El blog de Luis Frías

junio 26, 2007

Otto Raúl González, rip






“Me parece que el poeta de verdadera vocación escribe le publiquen o no, esa es la verdad. El que es poeta en serio no anda buscando renombre ni la fama absurda. Escribe porque tiene que hacerlo, porque a su ánimo le es lógico y natural”.










Otto Raúl González (1921-2007) no llegó a mi vida como poeta sino como presentador de libros. Y es que el poeta Ramsés Salanueva tuvo la gentileza de prestarme las copias del discurso que leyó González durante las Jornadas Rebolledanas en Actopan. En su texto (cuyo original a puño y letra tengo aquí a mi lado) Otto Raúl no hace como algún idiota investigador diría, no hace ninguna "aportación". Qué idiotez; leído el 11 de diciembre de 2001 en Actopan, Hidalgo, el texto del viejo deja notar una gran humildad por el oficio, el amor por la poesía de Efrén Rebolledo, el conocimiento de la poseía clásica, cuya cima es el soneto de 14 versos (dos cuartetos y dos tercetos).

Pero fueron Poesía Fundamental y Oratorio del Maíz los poemarios que me aproximaron al González poeta. De sus poemas alguien estará más autorizado que yo para opinar. A mí no me interesa sino lamentar la muerte del maestro. Sin emabrgo, es inútil. Pues podría asegurar que él la recibió con la filosofía de que era poseedor. Entendía en su sentido más profundo que la vida no es eterna.

Una de sus últimas obras, Oír con los ojos, se presentó el miércoles 24 de octubre de 2001 a las 19 horas en Bellas Artes. El libro incluye el poema "Brújula":

Estoy un poco hecho a golpes de catástrofes
la tempestad me dio con sus martillos
y han pulido mi torso exilios y naufragios
pero nunva he perdido mis cartas de marear
ni mi fe ni mi brújula me abandonan nunca.

Ha sido lamentable que el único espacio periodístico mexicano que dio lugar al trágico hecho haya sido uno nada más, Milenio, y con una noticia pésimamente escrita. En fin, peor es nada. Hago copy-paste: Los restos del escritor, quien murió como consecuencia de varios problemas de salud, fueron incinerados el domingo. Antes de su muerte había pedido a su esposa, Haydeé Maldonado, que sus cenizas fueran traídas a Guatemala y arrojadas en aquel lago Atitlán.

González nació en la capital guatemalteca, el 1 de enero de 1921 y residía en México desde 1954, tras el derrocamiento de Jacobo Árbenz Guzmán.

Fue miembro de la Generación de 1940 y del grupo Sakerty (asociación de escritores y poetas). La mayor parte de su obra la escribió en el exilio. Entre sus poemas destacan: “Viento claro” y “Poemas de un viaje al amanecer del mundo” en el cual exalta al Canal Volga-Don, de Praga. También, entre su legado están Poesía fundamental, Oratorio del maíz, Cantata para mi esposa y Voz y voto del geranio. Por su labor literaria obtuvo el Premio Nacional de Poesía Jaime Sabines, de México, y el Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias, en Guatemala. Se graduó de abogado y notario en la UNAM, y su tesis fue sobre la reforma agraria en Guatemala. En mayo pasado visitó por última vez su país natal. La Universidad de San Carlos de Guatemala le otorgó el doctorado honorífico, por su trayectoria literaria como poeta, narrador y ensayista.

Descanse en paz, maestro.

No hay comentarios.:

Qué le vamos a hacer

Mi foto
Desde chico tenía ganas de escribir un diario, o algo así. Pero era cosa de niñas. Este blog es lo menos afeminado que encontré.

Todos mis post