y pasamos en frente de ella. Nada más detenernos quise entrar y llorar allí dentro. Hubiera sido el hombre más feliz si me llamaran de la oficina para interrumpir aquello. Siempre son tan inoportunos y ahora no me han llamado… No me preocupa lo que diga Raúl, temo una avalancha de lo que me mintió el ingeniero de la fábrica, de lo que se quejaron los viejitos, de lo que fue la ciudad, de lo que viví con mis padres que murieron y cuyas tumbas jamás visito, y del abandono de la ciudad donde viví mis primeros años y donde soñé con ser periodista y no el reportero que soy y que regresa a hacer un reportaje mentiroso de una ciudad que agoniza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Qué onda? ¿Vas a entrar, o nos vamos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;—¿Entrar? No sé ni quién es el dueño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Raúl puso en marcha el motor. En dos minutos estábamos saliendo de Ciudad Remedios. Me hubiera gustado despedirme de Fredesbinda, estoy seguro que a ella también. Al menos le hubiera pedido su teléfono. Pudimos vernos algún día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-6407918770836967357?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/el-lugar-donde.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-4927582058852364056</guid><pubDate>Thu, 10 Sep 2009 21:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-10T14:39:47.915-07:00</atom:updated><title>Arriba los hñahñus</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SqlxBVupDZI/AAAAAAAAARs/NFyY9GO7pnU/s1600-h/Jos%C3%A9+Mar+Flores+Pereira.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 302px; height: 238px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SqlxBVupDZI/AAAAAAAAARs/NFyY9GO7pnU/s400/Jos%C3%A9+Mar+Flores+Pereira.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379955497697349010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Como se sabe, la gente del municipio de Ixmiquilpan, Hidalgo, actúa de forma curiosa.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ixmiquilpan es un municipio con una gran cantidad de población indígena, los hñahñús. Si alguien tiene la osadía de entrar a sus comunidades, los hñahñús se molestan y suelen suecuestrar. La razón? No tener permiso del mayordomo indígena para andar por la comunidad. Y es que si no tienes nada que hacer ahí, ?entonces por qué te metes? Así piensan, los muy desconfiados, ladinos y cabrones.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidado si has tenido el valor de manejar tu coche en una comunidad de éstas. En un poco rato, decenas de personas están a tu alrededor, pidiendo tu cabeza. Si corres con suerte, te soltarán una vez que te hayas dejado apalear, encuerar y amarrar a un árbol, y luego les entregues las llaves de tu coche y te largues sin hacer preguntas. A esto les llaman "usos y costumbres".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los hñahñus son unos católicos muy creyentes. Así que, echando mano de sus "usos y costumbres", también pueden apalear, encuerar y apedrear a quien no comparta sus creencias religiosas. Por lo tanto, resulta curiosa la fama que el pastor José Mar Flores Pereira (el evangélico boliviano que secuestró un avión de Aeroméxico) ha tenido en este municipio. Sí: este sujeto ofició una misa hace unos años ante casi 6 mil personas, y, según me documenté, vendió no pocos de sus CD con los cuales ensalza a su dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Aquí, la nota que investigué para el periódico donde trabajo:&lt;/span&gt;   &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ixmiquilpan, Hidalgo.- José Mar Flores Pereira, el pastor que secuestró un avión en el aeropuerto de Ciudad de México, no sólo tiene seguidores evangélicos en Ixmiquilpan sino que ha venido al municipio a compartir su mensaje de salvación.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Protestantes evangélicos de Taxhado confirmaron que a mediados de 2003, el pastor boliviano de 44 años se presentó al poblado d a oficiar misa, donde dirigió un discurso a los protestantes, interpretó varias canciones y puso a la venta sus discos compactos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;El profesor y protestante evangélico de esta comunidad, Andrés López Pérez, es una de las personas que acudió a la misa e, incluso, le adquirió un disco.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;“Acudió al templo. Vino pero la misa no se hizo en el templo y se consiguió un lugar más amplio para que se pudiera dar cabida a la gente que vino; eran entre unas cinco mil ó seis mil personas. Hubo muchísima gente y la comunidad entera es testigo de que vino aquí”, recordó.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Además del profesor Andrés López, varios evangélicos de la comunidad se muestran preocupados por la situación que se desencadenó a raíz de los hechos que el pastor evangélico secuestró el avión en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;“La gente se lamenta de lo que está pasando porque cuando vino se presentó como una buena persona, y efectivamente estaba bien cuerdo y sabía lo que estaba haciendo”, recordó el profesor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;Los evangélicos desean que el pastor salga pronto “que no es de gran trascendencia”, expresaron. Para ellos, el aerosecuestro que cometió el pastor no fue una extravagancia, sino que fue una acción “centrada en lo que él persigue y en lo que él trata y en lo que él trabaja”, dijeron.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-4927582058852364056?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/arriba-los-hnahnus.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SqlxBVupDZI/AAAAAAAAARs/NFyY9GO7pnU/s72-c/Jos%C3%A9+Mar+Flores+Pereira.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-1287147817051081364</guid><pubDate>Thu, 10 Sep 2009 04:08:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-09-09T21:21:42.083-07:00</atom:updated><title>De regreso</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqh-pi8mGEI/AAAAAAAAARU/r5vdQiGVAP4/s1600-h/MuchoTrabajo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 400px; height: 399px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqh-pi8mGEI/AAAAAAAAARU/r5vdQiGVAP4/s400/MuchoTrabajo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5379689007114754114" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lamento no haberme aparecido por aquí más que con intermitencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si a alguien le importa, lo que pasa es que había andado muy apurado escribiendo libros que con suerte utilizarán todos los niños de secundaria de México; había estado metido en la grilla de mi estado de Hidalgo y en la hechura de un documental. Ah, también estuve comiendo como puerco y engordando como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mí es una fortuna estar de vuelta. Me gustan mucho los blogs y me entusiasma mucho la idea de estar de vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí nos leeremos pronto. &lt;br /&gt;(Así estaba mi estudio. No exagero.)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-1287147817051081364?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/09/de-regreso.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/Sqh-pi8mGEI/AAAAAAAAARU/r5vdQiGVAP4/s72-c/MuchoTrabajo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-7942371714852775332</guid><pubDate>Thu, 20 Aug 2009 16:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-08-20T09:58:53.864-07:00</atom:updated><title>Muy mexicano</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/So2ALWAYfMI/AAAAAAAAARM/vq6PKIO9uWw/s1600-h/Do%C3%B1a+Jacinta.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 294px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/So2ALWAYfMI/AAAAAAAAARM/vq6PKIO9uWw/s400/Do%C3%B1a+Jacinta.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372090862896970946" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;A la indígena Jacinta Francisco Marcial, del municipio de Santiago Mexquititlán, Querétaro, la encarcelaron con injusticia transparente (para que no digan que no se practica la transparencia en las instituciones mexicanas, falaba más). Desde que ocurrió me enteré, pero hasta este momento se me ocurrió un &lt;span style="font-style: italic;"&gt;post&lt;/span&gt; al respecto. Tenía pensado demostrar mi indignación, imaginando que serviría de algo. Pero lo más triste es la resignación general, de todos nosotros, no ante este hecho sino ante todo cuanto ocurre a nuestro alrededor. Por decir. La Suprema Corte Mexicana recién liberó a los presuntos ejecutores de la masacre de Acteal, Chiapas, de 1997. Una decisión jurídica de lógica incomprensible, pero que tampoco parece haber tenido repercusión alguna. Si 45 indígenas asesinados nos hacen bostezar, qué puede esperar de nosotros una vendedora de aguas de fruta a la que apenas si la condenaron a 21 años de cárcel. Ni que fuera tanto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL PAÍS.- México ya ocupa más espacio en la lista negra de Amnistía Internacional (AI). Desde ayer, Jacinta Francisco Marcial, indígena otomí condenada a 21 años de cárcel por secuestrar a seis agentes de la policía federal, es considerada por la organización defensora de derechos humanos como una "prisionera de conciencia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;AI, con sede en Londres, avisó a sus más de dos millones de socios en el planeta para que apunten en su agenda que tienen que luchar también por la liberación de esta abuela indígena, madre de seis hijos y con igual número de nietos, que no contó, ni cuenta, con un debido proceso judicial, de lo que han dado fe distintos organismos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La acusación misma siembra la duda. En marzo de 2006, vestidos de civil, seis policías intentaron lo que se suponía era un decomiso de mercancía pirata en un mercado del poblado queretano de Santiago Mexquititlán (a dos horas de la capital por carretera). Los comerciantes reclamaron los costes de los productos. Rodeados, los policías acordaron pagarlos. Uno de ellos se quedó mientras otros iban a por dinero. Resuelto el trámite todos se retiraron. Tres meses después, Jacinta, que vendía aguas de sabores en ese mercado, fue llevada engañada a la cárcel, el 3 de agosto de 2006, obligada a firmar una declaración que ni hizo ni entendió ?su lengua materna es el otomí y no domina hoy el castellano, mucho menos hace tres años? y meses después fue condenada a 21 años de prisión por el "secuestro" de los seis agentes. El juez que la condenó, y que después de que Jacinta ganara una apelación la va a volver a procesar, nunca le otorgó el derecho legal de contar con un intérprete durante todo el proceso. Bueno, quizá eso es mucho decir. Antes de decretar 21 años de pena, el juez Rodolfo Pedraza nunca la vio: la condenó sin mirarle a la cara, sin conocerla, sin escucharla. La condenó con el legajo que sus asistentes le pasaron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"Nos dimos cuenta de que su situación de vulnerabilidad, el hecho de ser mujer indígena y de vivir en una situación desfavorable económicamente, la hacía un objetivo fácil para un sistema de justicia que trata a unos como ciudadanos de primera y a otros como de segunda. Se suponía que nadie la iba a defender. Es posible que podamos acabar con esta pesadilla para Jacinta pronto", explica a EL PAÍS Antonio Tessada, representante en México de AI.