El blog de Luis Frías

junio 05, 2008

¡Obama para presidente!


Nunca hago pronunciaciones políticas de apoyo a nadie. Ésta es la excepción. Admito que antes que tener inclinaciones por la ideología de la derecha, las tengo por las de izquierda. Mientras haya tanta pobreza a mi alrededor, creo que no me queda otra que buscar un nuevo orden de cosas.

En el caso de los Estados Unidos, yo no quería que Hillary Clinton se quedara con la candidatura del Partido Demócrata para la presidencia. Tanto como en el caso de Argentina, cuya actual Presidenta era la primera dama en el periodo anterior que gobernaba su marido, no me parece adecuado que el cargo de primer ministro de ningún país pase del esposo a la esposa, o viceversa. ¿No existe alguien mejor para ocupar el puesto, acaso? Pues bien, no quería que el ex presidente Bill le heredara la posibilidad a su mujer Hillary.

Pero mi muestra de apoyo a Barack Obama no es más que una (y escuálida) de las tantas que recibirá a lo largo y ancho del planeta. Transcribo una noticia que aparece hoy en Milenio.

"De España a un lejano pueblo en Kenia, pasando por el creador de la “Guerra de las galaxias” y los editorialistas de los grandes diarios europeos: el mundo entero saludó ayer la victoria de Barack Obama en la carrera por la candidatura demócrata a la presidencia de Estados Unidos. Para el realizador y productor estadunidense, George Lucas, creador de la célebre serie La guerra de las galaxias, ha nacido un nuevo héroe: ¡Obama!

"El senador por Illinois, de 46 años, encarna “los sueños y la esperanzas”, declaró el cineasta desde Tokio, donde presenta su última película. En la aldea de Nyang’oma, a orillas del Lago Victoria, oeste de Kenia, numerosas personas se congregaron ayer ante la casa de Sarah Obama para celebrar la victoria de su nieto Barack. “Me sentí encantada de saber que él (Barak Obama) había ganado una gran victoria contra su rival”, dijo Sarah Obama. En Washington, la victoria del primer candidato afroamericano que aspira a la presidencia fue destacada por el presidente George W. Bush y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que la consideran una demostración de que EU es un gran país.

"La victoria del senador por Illinois demuestra que el país “ha recorrido un largo camino”, declaró Bush. “Estados Unidos es un país extraordinario”, declaró por su parte Rice a los periodistas que le pidieron un comentario sobre el triunfo de Obama. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), del presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero —distanciado de Washington por su decisión unilateral de retirar las tropas españolas de Irak, en 2004— saludó en un comunicado el triunfo de Obama.

"Los diarios europeos consideraron el triunfo de Obama como “una victoria histórica”. “Ya sea que gane o pierda en noviembre, Obama habrá ido más lejos que cualquier otro en la historia para enterrar el enemigo tóxico (el racismo) que prendió la chispa de la guerra civil en EU y ha ensombrecido desde entonces a ese país”, escribió el diario conservador británico The Times.

"En Francia, un editorial del diario Le Monde opinó que la victoria de Obama demuestra que “la democracia estadunidense no está destinada a ser confiscada por una clase política estrecha, financiada por lobbies y piloteada por expertos de la comunicación”. “Si logra superar la desconfianza, estimulada frecuentemente por el racismo, la elección del 4 de noviembre deberá resumirse a una entre el candidato del futuro y el del pasado”, opinó el diario conservador Le Figaro.

"En un editorial titulado “Obama-Hillary, un ticket para soñar”, el diario derechista español El Mundo abogó por una asociación de los dos rivales demócratas frente al republicano John Mc Cain, de 71 años. Pero, el diario conservador alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, se interroga si Hillary Clinton aceptaría el cargo, porque “los vicepresidentes suelen ser sólo un ornamento”. “¿Y le gustaría a Obama tener dos vicepresidentes en lugar de uno?”, agregó el diario, aludiendo a Bill Clinton.

"El británico The Guardian (izquierda) estimó también que una asociación entre un negro y una mujer era “”improbable”, porque “demasiado difícil para que el electorado estadunidense la trague de una sola vez”. Y en Berlín, el diario conservador Die Welt destacó que “Barack Obama ganó, pero el camino frente a él no es fácil”, ya que antes de medir fuerzas con John McCain, “deberá salvar a su partido”.

"• A continuación, las cifras que según el diario The New York Times han sido erogadas por los candidatos en Estados Unidos en el actual proceso electoral. Hillary Clinton ha sido la única en echar mano a sus fondos personales para sostenerse en la contienda, por 5 millones de dólares. Se observa que mientras Clinton apostó todo a la elección general, dando por descontado que sería la triunfadora en las primarias, Barack Obama destinó cinco veces más a la primera etapa.

"• HILLARY CLINTON

Fondos: 194’793,408 dólares
Gastados: 163’081,213 dls.
Disponibles: 31’712,198 dls., de los cuales 9’515,337 dls. son para las primarias y 22’196,861 para la elección general.
Fondos particulares: 171’549,572 dls.
Total de donaciones menores de 200 dls.: 47’417,990
Total de donaciones de 200 a 2,299 dls.: 57’ 537,581
Total de donaciones de 2,300 dls. (máximo autorizado): 69’543,003
Donaciones de los comités de acción política (PAC’s): 1’216, 842 dls.
Participación del partido: mil dls.
Participación personal: 5’000,000 dls.