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;"El caso de Jacinta es un escándalo. Es una farsa de administración de justicia y un claro ejemplo de la justicia de segunda clase que suelen recibir en México las poblaciones indígenas", expresa Rupert Knox, investigador de Amnistía Internacional sobre México en la página de Internet del organismo. "Lo que le ha ocurrido demuestra el uso indebido que se está haciendo del sistema de justicia mexicano para procesar sin las debidas garantías a las personas más vulnerables. Se ha ido contra ella debido a su etnia, a su género y a su condición social", concluye Knox.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;AI ha conseguido liberar, desde los años sesenta, a 40.000 presos de conciencia. "No dejaremos el caso hasta que sea liberada. No sé cuánto tiempo nos va a tomar, pero cada vez seremos más y más contundentes. Éste es el banderazo inicial. A partir de este momento todos los activistas de Amnistía Internacional alrededor del mundo estarán echando a andar su creatividad, su entrega, como siempre lo han hecho, para lograr ahora la liberación de Jacinta", dijo Tessada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En México, dos preguntas rodean el caso de doña Jacinta. La primera es qué falta para que la Procuraduría General de la República (PGR), que es la querellante, se rinda ante la evidencia y desista de inculpar a la indígena y a dos mujeres que junto con ella fueron procesadas. Esa evidencia la han aportado no sólo los medios masivos de comunicación, sino organismos gubernamentales, como el Instituto Nacional de las Mujeres, o del Estado mexicano, como la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Ayer, EL PAÍS pidió a la PGR una posición sobre el nuevo estatus de preso de conciencia de Jacinta. Contestó la fiscalía que necesitan dos días más para elaborar una respuesta. La segunda pregunta es cuántas personas más como Jacinta estarán hoy injustamente presas en México.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Salvador Camarena.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-7942371714852775332?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/08/muy-mexicano.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/So2ALWAYfMI/AAAAAAAAARM/vq6PKIO9uWw/s72-c/Do%C3%B1a+Jacinta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-3365380776590548918</guid><pubDate>Fri, 26 Jun 2009 15:33:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-06-26T15:24:15.268-07:00</atom:updated><title>Mal gusto</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SkVKilfWtpI/AAAAAAAAARE/0DHAnQDJp0I/s1600-h/Amy+Winehouse+1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 294px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SkVKilfWtpI/AAAAAAAAARE/0DHAnQDJp0I/s400/Amy+Winehouse+1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5351765690239334034" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me encontré en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El País&lt;/span&gt; con que Amy Winehouse va a recibir unos dolarucos por una estupidez comercial: la imagen de la portada de su disco &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Back in black &lt;/span&gt;se va a vender también como papel para envolver regalos en una cadena de tiendas comercailes. Caray. Me gustan mucho las canciones de Amy Winehouse. Pero también sostengo que es una artista total: llamada a despertar pensamientos en las mentes de todos los aldeanos del mundo. Las letras de sus canciones, la originalidad de sus ritmos (originalidad provenitente del pasado, por cierto) y su estrafalaria forma de vestir. Me encanta; qué se le va a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésta es una foto que no había visto de ella. Tendré mal gusto, pero la encuentro muy interesante.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-3365380776590548918?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/06/mal-gusto.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SkVKilfWtpI/AAAAAAAAARE/0DHAnQDJp0I/s72-c/Amy+Winehouse+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-4248631953385200961</guid><pubDate>Sun, 10 May 2009 17:12:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-05-10T10:13:45.039-07:00</atom:updated><title>¿Y los virulentos intelectuales?</title><description>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style=" line-height:115%;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;En una entrevista, le preguntaban a Rogelio Villarreal cierta bagatela sobre la poesía de Octavio Paz —pues como se sabe, Villarreal es secretamente paceano aunque lo niegue. Aquella ocasión, el periodista cultural jalisciense señaló que lo que más echaba de menos del Premio Nobel eran sus ensayos. “Siempre me gustaron más sus ensayos que su poesía”, dijo. “Me gustaría saber qué opina sobre lo que está pasando hoy en día”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style=" line-height:115%;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;Tiempo después, se pudieron escuchar declaraciones parecidas de diversos periodistas de nuestro país. Eran los tiempos de la “marcha del silencio” contra la criminalidad en la Ciudad de México. Con justicia, algunos desearon ver a Carlos Fuentes, a Carlos Monsiváis, a Sergio Pitol, marchando por las calles de la ciudad, hombro a hombro con el casi millón de personas que exigían blanca y justificadamente un poco de paz en la desquiciada capital.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style=" line-height:115%;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;Ahora bien, pocas veces hemos estado tan desquiciados como en estos momentos. Desde que hace unas semanas iniciaron las medidas estatales para combatir la epidemia, me he puesto a pensar en ejemplos recientes que hayan conmocionado tanto a la vida nacional. Por no ir más lejos, creo que el ejemplo preciso son las elecciones de 2006: no había una sola persona que no tuviera alguna opinión, aunque muchas veces se tratara de opiniones más bien absurdas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style=" line-height:115%;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;Pero del mismo modo que en 2006, hoy día faltan comentarios sensatos y desapasionados sobre lo que estamos atravesando. Del mismo modo que en esas elecciones, también ahora disponemos de mucha información (estadísticas de mortalidad, localización de las víctimas y edades de los muertos), mas, así y todo, pocos o nadie comprende lo que ocurre verdaderamente. No me refiero a la ridiculez de quienes piensan que este virus es una treta fraguada desde el alto círculo del Poder para crear una cortina de humo; me refiero a que disponemos de tanta información aislada e inconexa, que se torna imposible ver la situación en su conjunto. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Conocer&lt;/i&gt; es apenas el comienzo hacia lo importante: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;saber&lt;/i&gt;. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify"&gt;&lt;span style=" line-height:115%;Arial&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;font-family:&amp;quot;;font-size:12.0pt;"&gt;No he encontrado (y juro que la he buscado) intervención más elocuente que la de Jorge Volpi en “La lógica viral”, artículo publicado el pasado viernes en&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt; El País&lt;/i&gt;. Aunque arroja luz para comprender el alcance de la ignorancia de la Humanidad ante la actual epidemia, me parece deseable un presente con más intelectuales aportando reflexiones que nos orienten en tan confusa y triste realidad como la que atravesamos en estos días de virus.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-4248631953385200961?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/05/y-los-virulientos-intelectuales.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-6789582170972395958</guid><pubDate>Sat, 14 Mar 2009 14:53:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-03-14T07:57:42.008-07:00</atom:updated><title>La revolución del pachuco</title><description>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;Como tantas otras en la historia nacional, la de los pachucos es una visión del mundo anacrónica y aun de mal gusto para nosotros, posmodernos. En efecto, los pachucos o pochos, pertenecen a una etapa muy añeja ya. Es imposible pensarlos sin que pongamos una sonrisa lastimera. Hablar de Tin Tan, el icono pachuco, es referirse a una etapa histórica muy precisa; más exactamente aún, es referirse a un ambiente particular situado en una capa social baja y de aparente indolencia e insensatez. Lo pachuco no es tan fácil como algo mitad mexicano, mitad norteamericano. En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El laberinto de la Soledad&lt;/span&gt;, Octavio Paz lo supo verlo con precisión: “El pachuco no quiere volver a su origen mexicano; tampoco —al menos en apariencia— desea fundirse a la vida estadounidense. Todo en él es impulso que se niega a sí mismo, nudo de contradicciones, enigma. Y el primer enigma es su nombre mismo: pachuco, vocablo de incierta filiación, que dice nada y dice todo… Queramos o no, estos seres son mexicanos, uno de los extremos a que puede llegar el mexicano.” Su novedad empieza allí donde se deja de ser mexicano y estadounidense pero tampoco se es una fusión cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lo pocho&lt;/span&gt; tuvo su auge en los 40 y 50 del siglo xx mexicano. Por el escándalo que a la sazón gritaba y, cincuenta años después, sigue gritando su modo de vestir, y desde luego por el predominio de lo visual entre nosotros, se ha pensado que los pachucos no eran otra cosa que una suerte de espaldas mojadas ávidos de atraer la atención o, en el mejor de los casos, de hacerse con una estética propia que les diera identidad. De tal manera, se pasa por alto la consideración de otros elementos básicos de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo pocho&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente, a ningún oído escapa la peculiaridad que los pochos introducen con su habla. Hay una escena notable en la película de 1945 &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El hijo desobediente&lt;/span&gt;. A Tin Tan, haciendo una jacarandosa presentación en un cabaret, se le desata la lengua: “Bendita sea la semilla del árbol de donde han sacado la madera para hacer el mango del martillo con el que clavaron la pida en donde te bautizaron, Garbosa”. Dice así, sin respirar, haciendo una especie de pastiche del veloz ritmo de los tangos argentinos. Ahora bien, en realidad ni Tin Tan ni ningún pachuco perseguía el pastiche estético. Las copias que hacen de las cosas no son estrictamente copias. Resultan de su búsqueda de una esencia propia. Ahora bien, lo cierto es que nunca buscaron dentro de sí mismos, sino en lo que les proveía el abigarramiento de la calle y la moda pasajera. El suyo era un mundo en todo momento transitorio. Su esencia es, pues, el paso, el traslape, el trueque cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué prevalece con tanta originalidad &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo pocho&lt;/span&gt;? Contra lo que pudiera pensarse, no es por su forma de vestir. Es por su forma de pensar. ¿Cuál es su forma de pensar? Lo único que podemos saber es a través de su forma de expresarse, de hablar, por su creación del habla chicana. Ya se sabe: sólo la palabra nos diferencia de los animales; en lo demás, somos mucho menos que ellos. De modo que transgredir con éxito el status quo lingüístico no es menos que una victoria inobjetable. Los pochos fueron contestatarios y revolucionarios porque le declararon la guerra al conservadurismo lingüístico, y salieron airosos. Y lo hicieron desde abajo: su base de acción está en las capas sociales más humildes. Así, fueron los pachucos una jacarandosa manera de hacer la revolución en México.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-6789582170972395958?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/03/la-revolucion-del-pachuco.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-3065976366445518183</guid><pubDate>Wed, 18 Feb 2009 00:01:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-17T16:02:58.136-08:00</atom:updated><title>Ante la crisis, leer</title><description>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;Cada tanto tiempo nos asaltan preguntas existenciales que nos ponen a reflexionar sobre nuestras ocupaciones. Como el carro que se enfrena a mitad del camino, nosotros nos paramos en seco, rascándonos la cabeza, sin saber hacia dónde nos arrastra la vida. Desde luego, esto nos preocupa, y algunos toman decisiones radicales. El maestro de matemáticas que, de súbito, se queda de pie con el borrador en la mano y la mirada perdida: ¿para qué carajos doy clases día con día, si a ningún alumno le interesan los números? El viejo arquitecto que no se atrevió a ser escultor: ¿por qué contrato apasionados escultores para decorar los edificios que yo repudio construir? El ama de casa que soñaba con ser doctora de bata blanca: ¿No sirvo para otra cosa que cocinar y lavar calzones? El bombero de la ciudad sin incendios: ¡Cada día engordo más, no puedo ni sofocar a soplos la llama de una vela! El obrero de la industria automotriz, el taxista, el contador, el socorrista, cada uno habrá entrado en discusiones existenciales consigo mismo. Cierto que cada cual tendrá sus motivos particulares, pero es indiscutible que los momentos de crisis propician no sin dolor este tipo de reflexiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace unos meses, tenemos a la crisis económica metida en lo más profundo de nuestras vidas. Y explicar los motivos y los futuros de esta crisis, no es una cuestión cualquiera. Sin embargo, no es fácil conceder a los políticos mucho de lo que nos aseguran. Sería mucho más conveniente conocer los vaticinios que tienen los expertos en materia financiera sobre los momentos difíciles que se avecinan. Por lo pronto, no tenemos más asidero que los pésimos barruntos que hay para los tiempos por venir. Lo triste es que parecen muy verosímiles. Basta con saber que de enero a esta parte se han perdido 450 mil empleos en el país, y que el crecimiento económico mexicano previsto por gente seria (léase Guillermo Ortiz) es de: cero. Es decir, las opciones que tenemos por delante son reducir nuestros gastos al mínimo, ahorrar lo más que se pueda y, en el peor de los casos, encomendarnos al santo de nuestra devoción. Pero insisto: ¿creerle a los políticos? En las últimas semanas, se han peleado no ya por buscar alguna salida al tamaño problema de la crisis, sino por ver a quién le asiste la razón, en vista de sus bonos electorales. La izquierda está por que el país se va a desfondar al precipicio; la derecha, por que el país estará mejor preparado que nunca ante la crisis. Un espectáculo vergonzante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en el cruce formado por esta crisis económica y por las ocupaciones de cada uno de nosotros, se abre un espacio para destacar una cuestión. Hasta el momento, no he conocido amigo alguno al que de joven sus padres no le hayan sugerido que no se metiera a la literatura o a cuestiones semejantes. Y resulta que para todos nosotros, esos intentos de disuasión han sido excelentes acicates para emperrarnos más en nuestras veleidades librescas. Una palabra a los padres de familia: den un espaldarazo a sus hijos con inquietudes literarias: como desconfían de ustedes, desconfiarán de su consejo y se van a meter de abogados. Ahora bien, una vez metidos hasta el fondo del ámbito de leer y escribir con fruición, no falta la ocasión a media noche en que nos asalten las dudas existenciales. ¿Lo estaré haciendo bien? O más románticas: ¿Esto que escribo le gustará a mi mujer? O estúpidas: ¿me estará quedando bien este cuento? O mezquinas: ¿le va a gustar a los editores? Pero, después de todo, son preguntas que a media noche de café y cigarrillos a cualquiera se le pueden presentar, y se solucionan resignándose a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ante esta crisis económica, financiera, monetaria y de flujos (¿alguien comprende las diferencias entre uno y otro terminajo?), los que han decidido meterse al siempre vituperado camino de las letras y las humanidades, tienen una obligación. Y está allí donde sabemos que las reflexiones al mismo tiempo agudas y serenas son las que nos ayudarán a avanzar en el atolladero, no desde el sistema social, sino desde el más íntimo de los ámbitos. Desde el espacio —por ponerle un nombre— espiritual. No es la primera vez que lo digo, y no será la última. Soy de los que creen firmemente que el poder de las disciplinas humanas y de las artes puede cambiar para bien al mundo. Y no sólo eso, la ONU reconoce que invertir un peso en México, o un dólar en EE UU, o un bolívar en Venezuela, un chavito en Cuba o un quetzal en Honduras, en cuestiones de cultura y arte, se multiplica como el pan y los peces, en proporciones bíblicas.  ¿Que los políticos jamás lo entenderán? Pero si nos fiamos a las decisiones de ellos, entonces tendríamos que creer que la actual no es una crisis económica sino algo pasajero y, aun, beneficioso. Hay que recapacitar y tomar un rumbo inédito en materia de cultura. No de políticas culturales, sino de hábitos personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sin pesar, se admite que los que vienen no son los mejores tiempos. Posiblemente escasee el empleo y, ay, la comida para los más desposeídos. Cuesta concebir cómo harán frente a la crisis los pobres entre los pobres. Y aunque no se trata de una solución que llevará pan a la boca de los hambrientos, creo que ante la crisis, un remedio muy barato y de frutos grandiosos es el del placer de la lectura. Por mucho tiempo de crisis personal, yo pedía prestados libros a la biblioteca pública y siempre tuve lleno de ejemplares mi taburete de trabajo; de modo que la escasez de dinero no es un pretexto válido para no explorar los mundos que nos ofrece el placer de la lectura. Algunos dirán que es falta de hábito o de tiempo. Yo creo que ver televisión 8 horas cada día antes que ser provechoso es penoso, y por supuesto que requiere hábito constante y tiempo considerable. En estos tiempos de crisis, hagamos algo barato y provechoso. Leamos. Y seguramente cada vez que entremos en crisis económica y existencial, nuestra ágil y sensible cabeza va a abrirnos mejores y más hermosos porvenires.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-3065976366445518183?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/02/ante-la-crisis-leer.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>2</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-9104928898915232596</guid><pubDate>Sun, 01 Feb 2009 23:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-02-01T15:59:45.245-08:00</atom:updated><title>El cuento perfecto</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYY3ZfchgsI/AAAAAAAAAQg/WlNJlIM1EVY/s1600-h/Julio+Cortazar.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 159px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYY3ZfchgsI/AAAAAAAAAQg/WlNJlIM1EVY/s200/Julio+Cortazar.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297982922725360322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Con la pretensión de continuar la charla, no supe qué otra cosa preguntar. ¿Cuál es tu canción favorita? Es natural que aquel hombre se diera la vuelta y me dejara con la palabra en la boca. ¡Cómo preguntar algo tan insolente! Había encarnado en una de las actitudes menos deseables del hombre con una poca de vergüenza. La de preguntar cosas inocuas sólo por empezar la charla. Máxime, cuando se trata de inquirir para conocer de tu película favorita, la canción que más te gusta, el libro que te marcó de por vida. Porque quien reconoce tener un gusto específico, despierta punto menos que tristeza: no es capaz más que de disfrutar una ración pobre de todo el pastel cultural. El penoso espectáculo de la parcialidad, del sectarismo, por encima de la pluralidad.