"• BARACK OBAMA

Total: 240’175,070 dólares
Gastados: 189’101,070 dls.
Disponibles: 51’074,000 dls., de los cuales 42’919,695 son para las primarias y 8’154,305 para la elección general.
Donaciones de particulares: 233’823,616 dólares.
Total de donaciones menores de 200 dls.: 102’200,913
Total de donaciones de 200 a 2,299 dls.: 78’020,453
Total de donaciones de 2,300 dls. (máximo autorizado): 55’063,530 dls.
Donaciones de comités de acción político (PAC’s): 250 dls.
Participación del partido:¬ –
Participación personal: –


• JOHN MCCAIN

Total: 100’387,442 dólares
Gastados: 78’632,350 dls.
Disponibles: 21’755,092 dls., de los cuales 21’733,548 dls. son para las primarias y 21,544 dls. para la elección general.
Fondos particulares: 88’243,006 dls.
Total de donaciones menores de 200 dls.: 24’337,441
Total de donaciones de 200 a 2,299 dls.: 31’737, 983 dls.
Total de donaciones de 2,300 dls. (máximo autorizado): 36’210,2255 dls.
Donaciones de los comités de acción política (PAC’s): 960,990 dls.
Participación del partido: 2,850 dls.
Participación personal: –"


mayo 28, 2008

Aamy Winehouse a la Academia

Los estudiantes del último curso de la Universidad de Cambridge deberán comparar en su examen final la poesía del gran poeta y aventurero isabelino Walter Raleigh (1552-1618) con canciones de Amy Winehouse, entre otros.

En el examen de "crítica práctica", que deben realizar los estudiantes de cultura inglesa en esa prestigiosa universidad, se ha pedido a los alumnos que comparen la poesía de Raleigh con el texto de varias canciones de música folk o pop, informa el diario The Guardian.

Las tres canciones elegidas fueron Fine and Mellow, de Billie Holiday, "Boots of Spanish Leather", de Bob Dylan y Love is a Losing Game, de Amy Winehouse.

La canción de la británica Winehouse ganó la semana pasada uno de los premios que llevan el nombre artístico del fallecido compositor, cantante y actor galés Ivor Novello.

Salvadas todo tipo de distancias, Walter Raleigh y Winehouse, de 24 años, tienen algo en común: sus problemas con la ley y su caída en desgracia.

Amy Winehouse sale con tanta frecuencia en la prensa británica por sus problemas de drogadicción, sus peleas públicas y sus conflictos con la policía que por los premios que ha cosechado, entre ellos el Mercury, el Grammy y el Brit, además dos Ivor Novello.

Raleigh es un famoso poeta, aventurero y pirata que vivió durante el reinado de Isabel I, de la que estaba enamorado y a la que cortejó activamente con ayuda de su maravillosa poesía, entre otras armas.

Luchó contra los rebeldes irlandeses, concibió la idea de colonizar América del Norte y fundó en 1584 la colonia de Virginia, contribuyó a la derrota de la Armada Invencible y luchó por devolverle el trono al rey de Portugal.

Tras perder el favor de la soberana, se casó con una de sus damas de honor sin su permiso, por lo que pasó la que debía ser su noche de bodas encerrado en la Torre de Londres.

Tras la llegada al trono de Jacobo I en 1603, fue acusado de participar en una conspiración contra el rey y hecho prisionero. Durante sus doce años de cautiverio escribió una Historia del Mundo.

mayo 27, 2008

Nalgas y tetas por talento

El Universal, de México, lo informa así:

"La cantante estadounidense Beyonce Knowles reemplazará a su colega británica Amy Winehouse en la grabación del tema principal de la nueva cinta de James Bond Quantum of Solace.

Según informes de la prensa británica, Winehouse fue despedida el mes pasado por el productor Mark Ronson, debido a sus problemas relacionados con las drogas y el alcohol.

De acuerdo con La Tercera, será Beyonce quien cantará el tema central, sin embargo sus representantes aún no han confirmado las versiones periodisticas de las negociaciones.

La cinta Quantum of Solace, protagonizada por el actor inglés Daniel Craig, se estrenará mundialmente en noviembre próximo en Londres."

Una agencia latinoamericana de noticias, AnsaLatina, lo informó de este modo:

"LONDRES, 27 (ANSA)- La cantante estadounidense Beyonce Knowles reemplazará a la inglesa Amy Winehouse para grabar el tema central de la nueva película de James Bond, "Quantum of Solace", según informó hoy la prensa británica.
Winehouse fue despedida el mes pasado por el productor Mark Ronson, debido a los problemas de la joven londinense con las drogas y el alcohol.
De acuerdo a la prensa local, Beyonce reemplazará ahora a Amy para grabar la canción central de Bond, que se espera será un éxito de ventas. Sin embargo, los representantes de la norteamericana aún no han confirmado las negociaciones.
"Quantum of Solace", protagonizada por el actor inglés Daniel Craig, tendrá su estreno mundial en noviembre próximo en Londres."