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Recientemente, en una reunión de viejos amigos, alguien me preguntaba cortésmente por mi libro preferido. Además de que evidentemente me quedé trabado por mi forma de pensar respecto de esas preguntas, lo cierto es que me pareció deshonesto dar una respuesta. Afortunadamente, cuando me incorporé y estaba dispuesto a explicar que me sería imposible ofrecer un título concreto, aquel ya se había girado para otra parte y platicaba con cierta vieja amiga. Pensaba explicarle lo que creía. Que tengo en este momento puede ser que me guste mucho la literatura rusa. Pero que de joven me fascinó la literatura mexicana contemporánea; y que hasta hace un tiempo, la literatura de Ricardo Garibay era mi predilecta. Pero iba a decirle que, en realidad, mis gustos han sido pasajeros. Hubiera modificado la frase de Groucho Marx: “Éstos son mis principios. ¿No te gustan? No te preocupes: tengo otros”. Le habría dicho que en un tiempo, pude dar la vida por cierto libro, pero que ahora me apenaba de haberlo leído. Deseé que él primero hablara de sus gustos literarios, de modo que yo me limitaría a la comodidad de asentir a todas sus inclinaciones librescas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero todo puede cambiar de manera abrupta. Sencillamente porque sí. Del mismo modo que un buen día te levantas y decides separarte de la mujer que tienes a un lado, igual un día cobras conciencia de que todas tus palabras eran palabrería. A quién no le ha pasado. Aunque, a decir verdad, lo que quiero explicar no es necesariamente un radical cambio de parecer, sino la adopción de un matiz. Dijéramos que no es cambiar de mujer, sino pasar menos tiempo con ella, o quizás engañarla un poco más. El hecho es que siempre había sostenido que la novela es el género literario más complejo de todos los demás. No que a mi juicio fuera el mejor, sino el más complicado. Pues bien, aunque no he abandonado esa creencia fundada, también he comprobado lo que ya sabían Juan Rulfo, Jorge Luis Borges y julio Cortázar y, más atrás, Guy de Maupassant, Antón Chéjov y  Marcel Shwob: que el cuento puede ser tan o más elaborado y meritorio como la novela que más. &lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Hace una semana, en las páginas del periódico español El País se le dedicó un amplio espacio a la discusión del género del cuento. La cuestión era revalorar el género en los tiempos que corren. Desde luego que no se perdió oportunidad de lamentar, como siempre, el pobre quórum que despiertan los libros de cuentos entre el público lector. (¡Y eso que no se habló de la poesía!) Y también se aprovechó la ocasión del aniversario 200 de Edgar Allan Poe, gran cuentista, para que se le celebrara y aplaudiera el grande mérito de haber perfeccionado la literatura negra y detectivesca. Pero en realidad, el objetivo parecía más bien hacer publicidad a los escritores españoles que últimamente se han dedicado a escribir libros de cuentos. En todo caso, lo cierto es que la situación coincidió con un periodo personal dedicado a la escritura, lectura y análisis de cuentos muy específicos. De tal modo, me he entrampado a los cuentos de Julio Cortázar y he re-descubierto lo que siempre me dijeron en la universidad sobre el cuento: si no es perfecto, no es.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero qué carajos es un cuento perfecto. Una maestra que en la carrera de Letras gastaba mucha saliva hablando de cuentos, siempre decía que debía ser redondo. Seguramente ni siquiera ella sabía qué quería decir: pues que yo sepa, jamás escribió, y sospecho que jamás escribirá ningún cuento. Las reglas de Vladimir Propp en su Morfología del cuento tampoco pueden tomarse a pie juntillas: quiero decir, sirven para el cuento fantástico, pero nada más… Y, por otra parte, ¿basta con un manual de cuentos para que hagamos un buen cuento, un cuento perfecto? De poco me sirvió asistir religiosa y puntualmente a un curso-taller para escribir cuentos. El tiempo se gastaba en que mi tallerista leía en voz alta un cierto tipo de cuentos, y nosotros debíamos escribir algo parecido, que después todos compartíamos en voz alta. Tal vez la mejor recomendación que nos dio fue: “si aparece un clavo en el cuento, que ese clavo se use para algo. Aunque sea para colgar al autor del cuento, por malo”.  Otra sugerencia, la mejor, fue leer muchos cuentos.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Por lo que a mí respecta, me gusta un gran número cuentos: pero sigo creyendo que los de Cortázar parecen estar especialmente hechos para lectores como yo. Lectores con un pie en el cariño por Latinoamérica, y el otro, en varios lugares: la luna, la alcoba, la farmacia, el camión, el museo, el féretro. En este año, pasaré varios meses metido en leer cuentos y compartir mi gusto por ellos.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No tengo muchas opciones: debo reconocer que en este momento los de Julio Cortázar son los cuentos que más me gustan. Pero ayer, eran los de Borges. Y mañana, no sé.  Lo que debo admitir es que cuando me pregunten cuál es el género literario que más me gusta, no necesariamente voy a variar mi punto de vista. Pero al tiempo que considero la novela lo más complicado y estructurado, también pienso que el cuento posee “un no se qué que queda balbuciendo”, escribiría San Juan de la Cruz. Algo verdaderamente inefable, que mis maestros querían explicar diciendo “redondo”. Cada vez que alguien me pregunte insolentemente por mi género predilecto, secretamente pensaré que quizás es el cuento.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-9104928898915232596?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/02/el-cuento-perfecto.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYY3ZfchgsI/AAAAAAAAAQg/WlNJlIM1EVY/s72-c/Julio+Cortazar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-2924707089699100441</guid><pubDate>Wed, 28 Jan 2009 20:40:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-28T12:47:25.772-08:00</atom:updated><title>Los hijos de Poe...</title><description>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYDD-T51OQI/AAAAAAAAAQY/HqDo6xQOpfo/s1600-h/Edgar+Allan+Poe.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 147px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYDD-T51OQI/AAAAAAAAAQY/HqDo6xQOpfo/s200/Edgar+Allan+Poe.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5296448637049846018" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;...así se titula el artículo de Fernando Savater que aparece en el "Babelia" más reciente de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El País. &lt;/span&gt;Debo confesar que de unos días a esta parte me he abocado a la escritura de cuentos. Y se cumple un aniversario luctuoso importante para Edgar Allan Poe. Y cualquier lo sabe: imposible enforcarse a escribir cuentos sin releer a Poe y a todo lo que gire alrededor suyo. Por lo demás, encontré francamente hermoso el siguiente artículo de Savater:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pocos autores puede decirse que hayan dado origen a un nuevo género literario, pero a Edgar Allan Poe se le atribuye a justo título la paternidad de dos: el cuento fantástico moderno y la narración detectivesca. Dejemos en esta ocasión a un lado a Dupin y su progenie de sabuesos. Poe introduce en literatura el virus hasta hoy felizmente incurable de una nueva forma de lo macabro y lo espeluznante, elementos ancestrales de los relatos desde que los primeros humanos se sentaron a escucharlos en torno al fuego recién inventado, mientras en la negrura circundante acechaban los tigres de dientes de sable y barritaban los mamuts. Sin duda el autor norteamericano toma algunos ingredientes para su pócima -la comicidad grotesca, los personajes caricaturescos y las visiones opiáceas- del inevitable E. T. A. Hoffmann, pero su receta es absolutamente personal. Para empezar, descarta las concesiones a la superstición, a la leyenda milagrosa y a los demonios de sacristía. Su pánico no viene de fuera sino que nace en el interior descreído del hombre moderno. Como bien aclara en el prefacio de sus Cuentos de lo grotesco y arabesco con orgullo de precursor: "Si el terror ha sido el tema de buena parte de mis obras, este terror no proviene de Alemania sino de mi alma".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus narraciones lo sobrenatural siempre es la prolongación de lo natural por otros medios: lo que desafía a las leyes de la naturaleza es la subjetividad que las interpreta y quisiera transgredirlas hasta sacudirse su yugo fatal. En la mayor parte de los casos los cuentos están narrados en primera persona para que el lector tenga menos escapatoria cuando llegue lo irremediable. Sus protagonistas llevan dentro de sí una grieta precursora del inminente desastre, como la fachada de la casa Usher. Por esa grieta penetran -o salen- los espectros encarnados del pavor. Pero no hay en dichos relatos concesiones a la vaguedad ni la incoherencia de corte romántico: son artefactos lógicos, de precisión clínica, en los que cada acontecimiento y cada detalle ambiental se encaminan a producir un efecto único y traumático. Por eso resultan inolvidables y hasta quienes menos aprecian sus recursos truculentos no pueden ya librarse nunca de lo que les sucedió al encontrarse por vez primera con el corazón delator o cuando conocieron al señor Valdemar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil comprimir en pocas líneas la nómina de seguidores que tiene Poe, tanto entre los escritores como primordialmente entre los lectores, aunque naturalmente sólo puedo referirme con nombres y apellidos a aquellos. Los primeros estuvieron, por supuesto, en su propio país, como su contemporáneo de origen irlandés Fitz James O'Brien (su impresionante cuento ¿Qué era aquello? prefigura El Horla de Maupassant y las pesadillas de Lovecraft, ambos también discípulos del bostoniano) o Ambrose Bierce, el mejor de todos por su humor macabro y el trato familiar con fantasmas, que sólo igualará M. R. James. Después Baudelaire lo importa a Europa y así impregna a los mejores de cada país: Villiers de l'Isle-Adam, Gustavo Adolfo Bécquer (algunas de sus Leyendas cuentan entre lo más exquisito del género), Sheridan Le Fanu o el mismísimo Charles Dickens. Quizá el mejor heredero de Poe sea R. L. Stevenson, no sólo en la obra maestra Jeckyll y Hyde sino también en Olalla o Markheim. Después, Arthur Machen, El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde y la lista inacabable de los contemporáneos: Borges, que sigue la línea lógica y cosmológica menos frecuentada, Robert E. Howard (Palomos del infierno, La sombra de la bestia), Ray Bradbury, Julio Cortázar, Richard Matheson (¡aquella negra maravilla de tres páginas con que se dio a conocer, Nacido de hombre y mujer!), Robert Bloch, Jean Ray, Stephen King o buenos autores españoles como José María Latorre o Pilar Pedraza... Porque ¿quién de los que ayer o incluso hoy mismo de verdad cuentan no sigue la traza de Poe, es decir, su poe-ética?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamentamos que su vida fuese breve, como si supiésemos cuánto debe durar la vida de cada cual para realizarse plenamente. Y le compadecemos porque fue desdichado, atendiendo superficialmente a su neurosis, a su pobreza, a la pérdida temprana de su amada Virginia, a su alcoholismo... Demasiada presunción por parte de nosotros, los felices. ¿Desdichado? Nada sabemos del gozo sombrío de inaugurar esa alameda rigurosa y siniestra por la cual aún transitamos, con la jauría infernal en los talones. Quizá él nos espera, sonriente y verdoso, al otro lado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-2924707089699100441?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/01/los-hijos-de-poe.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_shir8AlyX4o/SYDD-T51OQI/AAAAAAAAAQY/HqDo6xQOpfo/s72-c/Edgar+Allan+Poe.jpg' height='72' width='72'/><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-8854659911697465570</guid><pubDate>Tue, 27 Jan 2009 22:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-27T14:48:37.766-08:00</atom:updated><title>Sosa cáustica</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Todos creen que esta historia comienza alguna fría madrugada en que, hecho un manojo de nervios, jaló por primera vez el gatillo y, lejos de entrar en crisis, sintió gran satisfacción al ver morir a aquel muchacho. Lo tienen por un maldito, asesino y violador de muchachas. Cierto que ha hecho todo eso y otras bajezas inenarrables. Pero, ¿qué importancia tienen las vidas de una retahíla de estudiantes mediocres, cuando está de por medio tanto poder? No hay que equivocarse tachándolo de criminal. No hay que quedarse cortos: es un epígono ejemplar de Maquiavelo. Y cuando el fin justifica los medios, controlar el poder absoluto admite asesinar, violar y todas esas lindezas que este hombre domina bien. En el fondo, es un verdadero artista. Cero cerebral, todo visceral. Un artista al que no le quita el sueño la nota musical perfecta ni el verso hermoso, sino el poder y sus consecuencias. Definitivamente, se equivocan los que ven en él a un asesino. Es un artista del poder eterno. Pues bien, su historia comienza cuando advirtió que nadie tenía los pantalones suficientes para plantársele de tú a tú. Así, el poder a punta de pistola, todo ese dinero sucio, la amplitud de sus dominios, todo eso, no son sino accesorios para alguien como él.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Nació un día de julio de 1955, en el municipio de Acaxochitlán, Hidalgo, muy cerca de Tulancingo. En el valle otomí-tepehua, allí donde hay tanta pobreza económica como abundancia en verdes terraplenes y árboles frondosos. En la página de internet de una de sus sucursales, se informa que hizo los estudios elementales en primarias y secundarias públicas. Conviene apresurarse diciendo que, después de hacer el bachillerato en la Prepa 2 de Tulancingo, se licenció en Derecho por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. También estudió una maestría en Criminalística y, para admiración de los lambiscones, le gusta decir que cursó un diplomado en Harvard. Nadie puede comprobarlo. Luego viene lo mejor, cuando presidió la Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo, el Club de Fútbol Pachuca y el Sindicato Único de Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Hidalgo. Vaya rápida ascendencia laboral. Pero fue su paso por la rectoría de una universidad lo que lo dejó marcado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Habilidoso con los puños y la pistola, la suya es una fama ganada con nervio indoblegable. Y es que si todos te saben criminal y tú ni siquiera te inmutas, habla de alguien con admirable sangre fría. Alguien cuyas miras llegan muy lejos. Aunque nadie se sorprenda ya, no deja de resultarme admirable que un matón de sus años juveniles se haya convertido en su madurez en rector de una universidad: para más señas, de la universidad de donde yo egresé. Testimonios sobran, pero hay los que se ufanan en endilgarle hazañas que, en realidad, no creo que haya tenido el seso de cometer. ¿Matar a unos cuantos revoltosos? Pasa. ¿Secuestrar camiones y utilizarlos para la francachela amiguera? ¡Por qué no! ¿Violar a una que otra muchacha hermosa, y compartir el botín con mis amigos? Pero si es lo más común en este mundo. Ahora bien, ¿secuestrar a cientos de escolapios y torturarlos en un cubículo secreto de mis dominios universitarios? Para qué carajos. O bien, ¿amagar al Concejo Universitario para que le diera el título de licenciado, en vista de ser un burro vergonzante? Hablaría de una universidad más bien mezquina. Creer en cualquiera de estas dos versiones resulta necesariamente fantasioso. Lo más probable es que esta suma de dislates haya hecho que alguien como él, llamado a la manutención del poder a costa de lo que sea, esté teniendo tantos problemas de un tiempo a esta parte.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Porque en abril de 1998 fue nombrado nuevamente rector pero renunció más tarde, y se lanzó con gran fracaso en busca de la candidatura del Partidazo para el gobierno del estado. Pero en las siguientes elecciones ganó una diputación federal. También fue nombrado Presidente de la Comisión de diputados y formó parte de la Comisión de Tecnología y Educación Nacional, por eso de su diplomado harvardiano. Fue entonces cuando hizo una de sus mayores jugadas (en virtud de la cual, se duda de sus capacidades juveniles para tanta rapacidad): creó una Fundación. Desde ella se impulsó rumbo a la siguiente candidatura para gobernador. Sin embargo, supo que todo había sido en vano cuando se la dieron de presidente del Partidazo. Maloso como siempre, se dedicó a boicotearle todos los actos de campaña al candidato, hasta que terminaron por defenestrarlo. Y para demostrar que tiene muchos, consiguió la diputación federal este año se le terminará.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, los últimos no han sido sus mejores años. Desde su curul se ha dedicado a escupir y patalear contra el Partidazo, su Partidazo. Y su universidad ha hecho públicas varias cosas que han puesto nerviosos a los que detentan el poder estatal: como que el gobernador no terminó sus estudios. La larga lista se corona con dos casos recientes. Por un lado, la negativa del poder para convertir en Partido su Fundación. Y en segunda, su demanda contra un escritor, porque éste publicó un libro donde no dice más de lo que todos le conocemos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;En su libro, Alfredo Rivera se refiere a él: “Estudiante sin brillo, líder por la fuerza de su carácter y la certeza de sus puños, hábil para crear alianzas, bronco comandante de sus subordinados, enemigo temible, se hizo dirigente estudiantil y desde el cargo inventó una nueva Federación de Estudiantes Universitarios de Hidalgo (FEUH). Utilizó a los estudiantes, protegió a los vándalos, amedrentó a los profesores, propició enfrentamientos y terror, cimentó su fuero sobre la fuerza de los golpes y de las armas. Todo con un fin: tener el poder".&lt;br /&gt;Mal signo: un ex rector universitario y diplomado de Harvard que denuncia legalmente a un escritor por escribir la verdad. Pero después de todo, también lo más natural: es un artista cuya obsesión es el poder a toda costa. Por lo demás, todos sabíamos que lo haría: son famosas las hazañas malvadas que ofrece su sosa cáustica.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-8854659911697465570?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/01/sosa-caustica.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-250692490421160950</guid><pubDate>Fri, 16 Jan 2009 03:57:00 +0000</pubDate><atom:updated>2009-01-15T20:08:28.827-08:00</atom:updated><title>Qué flojera</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Con sus fiestas y todo, diciembre puede ser tan despreciable como cualquier domingo y su odiosa parsimonia. A los kilos de más en la panza y el trasero que nos heredan los excesos de fin de año, se vienen a sumar las fiestas de enero con los tontos regalos para los niños y las roscas de Reyes con champurrado en las oficinas. ¡Y qué decir de las deudas impagables que quedan después de esta parafernalia! Aquel verso resulta de gran encanto: “para los gatos todos los días son lunes, para los perros domingo”. Aunque nunca podré preferir la compañía de ningún felino por encima de un can de raza Labrador, lo cierto es que cada semana odio la duermevela de los domingos y cada año, su perfecto trasunto anual, que es diciembre. Dado el nefasto panorama para nuestros bolsillos que se extiende ante la vista de todos, conviene reparar en cuánta culpa tiene este odioso mes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Y es que estamos muy equivocados. Por comodidad o por pereza, solemos creer a pie juntillas en lo que nos dicen los expertos sobre finanzas y política, por poner dos casos, antes que averiguar la verdad sobre lo que nosotros sospechamos. No creo ser el único en desear que los conocedores estén en un error en cuanto a sus trémulos vaticinios económicos para este año. (A los románticos solo les diré una cosa: que lance la primera piedra el que no se preocupe por el dinero.) Sin embargo, no se trata de descreer de las recomendaciones que nos invitan a no usar la tarjeta de crédito para adquirir deudas hasta en la peluquería. Qué carajos tuvo que suceder para que, absortos y confundidos, todos estemos rascándonos la cabeza en este punto de nuestra vida cuyo porvenir se adivina maldito: es una cuestión que tal vez podrán elucidar cabalmente los historiadores de la economía en unos cuantos años. Por lo pronto, hay que conformarse con buscar motivos en la feria de los dislates que, año con año, tenemos en este mes, el que sigue a diciembre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Sucede siempre. En los últimos días del año, mientras todos se alistan para salir corriendo de la