Seguramente la primera en darlo a conocer fue AnsaLatina y los redactores de El Universal no hicieron más que fusilarse el texto, por demás breve y patéticamente conciso.

Lo incuestionable es el grano de la cuestión. Los productores del siguiente capítulo de la zaga Bond, han preferido las tetas y nalgas de la exhuberante Beyonce Knowles al inconmensurable talento de una adicta a las drogas: Amy Winehouse. Ciertamente, una pena.

mayo 25, 2008

Aún músculo Goytisolo

Con el título Yo, superventas, Juan Goytisolo escribió lo que sigue.

Fui violada por mi padre a los ocho añitos mientras mi madre fotografiaba la escena y se masturbaba con ayuda de un vibrador. Azuzados por los hurras de mis progenitores, mis tres tíos me sodomizaron por turno al tiempo que mi propio hermano se orinaba en mi cuerpecillo maltrecho. Después de soportar un sinfín de vejámenes, logré huir a un centro de acogida de niños maltratados con la ilusión de empezar una nueva vida. Pero mi supuesto tutor resultó ser un pedófilo consumado y me sometía a diario a crueles suplicios: me amarraba a un potro de gimnasia y acallaba mis gritos con una mordaza de cuero. Acabé por escapar de sus garras y me refugié en un monasterio en la creencia pueril de arribar a buen puerto. ¡Pobrecilla de mí! El prior me arrastró a una cripta gótica y, en presencia de los demás monjes, no sé si cátaros, priscilianistas o alumbrados, se ensañó conmigo con mayor ferocidad que sus antecesores. Luego, él y los exorcistas que pretendían arrancarme el diablo del cuerpo filmaron la ceremonia para enviarla, según me dijeron, a un cardenal de la curia romana aficionado a hechicerías y ritos milenaristas. Un día conseguí burlar la vigilancia de mis custodios, resuelta a vivir al fin y a actuar por mi cuenta. Me prostituía en un bosque frecuentado por catadores de carne fresca hasta que un chulo me forzó a currar para él. Abusaba de mí y se apropiaba de mi dinero. Con la flaqueza propia de mi sexo, me enamoré de su sonrisa: soñaba que un día se retiraría del oficio y se casaría conmigo. Creía la dicha al alcance de la mano, pero la mafia me secuestró en el pinar de mis trabajos y penas. Eran cuatro, cuatro afganos barbudos que, para esclavizarme, me violaron y sujetaron a la barbarie de sus creencias. Trabajé en adelante en un club de alterne y, cuando me resignaba ya a su explotación y maltrato, una banda islamista rival, especializada en el tráfico de drogas y trata de blancas a fin de reunir fondos y comprar armas para sus atentados suicidas, irrumpió en el local a tiro limpio y lo cubrió de regueros de sangre y casquillos de bala. ¡Para qué seguir si esto es sólo el comienzo! Ahora, mi agente está negociando la venta de mi historia con los medios de comunicación y hay una verdadera arrebatiña para su adaptación cinematográfica y televisiva. Y no digo más hasta que inicie la campaña de promoción. Mi producto, dicen, está destinado a arrasar y situarse a la cabeza de los más vendidos del año. Me piden ya una segunda y tercera parte, y no lo duden: ¡la tendrán!

Con los ojos bien abiertos

"Panorámico" es la palabra para designarlo. En efecto, El País, el diario que más me gusta de España, ha publicado un reportaje que, a vuelo de párajo, pasa revista por lo que ellos creen que es la literatura latinoamericana. No hay que quedarse sin leerlo.

Los contemporáneos del porvenir

Me fundamento en dos cosas para expresar lo que sigue.

La primera no es ni remotamente novedosa. Cae dentro del ámbito político de cualquier sitio del país, cuando no del mundo. Es una de esas “reglas no escritas” que, sin embargo, la observan con religioso apego lo mismo los dignatarios patilludos de un municipio que los altos ladrones de la presidencia de la república. Desde luego, es uno de esos principios que tomó carta de naturaleza durante la picaresca priista.

Está al lado de las reglas como ésta, que deben respetar los políticos de poca monta con aspiraciones arribistas: “No dar adelantos en público de esa gran obra cuyo anuncio está reservado para el patrón”. O esta otra, igualmente dirigida a quienes no les quita el sueño ser un cabezas huecas, siempre y cuando tengan la billetera repleta: “Es más jugoso se un perfecto imbécil, que ser un grado más inteligente que tu jefe”. La naturaleza de tales principios es evidentemente mezquina. Existe uno a no dudarlo más interesante.

De empleo extendido no únicamente entre los priistas, la máxima a la que me refiero no deja de ser mezquina pero tiene un agregado: es esencialmente temporal. Lo que hace es extraordinario: juega con la percepción que tenemos del transcurrir de los días. Hablo de esa ley de la que ningún político escapa: “No adelantarse”. Me acuerdo de aquel gordinflón trajeado del pueblo donde nací. Nunca pude verlo sin la frente perlada y las manos temblorosas. Presidentes municipales iban y venían. Toda su vida la pasó al frente del Registro Civil. Me imagino que en sueños fantaseaba con la silla de la presidencia municipal. Murió heredándole el cargo a su hijo mayor, quien tuvo que redactar su carta de defunción.

No puedo dejar de pensar en el caso hidalguense. Próximamente los partidos políticos van a elegir candidatos a presidentes municipales. Pero más rápido de lo que canta un gallo, la prensa malévola ya ha aventurado posibles candidatos para éste y aquel municipio. Hace unos días leía la entrevista con la titular de una Secretaría Estatal, quien eventualmente puede ser candidata para Pachuca. Con hipocresía desmedida, la mujer respondía a las insistentes preguntas del reportero. “Mi camino es seguir por donde el gobernador me ha puesto, yo soy una mujer de trabajo y no tengo más aspiraciones políticas que cumplir con el encargo del señor gobernador”. Mentirosa y lambiscona. Cuántos casos habrá en Hidalgo como el de la pobre funcionaria. Cuántos políticos están viviendo horas de más en un sitio que no desean. Ven pasar sus días, con los ojos puestos en el futuro. Si no supiera cuáles son sus sucias intenciones, tal vez lamentaría su penosa situación.

Prefiero pasar al otro caso. Éste es más interesante y definitivamente mucho más reciente. Supe de él por la prensa española. Como actualmente me dedico a rodar un video-documental, no pierdo oportunidad de leer todo cuanto tenga que ver con el trabajo de documentalistas connotados. He llegado al extremo de conseguir videos en blanco y negro, sin sonido, de principios del siglo anterior…, todo por ese mi afán absurdo de hacer una película irrepetible, única, clásica. Pues bien: mis intereses actuales me llevaron a saber una cosa nueva de Michael Moore. Documentalista norteamericano cuyo trabajo Bowlinng for Columbine le mereció un premio Oscar en 2003, me he enterado que el próximo video de Moore está previsto para el próximo año. De acuerdo con los productores de la nueva cinta, ésta se perfila como la continuación de otro documental famoso: Fahrenheit 9/11, trabajo en el que especula sobre la posibilidad de que el ataque a las torres gemelas de Nueva York es una treta del propio gobierno yanqui. Sin duda, una hipótesis escandalosa. El caso es que en la nueva versión “Moore intenta analizar cómo ha cambiado el papel de Estados Unidos en el mundo en los últimos ocho años”, han anunciado uno de los miembros del equipo de producción.

Lo interesante de todo el asunto es esto: Moore ha cobrado muchísima fama porque parece poseer el talento del rey Midas pero de efectos inversos. Si aquel convertía en oro todo lo que tocaba su mano, Moore convierte en mierda todo lo que alcanzan sus cintas. Ha dejado mal parado al director general de la General Motors, a los senadores de Estados Unidos, al presidente Bush; en fin, se ha metido con gentes muy poderosas. ¿Por qué ha cerrado la boca esta vez? ¿No ha reparado en el caso? Qué cosa sino propósitos pecuniarios persigue el hecho de dar el avance de un documental ¡con un año de anticipación! Me fascinaría ver a un Moore criticándose a sí mismo. Convirtiendo en mierda lo que hay en su plato. Y sin embargo, eso no es lo importante.

Lo que realmente me atrae es el efecto que pueden llegar a ejercer anuncios tan adelantados como éste. En estricto sentido, dar el adelanto de un documental de la talla de Moore con un año de anticipación, no sólo pone a temblar a los políticos y a las casas productoras enemigas; algo así pone en acción algo que pudieran estudiar en detalle los científicos de la conducta humana. Hablo de esa percepción de que la vida en tiempo presente sólo vale en función de lo que promete el futuro. No vivir el presente, esperar el futuro.

A propósito del cumpleaños 70 de Carlos Monsiváis, me di a la gozosa tarea de repasar algunas cosas que ha escrito. Y me encontré con lo que se considera su primer trabajo. “Los contemporáneos del porvenir”. Aunque él empleó este título para hablar de literatos con futuro promisorio, a mí me gusta como síntesis inmejorable de lo que he querido expresar.

Que los políticos sufran esperando los designios del futuro, es cosa suya y no me importa. Ladrones. Pero que los ciudadanos de a pie nos pasemos esperando la premiere de un filme para llenarle los bolsillos a unos cineastas gringos, es algo que podemos evitar viviendo el tiempo presente, no esperando la promesa futuro.

mayo 19, 2008

Viva la incorreción política



Posiblemente la globalidad es la causante de lo que en esta ocasión deseo repugnar con toda sinceridad. Es completamente lógico que la homogenización de los gustos y los valores de las personas sea la culpable de la corrección política que se ha puesto tan en boga en todos los ámbitos. Y es que en cuestiones tan elementales como la moda en el vestir, las palabras más socorridas en el habla, los hábitos alimenticios y otras cosas así, no es posible encontrar ninguna diferencia entre un defeño y un poblano, entre un dignatario de mi pueblo y otro de la frontera norte, entre una chica de Pachuca y una de Veracruz. De donde resulta completamente natural que tanto unos como otros sostengan las mismas opiniones sobre cualquier asunto. Pareciera que la originalidad se está extinguiendo. Pero lo cierto es que esta situación empezó hace algún tiempo, desde el advenimiento de la corrección en el habla.