oficina y ponerse ropa holgada por varios días, los políticos que nos representan en el Poder definen las cosas más cruciales para todos. Mientras ellos aprueban y desaprueban leyes y presupuestos generales para el año que va a empezar, todos estamos desconectados de la realidad. La culpa no la tiene el descanso a veces harto indispensable. ¿Pero es imprescindible deformar el retozo en un ocio rayano en voluntaria oligofrenia mental? Resulta complicado definir qué es lo más triste del reposo decembrino: si el gozo auto inducido de tumbarse en la pereza total, o que los vendedores de cualquier producto se aprovechen de nuestro penoso estado mental y nos harten con novedosísimas idioteces que evidentemente no nos hacen falta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Fue en una clase de antropología donde un investigador alemán de 2 metros y 140 kilos nos hizo ver a los estupefactos alumnos, que la culpa de los males no era sino nuestra. El grandulón aquel se desgañitaba gritándonos que perdíamos el tiempo en tratar de resolver las cuestiones de la vida. Nos ordenó que echáramos al cesto de la basura todas las idioteces que suponíamos. Nadie sino nosotros éramos los culpables de los males que nos abrumaban. No era la falta de dinero ni el hambre en el mundo lo que le preocupaba a aquel arrebatado alemán que venía de paso por el país. Lo que le enfermaba era que todos nosotros, viciosos de la ciudad y la dizque modernidad de la información, no aspirásemos a un futuro más allá del fin de semana y del pago quincenal. No se equivocaba cuando me gritó en el rostro, saliva de por medio, que la culpa la tenía nuestra aspiración al puro ocio. De modo que, cuando nuestros nietos nos inquieran por lo mejor que hicimos en nuestra vida, les responderemos inflando el pecho: haraganear.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Aunque se trata de una tradición que llevamos tatuada en los huesos de nuestra historia patria, es evidente que el mes de diciembre es la imagen perfecta –el pináculo de pináculos- de nuestras aspiraciones a no hacer nada que nos obligue a gastar calorías o a echar a andar los motores de nuestras neuronas. En un texto reciente para celebrar el medio siglo de su publicación, Alejandro Rossi trajo a cuento algo que se afirma en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El laberinto de la soledad&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;“Nuestro calendario está poblado de fiestas […] Cada año, el 15 de septiembre a las 11 de la noche, en todas las plazas de México celebramos la Fiesta del Grito; y una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año. Durante los días que preceden y suceden al 12 de diciembre, el tiempo suspende su carrera, hace un alto y en lugar de empujarnos hacia un mañana siempre inalcanzable y mentiroso, nos ofrece un presente redondo y perfecto, de danza y juerga, de comunión y comilona en los más antiguo y secreto de México. El tiempo deja de ser sucesión y vuelve a ser lo que fue, y es, originalmente: un presente donde pasado y futuro se reconcilian”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Pero lo que Octavio Paz describe con mexicanidad y serenidad, es lo mismo que aquí busco que despreciemos con no menos mexicanidad pero si con mucha más seriedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Aunque las cosas sean así y parezcan inamovibles, no deja de ser una muy mala suerte que los políticos tengan que aprobar el presupuesto general en diciembre, justo cuando ninguno de nosotros está ni siquiera se ha despejado los ojos de legañas. Y también que haya sido en diciembre cuando sucedió el estallido de la crisis, cuyos efectos hasta ahora, un mes más tarde, venimos a ver que son ciertos y nos ponen a temblar. Vaya momento en que, ¡ay tontos!, hemos pasado viendo, con anonadado amor hogareño, el pavo en el horno. Más que seguir reconfortándonos con la cercanía del fin de semana y con la seguridad de nuestro pago quincenal, debiéramos empezar a mandar al carajo todos esos hartazgos que, disfrazados de serenidad, trae consigo diciembre. Y aunque odie admitirlo, conviene empezar a ser menos como los adormilados perros, que como los nerviosos felinos, para quienes todos los días son lunes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-250692490421160950?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2009/01/qu-flojera.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-6682403176227225405</guid><pubDate>Mon, 08 Dec 2008 01:04:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-12-07T17:05:28.091-08:00</atom:updated><title>Abogado del diablo Fuentes</title><description>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No hace mucho, Mario Vargas Llosa afirmaba con graciosa crítica que el deporte nacional más redituable de nuestro país era hablar pestes de Carlos Fuentes. No sólo se trataba de cuestionarle su obra literaria cada vez más sumisa a los dictados del mercado editorial, sino lo que es más, que tomara posturas políticamente en complicidad con el Poder. ¿No se supone que un escritor debe ser como que heterodoxo por antonomasia? Era fácil advertir que la mayor parte de las apariciones de Fuentes tenían menos que ver con cosas literarias que con asuntos políticos. Y más o menos por las fechas en que Vargas Llosa afirmaba eso en su Diccionario del Amante de América Latina, Fuentes hacía declaraciones diciendo que Vicente Fox no pasaría a la historia como un pésimo ex presidente, pues en su sexenio el país no se había desfondado hacia el precipicio. Desde donde se encontrara, seguro Fox se arrepintió de no bautizar con el nombre de Carlos Fuentes la megabiblioteca Vasconcelos. Adicionalmente, los círculos de la izquierda no tardaron en escamotear cualquier pasado mérito literario de Carlos Fuentes. ¡Y cuando apareció criticando al embajador de Venezuela en México! Desde entonces Fuentes ha dado mucho que hablar, por no mencionar las celebraciones por su cumpleaños 80.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Éste ha sido el “mes Fuentes”. Hemos presenciado una desconsiderada, irracional celebración por un escritor importante, sí, y en todo caso imprescindible, pero fundamentalmente mañoso advenedizo en el mapamundi de la literatura mexicana e hispanoamericana. Con las fiestas de Fuentes pasa como con la Coca-cola: a la marca todos la conocemos y la consumimos sin cuestionamientos, de modo que la intención de la publicidad es enraizar nuestro gusto y adicción por el producto. Fuentes es igual a Coca-cola. En las últimas semanas, ¿quién no ha escuchado algo sobre el ochenta aniversario? Que una entrevista cursilona entre Fuentes y Monsiváis sobre sus películas dilectas. Que un intercambio de ideas con la titular de Educación (cosa que no es sino política). Que una firma de autógrafos. Y para mí, lo mayor fue el estreno de la ópera Santa Anna con libreto de Fuentes: el gobierno gastó 8 millones de pesos para el chistecito, esto es, lo equivalente a cientos de libros, obras de teatro, conciertos, exposiciones, becas, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho: Fuentes ha sido fundamentalmente acomodaticio en el Poder y el presupuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es casual que la crítica a Fuentes esté centrada en el maniqueísmo que, presente en su trabajo más reciente, no se veía en sus obras pilares. Su novela anterior Todas las familias felices (la más reciente, La voluntad y la fortuna, no la he comprado) es un compendio de maniqueísmos. La etapa juvenil de los protagonistas se parece mucho a la que aparecía en Las buenas consciencias. La madurez del ser humano es la misma que se presenta en La silla del águila, y por lo demás, el resto de la novela es lo mismo que se puede encontrar en Aura. Recuerdo mucho cuando el ácido crítico Rafael Lemus se dolía de tener que vituperar a Fuentes, porque después de todo es un escritor fundamental en la juventud de todos nosotros. Sentía obligación suya hablar mal de la obra de Fuentes, porque se lo merecía. Concuerdo totalmente y, a la vez, disiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Fuentes se puede cuestionar indistintamente su ortodoxia política y su preocupación por el mercado, en desmedro del interés por la estética de las palabras. Se puede decir eso y mil cosas porque se trata de un intelectual. Y la hipócrita tradición sostiene que en los intelectuales recae la responsabilidad de guiar los gustos del pueblo y cosas así. Derechos como los que se arroga el crítico Christopher Domínguez Michael (alguno de cuyo trabajo me parece notable) cuando dice que la crítica literaria debe fijar cuál es y cuál no es el buen gusto. O cuando dice que un escritor se debe guiar por reglas infranqueables. Dijéramos: en defensa de lo inamovible. ¿Quién con neuronas no cambia durante su discurrir? ¿No es, pues, traicionarse a uno mismo continuar siempre sin cambios? Lo triste es que Fuentes ha cambiado para peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como quiera que sea, mi intención es defender al autor varias de las novelas imprescindibles de las letras mexicanas. Aunque los menos duchos lo celebren por sus absolutamente predecibles Aura o La silla del águila, el secreto de Fuentes está en esa siempre novedosa La región más transparente, en la magnífica Terra Nostra, en sus Cuentos naturales. Hay que haber escrito algo del mismo nivel antes de atreverse a lanzarle insultos. Que eso no es lo cuestionable, sino su actitud acomodaticia, es algo cuya solución es en esencia simple. Fuentes es ya un viejo, y tengo la sospecha de que llega la edad en que las personas no quieren desaparecer sin alcanzar cierta gloria. ¡Y qué mejor si el gobierno de tu país te celebra a lo grande, echando la casa presupuestal por la ventana! El suyo es un defecto de vanidad, pero completamente comprensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual de vanidoso y celebrado que Fuentes, Mario Vargas Llosa seguramente se burlaba de los mexicanos cuyo deporte favorito la burla del novelista, porque también es un viejo y le gustan los homenajes. En realidad, ¿quién resistiría la vanidad de recibir todos los homenajes que se pueden soñar? Alguna vez, cuando aparecieron las obras completas y empastadas de Ricardo Garibay, se preguntaba Guillermo J. Fadanelli si los escritores aspiraban a ser leídos por personas inteligentes o, por el contrario, ser empastado en pesados tomos gruesos condenados a acumular polvo en los anaqueles de las bibliotecas. Suelo sugerirles a mis alumnos de la universidad que rayen los libros y arranquen las hojas que les interesen: la idea es que les pierdan ese respeto paternal que nos hace elogiar ciegamente a los libros. No dudo que actitudes parecidas aplaudiera Carlos Fuentes en sus años mozos, pero tampoco cuestiono que en sus años seniles prefiera ver su nombre eternizándose en los estantes polvosos, antes que arrancado por adolescentes infinitamente menos sabios que él.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-6682403176227225405?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2008/12/abogado-del-diablo-fuentes.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-5759310160080146492</guid><pubDate>Sun, 30 Nov 2008 19:24:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-30T11:28:25.805-08:00</atom:updated><title>Por Elena Méndez</title><description>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;A Elena le debo varias: desde un ejemplar de mi documental, hasta una disculpa por no haberle contestado la llamada. !Pero en verdad no estaba en Ciudad de México! Andaba trabajando en las proximidades de Tula de Allende, Hidalgo. Espero que sirva de algo servir de transmisor de su más reciente reseña, publicada por la revista &lt;a href="http://www.siempre.com.mx/2894ELENA.htm"&gt;Siempre!&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Claudia Apablaza&lt;br /&gt;Diario de las especies&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena Méndez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;   Estamos en la época de las novelas híbridas; de las novelas que se niegan a sí mismas, como Diario de las especies, de Claudia Apablaza (Rancagua, 1978), editada en México por Jus y en Chile por Lanzallamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Novela híbrida por reunir en ella características propias del ensayo. Por basarse en los recursos del ciberespacio: específicamente, la creación de un blog, titulado, asimismo, Diario de las especies. Dicho blog se constituye como un todo ubicuo y anónimo, pese a estar firmado por A.A. (Aurora Augé, heterónimo de Apablaza), aspirante a escritora de origen chileno, avecindada en Barcelona.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Resulta paradójico el hecho de que, si bien la red ha sido creada para comunicar a la humanidad, al mismo tiempo la aísla cada vez más. Así, la soledad de A.A. no deja de ser conmovedora: Especie de Bartleby recluida en una biblioteca que a su vez se halla dentro de otra, Barcelona, La Gran Biblioteca, como refiere que le llamaba su padre.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;A.A. esboza, entonces, su poética sobre la novela, basándose en escritores que admira: Vila-Matas, Duras, Bolaño, Fresán… Niega teorías que da por superadas, como las del iceberg y la del knock-out, de Hemingway y Cortázar, respectivamente. Su mudanza a la Biblioteca parodia la idea woolfiana del cuarto propio.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;La protagonista lleva otro blog, de manera paralela: mujerdegoma, compendio de relatos porno. Dichos blogs desatan enorme polémica entre sus lectores, algunos de ellos también dedicados a la literatura, como Personajefrustrado, quien comparte con A.A. el reiterado rechazo editorial a sus obras.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;La permanente reflexión y búsqueda de la protagonista se entrelaza con el relato de su infancia, cuando era la niña de los sapos, exenta de tales preocupaciones.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;En esta primera novela, Claudia Apablaza realiza un lúcido ejercicio sobre el rehusarse a la vocación para volver a lo humano. O, por qué no, a la condición animal. De ahí lo revelador, aunque enigmático, del título: Diario de las especies.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;elcuerpodeldelito@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia Apablaza, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Diario de las especies.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;    &lt;/span&gt;Editorial Jus, Serie: Contemporáneos, México, 2008; 160pp.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-5759310160080146492?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2008/11/por-elena-mndez.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-5153316175458159007</guid><pubDate>Sun, 23 Nov 2008 22:48:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-23T14:49:00.301-08:00</atom:updated><title>Sospechas en caída libre</title><description>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;Cierto que los mexicanos somos especialistas en la sospecha macabra y, en consecuencia, el asunto ha dejado de ser noticia; pero también es verdad que se ha vuelto a poner de moda con los recientes hechos aeronáuticos de signo mortal. Baste hacer una encuesta rápida entre los miembros de la familia o los vecinos. ¿Fue accidente o atentado lo del secretario de gobernación? Desde luego, la mayoría, inclinada por la versión del asesinato calculado, tendrá versiones tan disímbolas como atractivas sobre los porqués del plan mortal. Que lo mandó acabar el propio Calderón o que fueron los narcos o —lo mejor— que sigue vivo en una isla exótica, son especies cuya lógica no tiene ningún desperdicio. ¡Y es que son tan verosímiles! No faltará cierto acartonado analista político que vitupere especulaciones irracionales como éstas. Comoquiera que sea, me interesa indagar en los posibles orígenes de estas divertidas sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Días antes del suceso, el padre del secretario de gobernación corría el riesgo de ser investigado por la PRG, porque presuntamente se enriqueció haciendo contratos con la española Repsol la cual, gracias a la reforma energética lograda por el difundo Mouriño, va a sacar pingües ganancias de nuestros fondos marinos. La otra versión, la de los narcos, ¿a quién le parecería descabellada? ¡Lo que sorprende es que no nos hayan matado ya a todos! O la tercera opción, que el secretario continúe vivo: aunque eso lo inventó alguien que ve mucho cine gringo, hay que admitir que después de todo, se trata de la sospecha más linda. Pero hasta el momento, no encuentro explicación más apasionante que la proporcionada por la ciencia de los signos: la semiótica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque los análisis semiológicos aparecen por primera vez hace más de medio siglo en un libro del vienés Ferdinand de Saussure, lo cierto es que no cobra vida hasta que aparecen los estudios de teóricos como Yuri M. Lotman o el famoso Umberto. Proponían cosas que de tan sensatas no parecían verdades científicas: pues estamos habituados a que todo cuanto tenga que ver con la Academia y no sea abstruso, simplemente no puede ser verdad. Pues la semiótica no funciona de esa manera: no complica las cosas porque sí. Desde Saussure, la idea de la semiótica es ser el equivalente académico de eso que solían recomendar las madres a las hijas casaderas: tener cuidado con las apariencias. Porque del mismo modo que el mozo más atractivo seguramente es el más hideputa, cualquier asunto de la existencia mantiene oculto su significado verdadero. Y hay que ir tras él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguramente las madres le decían a las chicas: guárdate de aceptar invitaciones de ir de día de campo. Pues no sin razón, sabían que una invitación al bosque solitario era una invitación al fornicio desenfrenado —ya complaciente, ya forzado, cosa dependiente del temperamento del galán. En cualquier caso, las chicas no volverían de la excursión con toda la inocencia con que habían partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin esta mojigatería de por medio, pero a cosa parecida se referían Eco y Lotman cuando analizaron cómo se desempañaban los signos en la forma de comunicarse los humanos. Y precisamente la primera cuestión es que, al igual que el guapo mozalbete, los signos saltan a nuestra vista haciéndonos creer que significan una cosa que, en el fondo, no es la verdadera. Idiota pero práctico ejemplo: los señalamientos carreteros. La vaca del letrero cuadrado no es una vaca verdadera, sino la evocación del mamífero con el que, si te descuidas, seguramente vas a estamparte. O aquel letrero del peatón: no es un ser humano sino la imagen de verdadero ser que, en cualquier momento, se puede aparecer en medio del camino. Por eso hay que reducir la velocidad. He aquí la cuestión: lo que nos quiere decir la autoridad que puso esos letreros de vaca y de ser humano, es: ¡baja la velocidad ya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los letreros no son los que nos hablan, sino las autoridades que, por medio de estos letreros, nos dicen que bajemos la velocidad, so pena de encontrarnos bien con una gorda vaca lechera o con un niño que va cantando con la mochila a cuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en el arte toda esta cuestión cobra su verdadera complejidad. ¿Quién no ha ido al museo y ha salido mil veces más confundido que cuando entró? Si el título de la exposición “Desiertos hipotéticos” ya llamaba a la incomprensión, las fotografías de un cable colgando de un tubo o de una niña sonriente abriendo las piernas,  acaban por ponerlo a uno histérico. Es más difícil penetrar en el significado de estas obras, porque se trata de significados más complejos de los que razonamos de ordinario en nuestras vidas mundanas. Así pues, al examinar la naturaleza semiológica de todas las cosas, Yuri M. Lotman llegó a esta afirmación: la complejidad de los signos es directamente proporcional a la complejidad de la información transmitida. No hay pues que preocuparse demasiado si, al cabo del recorrido por la exposición, no se ha comprendido nada: sólo hay que ver menos telenovelas y leer más filosofía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, uno puede perder cuidado si en estos días vuelve a aparecer algún político en el noticiario, montando en cólera con disimulo porque todo mundo sospecha que el secretario de gobernación no falleció, sino que lo hicieron morir. Se puede contestar haciendo ver las explicaciones de Eco y Lotman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concedamos que la política es un arte. Como todo buen arte complicado —y muchas veces incomprensible— sus mensajes son un tanto herméticos. Y que se desplome el avión de tan ponderado personaje puede significar muchas cosas. Si lo hizo caer el gobierno: significa que había algo muy podrido. ¿Era lo del padre de Mouriño? Si lo tiraron los narcos: es que las cosas van normal. Y si anda disfrutando de lo lindo en una isla: es porque alguien del gobierno está viendo mucho cine gringo. Lo peor es que fuera un accidental desplome: en ese caso, ni siquiera Eco y Lotman descifrarían por qué el gobierno nos manda el mensaje de “mexicanas y mexicanos: no se preocupen, todos estamos jodidos; ya ven que ni nuestros mejores equipos sirven”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-5153316175458159007?