Como se creyó que algunas palabras eran malas porque no eran tersas al oído, la respuesta fue sustituirlas por horripilantes eufemismos. Y empezó esa feria de las desproporciones sin término. De esta manera a los ciegos se les llamó “débiles visuales”. Aun cuando el término “ciego” sólo describe un padecimiento que consiste en carecer de la capacidad de la vista, lo que predominó fue la morigerada percepción de que definiéndolos así se discriminaba a los “débiles visuales”. Y en general, a todos los que en mi infancia se les nombraba con la palabra “discapacitado” ahora se les llama “personas con capacidades diferentes”. Sí, la forma tradicional podía resultar discriminatoria para los que se encuentran en alguna de situación así; pero ¿personas con capacidades diferentes? ¿Desde cuándo no poder caminar, ver, oír o hablar, consiste en una capacidad? Ahora bien, el filólogo italiano Umberto Eco llevó al extremo la situación. Se pregunta hasta dónde llegará la cuestión. ¿Acaso los abogados no tienen derecho a exigir que se les llame de otra forma? Si la abogacía se ha tornado una profesión muy vilipendiada, ¿por qué no pueden pedir que se les empiece a reconocer por ejemplo, como “técnicos del derecho”? Maravillosa puesta en duda de esa moda de la corrección en el lenguaje.

Ahora bien, han sido dos leyes las que han puesto de manifiesto el reinado de la corrección política en todas partes. Ambas han emanado de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México.

La ley sobre la despenalización del aborto puso de cabeza por un tiempo a todos los políticos del país. Y es que debían emitir sus opiniones pero ninguno quería diferir de lo que predominaba en la opinión pública. Son votos, al fin y al cabo. De tal modo, a nadie le quedaba sino públicamente reconocer la ley que despenalizaba el aborto si la madre así lo decidía, debía ser aprobada por los asambleístas de la capital. Como se sabe, la reforma legislativa se aprobó con grandes loores por todas partes. Pero aun cuando yo estaba de acuerdo con la medida, no dejo de repudiar que nadie se inconformara con ella, salvo grupos de personas que inmediatamente fueron tachadas de derechosas recalcitrantes, de fascistas anacrónicos y demás felonías que no son sino señales de intolerancia. Con asco vi por la televisión ciertos programas de noticias. Después de pasar una ciertamente hilarante entrevista con los que repudiaban la ley pro aborto, el espectáculo de intolerancia lo daban los presentadores de la transmisión, que remataban con cosas del tipo “por eso los toman de a locos”.

La otra ley es más reciente y más divertida. Aunque se trata de un problema de salud pública, el hecho de que se prohíba fumar en una cantina tiene una buena dosis de diversión. ¿Qué pasará si un parroquiano pasado de copas enciende un cigarro y lo fuma con jactancia? ¿Un par de gendarmes lo someterán como un criminal común, llevándoselo a empellones a la estación de policía? El hecho es que los asambleístas determinaron que en ningún sito a puerta cerrada los fumadores podrán gozar más de su vicio. La medida se votó tomando en cuenta cosas manidas. Que los padecimientos por el vicio han arrancado miles de vidas en el mundo y que muchas muertes son de fumadores pasivos. Pero principalmente esto: que tú no tienes derecho a que otras personas se traguen el humo de tus cigarros. En lo personal, tengo instintos homicidas contra todo aquel que fume a mi alrededor. Odio el vicio del cigarro: nunca he logrado descifrar sus bondades. Pero vergonzosamente eso me hace pasar a formar parte de los que entran en la línea de la corrección política. Porque preferir una vida sana odiando vicios como fumar, está de moda. Sin embargo, me inclino a creer que los fumadores tienen derecho a pronunciarse contra esta ley. El razonamiento más lindo que he oído de parte suya es éste: ¿qué caso tiene vivir una vida larga sin los placeres que, sin embargo, la hacen más corta? Placeres como el de fumar.

Si pasarme tantas horas frente a la pantalla del ordenador y si consumir bebidas embriagantes de pésima calidad algún día me quitan la vista, no quiero que nadie me llame “débil visual”: seré un ciego y punto. Y porque, al igual que los enemigos de la ley pro aborto, yo nunca quiero que mi mujer eche mano de los servicios abortivos que prestan en las clínicas de la Ciudad de México, prefiero tener todo el cuidado de embarazarla sólo cuando desee conformar una linda familia con ella. Y finalmente, prefiero convertirme en abogado del diablo que en defensor de lo políticamente correcto. Como afirmo que uno de los efectos indeseables de la globalidad es la corrección política que nos ha convertido en seres sin originalidad, prefiero que en las cantinas los borrachos me sigan escupiendo el humo en el rostro y yo siga deseando que se vayan al infierno.

mayo 15, 2008

Cintéotl

Agradezco al Consejo Editorial de la revista Cintéotl que hayan publicado en su número 3 un ensayo mío sobre Sor Juana Inés de la Cruz.


Si tienen tiempo y ganas de leer una investigación sobre El Divino Narciso de Sor Juana, pónganse cómodos y den click aquí.

mayo 05, 2008

Réquiem por una batalla perdida

La ley que aprobó el Senado Mexicano esta semana ha dado mucho de qué hablar. Sin embargo, también ha incitado a una situación que me arrastra a desconfiar una vez más de los descubrimientos de relumbrón. Pues al igual que descreo de esos desayunos que ofrecen cerca de mi casa para perder cualquier tipo de sobrepeso; del mismo modo que encuentro inútiles los remedios de la medicina homeopática; y así como me aburren las historias de aparecidos en casas abandonadas, veo con pena a los que se entregan con fe ciega a los remedios de los legisladores nacionales. Y es que la noticia cultural de la semana fue, primero, la aprobación de la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro y, en segundo término, el festejo generalizado en los círculos literarios. En efecto, gente de la cultura mexicana elogió que el Senado aprobase la, por efecto de Fox, apoteósica “ley del precio único”.

Definitivamente, fue el veto de Fox en septiembre de 2006 lo que revistió de santidad a esta propuesta legislativa. Se pegó el grito en el cielo. Y es que el mismo que había pronunciado equivocadamente el apellido de Jorge Luis Borges, el mismo que confundió a Vargas Llosa con García Márquez diciendo que aquel era premio Nóbel y, en fin, el presidente de la comicidad involuntaria que pronunciaba barrabasadas sin término ¡se atrevía a vetar una ley vinculada con uno de los objetos más distantes de toda su existencia: el libro! Aquella vez, Carlos Monsiváis no tardó el burlarse con socarronería del veto foxista. Para el autor de Días de guardar, lo raro hubiera sido que Fox se pronunciara a favor de una ley que promovía la circulación de libros y el aumento de la lectura; actividades a las que el presidente encontraba inútiles. Ahora bien, el veto sí encerraba algo de interés nacional. Si los políticos cobran tanto dinero, deberían desquitarlo trabajando, y, sin embargo, en el caso específico de esta ley, el entonces presidente reconoció haber decidido el veto después de haber analizado un ¡sólo un caso! Es decir, se valió del análisis mercantil de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes para lanzarse a generalizar la situación de una industria editorial que involucra varios millones de títulos. ¿Pereza o verdadera mala voluntad? En suma, la errática relación entre un presidente zafio y el mundo intelectual, hizo que la ley del precio único del libro cobrara aires apoteósicos. Aires que esta semana se han vuelto a sentir.

Y es que el miércoles (día del niño) México amaneció con la noticia. Con dos votos en contra y cinco abstenciones, una mayoría de 107 senadores aprobó la tan mentada propuesta de ley. Como se sabe, con ella se pretende que las grandes tiendas de autoservicio no puedan ofrecer libros a bajo costo y, por añadidura, mandar a paseo a las pequeñas librerías. Las grandes cadenas departamentales podían comprar grandes cantidades de libro a precio de mayoristas y darlos más baratos; pero al contrario, las librerías diminutas del país no adquieren más que unos cuantos libritos, de modo que resulta imposible dar precios competitivos. Era, pues, la batalla del Wal Mart contra la tienda del barrio.

La ley, sin embargo, ofrece otras particularidades de interés sin desperdicio. Aun cuando el precio único entrará en vigor prontamente, también está el hecho de que nosotros los lectores no dejaremos de encontrar alguna que otra oferta. Y es que la ley permite que tanto libreros cuanto tiendas departamentales bajen el precio de los libros siempre cuando se trate tomos importados, antiguos, usados o descatalogados 18 meses atrás. Además, dentro de año y medio, el congreso hará un alto en el camino para revisar los alcances de la ley. De lo que encuentren para entonces, dependerá el curso del precio único. Por lo pronto, en el dictamen aprobado se afirma que esta nueva ley es la “expresión de la necesidad de establecer bases que le confieran sustentabilidad a toda la cadena del libro, desde el autor hasta el lector potencial, y no que el mercado esté centrado únicamente en los principios de la competencia de precios”.

Adoptada en países europeos con éxito, esta aprobación cobra tintes particulares en el contexto latinoamericano, en el mexicano y aun en el hidalguense, cuyos índices de lectura son penosos. A los interesados en levantar del suelo tales estadísticas, la ley nos ha despertado un interés insólito. Desde que se aprobó hace unos días, no pocos han opinado maravillas de los siempre vituperados legisladores. Principalmente lo han hecho los propios políticos. Pero no menos cándidos se han mostrado algunos intelectuales adictos al Poder. La cuestión es que unos y otros se muestran cuestionablemente fiados a que la ley acarreará sustanciosas ventajas al mundo editorial y, de pasada, al mercado de lectores. Por lo que a mí respecta, lejos de fiarme en el precio único, quiero sostener que, aun ley de por medio, las cifras de lectura continuarán siendo tan vergonzosas como lo son.