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2008/11/sospechas-en-cada-libre.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-7818690487609535940</guid><pubDate>Sun, 09 Nov 2008 00:47:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-08T16:49:16.690-08:00</atom:updated><title>Albricias</title><description>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms;"&gt;Aunque Olmos pueda pensar lo contrario (es un gran pedante, pero en el fondo, es un gran amigo) me puse muy feliz al saber que obtuvo el primer lugar del Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera, como lo dicen las noticias:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dramaturgo mexicano Enrique Olmos de Ita fue el ganador de la edición 2008 del Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera Castañeda, por su obra Job, firmada bajo el seudónimo de Pascual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concurso, que ha sido convocado desde hace 10 años por el Gobierno del Estado de Querétaro, a través del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, recibió en esta ocasión 59 trabajos que fueron revisados por el jurado, integrado por los maestros Germán Castillo, José Ramón Enríquez y Boris Schoemann.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enrique Olmos de Ita nació en Llanos de Apan, Hidalgo, en 1984; se ha desarrollado como periodista cultural después de egresar de la Escuela Dinámica de Escritores que dirige Mario Bellatin y de la Universidad del Claustro de Sor Juana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro del teatro ha participado en talleres con Berta Hiriart, Luz Emilia Aguilar Zínser y Jorge Dubatti, entre otros. Fue crítico de teatro de Milenio diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, ha obtenido varios premios y reconocimientos en Hidalgo, su estado natal, y ha sido finalista del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo y del propio Manuel Herrera Castañeda, hace dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue becario del Fondo Estatal de la Cultura y las Artes de Hidalgo (FOECAH), Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), en el Programa Jóvenes Creadores y del Consejo de Artes y Letras de Québec, además de la Fundación Antonio Gala, en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente reside en el continente europeo desde donde vendrá para recibir el premio en efectivo de 65 mil pesos, y según es costumbre en la organización del Manuel Herrera, el apoyo económico para el montaje de la obra ganadora, así como la publicación de la misma, junto con las menciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión adicionalmente al primer lugar, el jurado decidió otorgar dos menciones honoríficas a los jóvenes dramaturgos Luis Iván Santillán, por su obra Malintzin, y Luis Arbesú, por Las éltimas. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-7818690487609535940?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2008/11/albricias.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>1</thr:total></item><item><guid isPermaLink='false'>tag:blogger.com,1999:blog-6255643105222899387.post-3665128468485312624</guid><pubDate>Sat, 08 Nov 2008 23:44:00 +0000</pubDate><atom:updated>2008-11-08T15:45:37.520-08:00</atom:updated><title>Ni le muevan</title><description>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Pareciera que a nuestros políticos les ha dado por parafrasear a Eduardo Haro Tecglen, el que sostenía que: “se empieza censurando la televisión y se termina por los poemas”. O bien, de modo aún más grotesco, saltan a la vista las evidencias de que estos seres han vuelto a adoptar la mexicanísima especulación filosófica del “a mí se me hace”. Como siempre, a esos hipócritas de traje oscuro las evidencias no les interesan y lo que digan las estadísticas y las ciencias comprobables les viene corto. Porque para ellos la única lógica valedera es la de sus cuentas bancarias y su fotografía en los periódicos. Poquísimos son los que dicen lo que piensan. “Los políticos ladran”, sostenía Ricardo Garibay. Por eso es francamente inverosímil todo cuanto les sale de la boca.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Cómo olvidar la vez de los condones. Los miembros de la elite política dieron un espectáculo bochornoso. Parecían no tanto los hombres con golden card y putas de lujo al alcance de su bolsillo; todo lo contrario: se asemejaban más a esas maestras de puericultura cuyo propósito en la vida es educar niños de bien, para un futuro con arcoíris y cielos azules… Pintoresco involuntario por los cuatro costados, el entonces secretario de Gobernación hizo el papelón de su vida. Pero lo más interesante es que seguramente él no ni siquiera se dio cuenta: “a mi se me hace que eso es mejor”, habrá pensado el señor cuando salió a reprobar que los condones y las pastillas anticonceptivas se añadiesen a la lista de medicamentos oficiales. Como si alguien con los cuatro tornillos lo fuese a respaldar. Que le haya dado su espaldarazo la jerarquía religiosa es la prueba más fehaciente de que sus palabras fueron un dislate. Después del presidente Fox, quedó como el segundo más tonto del sexenio. Se lo ganó, por fiarse a los dictados de su parecer.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Semejante, decadente espectáculo es el de ahora. A propósito de los narcos y las drogas. Un asambleísta del DF de estilo progre, propuso algo que previsiblemente todos recibirían frunciendo el entrecejo. La realidad es que su objetivo era no quedarse callado en medio de todo lo que está pasando en el país. Mas su malhadada sugerencia de legalizar la mariguana para consumo personal y para que se venda en pequeños e inocentes establecimientos yonqui, evidentemente no causó desató espaldarazos entre los demás legisladores. “A mi se me hace que nel, papacito”, les susurraba la voz de sus conciencias. De cualquier modo, el honorable legislador consiguió lo que buscaba en el fondo: levantar ámpula y estar en boca de todos. Tan lo logró, que ése es el propósito de la siguiente propuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Después de mucho darle vueltas a las posibilidades que se tienen una vez legalizada la mariguana, creo que no conseguiríamos ningún provecho verdaderamente sustancial. Cierto lo que dice el diputado progre, él sí fundándose en las evidencias técnico-científicas de otros naciones de allende el Atlántico: que los precios se reducirían y, según lo muestran las evidencias, el narco vería reducidas sus ganancias. O sea: legalizar la mota es combatir al narcotráfico. De modo que no despenalizar el consumo equivale, de alguna manera, a consentir el tráfico ilegal. No pocos personajes públicos e intelectuales salieron a apoyar la propuesta. En el diario español El País, Carlos Fuentes razonó que despenalizar la mariguana no equivale a impulsar su consumo, sino a desincentivar su tráfico. Algunos hasta dieron explicaciones científicas de que el alcohol y la mariguana producen efectos similares, y todo eso. A favor de la propuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;En todo caso, lo único cierto es los arrestos del diputado. ¿No es acaso una muestra de verdadera valentía la de este hombre? Meterse con las ganancias de los narcos no es cualquier nimiedad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Pero igualmente evidente es que combatir el poder de los narcos implica perder una de las joyas mexicanas más preciadas de los últimos tiempos. Y es que junto con los políticos de nuestro país, enriquecidos también de manera ilícita y también responsables de muchas muertes injustas, los narcos encarnan a ese personaje cuya existencia no podemos conocer sin sentir una mezcla de amor-odio. Que lance la primera piedra quien sostenga que no se muere de envidia por la mujer y el carro de tal o cual político gordinflón. Y quién juraría que no ha tenido el deseo de ir al volante de un auto exquisito, al lado de una rubia pornográfica y no tener límites en la tarjeta de crédito. Traer pistola. Mandar. Ser el jefe. Un Chingón. Un cabrón. Un hombre muy macho. ¿Quién?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;Que me comprendan todos los consumidores de mota de este país, pero repruebo lo que ha propuesto del diputado progre. ¡Qué va a ser de nosotros ni nos quitan lo poco que tenemos! Los narcos. Sin ellos nada en este país sería lo mismo. Sólo los políticos se repartirían las inverosímiles (por ingentes) sumas de dinero. Sólo ellos podrían disfrutar de los placeres sibaritas que otorgan el poder y las posesiones. De modo que la propuesta del diputado es peligrosa para su salud por partida doble: porque los narcos y nosotros vamos a emprenderla contra él y sus colegas. Los narcos por obvias razones pecuniarias; nosotros, porque nos querrían privar del otro objeto de nuestro placer y admiración que es la chabacana abundancia en que nadan los narcos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;En contra de las especulaciones de los panistas y priistas que reprueban la legalización de la mariguana, no son menos irrisorias las evidencias que sostienen los perredistas y petistas que aprueban la despenalización. A los primeros “se les antoja políticamente arriesgado” votar a favor: piensan en los votos de las próximas elecciones. A los segundos “se les hace lógico, de acuerdo a las evidencias científicas”, y en, por tanto, aprueban con fe. En todo caso, lo cierto es que ninguno de esos políticos ha reparado en que, mientras no consigan que todos podamos vivir con el glamur con que lo hacen los narcos de nuestro país, sería peligroso atentar contra ese elemento de placer y adoración nacional.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6255643105222899387-3665128468485312624?l=tiraderofrias.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</description><link>http://tiraderofrias.blogspot.com/2008/11/ni-le-muevan.html</link><author>Luis.Enrique.Frias@gmail.com (Luis Frías)</author><thr:total xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'>0</thr:total></item></channel></rss>