Soluciones sensatas a los incipientes hábitos lectivos no están en aplicar una ley sólo porque un ex presidente ignaro la ignoró en su momento. Antes bien, Fernando Escalante Gonzalbo en una investigación reciente -A la sombra de los libros/Lectura, mercado y vida pública Ed. El Colegio de México, 2007- ha dejado claro que el primer paso es partir de la realidad, a saber, la de que la industria editorial se ha visto contaminada por la lógica del mundo del espectáculo. Una de las soluciones de Escalante se funda en que no tiene ningún beneficio el ensanchamiento del público consumidor de libros. En conclusión, no puede menos que reconocer que el libre mercado se ha metido hasta en los huesos de la actividad intelectual, aun cuando la trivializa y la desdeña. Pero es, mal que bien, el canal mediante el cual hasta hoy nos han llegado los libros (tan pocos y tan caros como haya sido) con aceptables márgenes de libertad. Para los radicales que se enfaden con esta conclusión, tengo la propuesta más hermosa. No es mía. A ella acudí recientemente cuando tres amigos presentaron sus plaquettes de poesía. Me refiero a que las editoriales regalen los libros. No es una solución más absurda que la de confiar ciegamente en una ley como confían mis vecinas en los desayunos dietéticos. Mi propuesta es un réquiem por la batalla perdida del mercado del libro.

mayo 01, 2008

3 plaquettes

abril 29, 2008

Ganas cubanas

¿Quieres que dos personas se pongan a discutir interminablemente? Fácil: hazlos entrar a un cuarto solitario y, antes de cerrar la puerta y dejarlos solos, pronuncia la palabra “Cuba”.

El chistecito me lo contaron en el verano de hace unos años, cuando estaba preparando en vano un viaje a la isla. Por aquella época estaba de moda la música del Buena Vista Social Club, esos ancianos que tocaban guarachas y sones cubanos con la loca energía que envidiaría cualquier agrupación musical de jóvenes. Me motivaba la ilusión de poder conocerlos en persona, en la Habana Vieja donde está la escuela de música de paredes despintadas donde ensayaban sus escalas musicales. Pero por encima de la música, mis intereses siempre han sido literarios. Y admiro a José Martí y Nicolás Guillén, al barroco José Lezama Lima y al homosexual Virgilio Piñera, a Severo Sarduy y a Guillermo Cabrera Infante y, últimamente, a Pedro Juan Gutiérrez: el estilo de este último es de pornográfica crudeza tal, que ha sido comparado con Charles Bukowsky. No recuerdo por qué ese viaje no pudo ser. Seguramente no conseguí los 500 dólares que pedía la agencia de viajes a cambio de un boleto redondo de avión más cinco días y cuatro noches en un hotel céntrico.

Pero hasta hace unos meses, mis intenciones isleñas habían permanecido en duermevela. No pensaba en Cuba sino esporádicamente. Me acordaba de la ínsula caribeña sólo gracias a los libros que leía. Especialmente a los de Pedro Juan Gutiérrez: y Carne de Perro es de los que más me gustaba. Reunión de varios cuentos en ilación, el libro forma parte de ese estilo que recientemente alguien llamó cool radical. Es una literatura cuyos personajes son conscientes de su realidad, se trata de seres culturalmente ricos pero cuyas existencias, sin embargo, languidecen en un túnel de autodestrucción. Sus aspiraciones son tan elementales como disponer de unas monedas en el pantalón, tener suficiente cerveza en la nevera y embarrarse en la cama con tantas personas como el cuerpo lo permita. Y llegué a creer que la forma de vida cubana no podía ser de otra forma. En vista de los elevados índices culturales pero los pésimos niveles de vida material, ¿a qué podían aspirar los cubanos como no fuera a beber ron escuchando buenos sones, a estafar a algún turista gringo y a tener sexo con esas bronceadas humanidades; placeres caros al narrador en primera persona del crudo libro de relatos de Pedro Juan Gutiérrez? Las últimas nuevas provenientes de la ínsula despertaron mis malos pensamientos.

Desde que a fines del año anterior los enemigos de Fidel en Miami lo daban por muerto, los especialistas hablaron de un cambio en la configuración de la política latinoamericana. A mi lo que me inquietaba profundamente era la posibilidad de que la vida en La Habana dejara de ser lo que es (como quiera que ésta sea) y subieran de precio el ron, los habanos y el sexo tradicionalmente al alcance del bolsillo de cualquier turista. Aun cuando en estos últimos meses las apariciones de Castro sólo eran esas transmisiones televisivas, enfundado en ese traje deportivo Adidas, lo cierto es que la posibilidad de su desaparición definitiva orillaba a largas pláticas de cantina de personas como yo, que hemos nacido y crecido sabiendo que en Cuba reina un barbón metido en un traje verde olivo. Mis preocupaciones se multiplicaron desde que el 24 de febrero el Comandante el Jefe cedió el Máximo Cargo a su hermano Raúl Castro. ¿Se iba a romper el orden de cosas establecido; imposible conseguir ron, sexo y música por un puñado de dólares?

Mi situación monetaria me impedía planificar ningún ni viaje al caribe, ni siquiera a las grises aguas de Veracruz. Pero no dejé de seguir de cerca la evolución de los últimos meses de la vida cubana. La malhadada apertura económica anunciada por Raúl Castro fue lo que más levantó ámpula. Para ciertos especialistas, es señal inequívoca de que Cuba se acerca a un sistema parecido al chino. Un socialismo de mercado. El hecho es que Castro anunció que la ley permitiría a los cubanos adquirir ¡frigoríficos, antenas para televisión por cable, ordenadores! Al respecto, escuché un chiste cruel pero realista: “los años noventa llegan a Cuba”. No se puede escuchar esa información sin poner una mueca por dos motivos. Uno, porque la apertura al mercado de la chatarra electrónica pone en duda la férrea ideología que tanto alardean los Castro. Y dos, porque parece absurdo que se abra el mercado a unos cubanos cuyos sueldos diarios les impiden comer, tan siquiera, carne de res. Habrá quien defienda las medidas, habrá quien las repudie. A mi me causó tristeza ver en las fotografías del periódico a una pareja de mulatos que salían de la tienda, locos de felicidad, cargando un horno de microondas.

Esta semana se dio un anuncio que no es fácil de clasificar. Un par de teleseries norteamericanas empezarán a transmitirse en horarios nocturnos por la pantalla chica cubana. ¿Vía pésimos programas de televisión va a dar comienzo la nueva era castrista? Qué desgracia. El caso es que por la noche, los isleños —los que tengan televisión— podrán ver el multipremiado drama de Los soprano: una familia mafiosa italo-estadounidense que vive en Nueva Jersey. Para los cursis, los jueves por la noche pasará Grey’s anatomy, programa sobre los avatares profesionales y amorosos de un grupo de estudiantes de cirugía en un hospital de Seattle. La cuestión es de un absurdo sin desperdicio. Me recuerda la etapa de un tipo de escolapios. De esos que suelen albergar un odio inexplicable contra sus padres, pero no rechistan en gastarse el dinero que ellos les dan. Pues bien, los Castro no odian nada tanto como a los yanquis, pero no rechistan en beber su Coca cola, recibir los dólares de sus turistas, vestir su ropa Adidas y, ahora, ver sus programas televisivos. Un dato adicional: por la ausencia de ligas comerciales con Estados Unidos, Cuba usa la señal satelital sin pagar derechos.

No puedo terminar sin admitir que mis deseos son los de quien quiere viajar a Cuba con intenciones malsanas. Cuando me encierren en un cuarto y pronuncien “Cuba”, me limitaré a hablar de los escritores isleños que tanto me gustan.

abril 20, 2008

Como cualquier otro


Foto de la ceremonia-homenaje que "entre amigos" le realizaron Enrique Krauze, Sergio Vela, Juan Goytisolo y otros, a Octavio Paz en ocasión de su décimo aniversario luctuoso. Octavio Paz murió en abril de 1998.

El alharaquiento homenaje a Octavio Paz en ocasión de su décimo aniversario luctuoso, ha terminado en algo más parecido a esas trémulas tardes en casa de mi tía la rica solterona, que a una verdadera discusión de ideas.
Cuando de niño me llevaban a las “reuniones” (no fiestas) de aquella elegante y gorda tía, las cosas eran chocantes desde antes de empezar la función. En vez de mi cómoda pero desaseada bermuda, mi madre me ponía aquel pantaloncito de pana azul con pinzas y valenciana, un chalequito blanco de marinero con un ancla dorada a la altura del corazón y me acomodaba el cabello con grandes plastas de fijador. Podían haberme hecho el retrato perfecto. El caso es que ya en casa de la tía, debíamos poner nuestra mejor cara. No obstante las incómodas sillitas estilo Luis XV y los rocambolescos candelabros que emitían tanta luz como para alumbrar un estadio, debíamos fingirnos cómodos y frescos. Sobra decir que estaba vedado contradecir a la tía solitaria, so riesgo de quedar fuera de la supuestamente cuantiosa herencia que dejaría a la familia. Pues bien, salvo algunas excepciones, los homenajes para el Premio Nóbel tienen todo un parecido con aquellas odiosas y elegantes reuniones.

Como era de esperarse, la revista Letras libres dedicó a Octavio Paz su número correspondiente a este mes de abril. Pero lo triste fue que el número conmemorativo confirmó las más bajas sospechas. En efecto, todos sabíamos de antemano que Enrique Krauze prepararía un número con demasiadas notas elogiosas para el poeta y ensayista muerto en 1998. Nunca, sin embargo, íbamos a pensar que ni siquiera por error, el número incluiría alguna crítica, por ligera que fuese, en contra de los más claros bemoles políticos del autor de Libertad bajo palabra.

El número abre con sendas cartas de Paz a José de la Colina. Misivas sin otra aportación que el chisme entre dos amigos que al mismo tiempo eran editores, escritores y, a su vez, amigos de otros buenos autores mundiales. La revista continúa con un puñado de críticas literarias destinadas a comentar, con la fría pero sana distancia de los años, varios libros de Paz aparecidos hace décadas; lamentablemente, los autores no critican los volúmenes que son piedra clave en la bibliografía de Octavio Paz, sino otros menos cruciales. Y naturalmente, comentadores encuentran cosas muy inteligentes, cuando no maravillosas, en todos los libros. Vaya crítica. Quizá el único intento loable sea el de Rafael Lemus. Sostiene que “es absurdo erigir una estatua en honor de Paz cuando él mismo destruyó, una y otra vez, su propia imagen”. A mi juicio, eso es mentira. Antes que destruir su imagen, en todo momento Paz labró su estatua: no es fortuito que se haya convertido en el ajonjolí de todos los moles intelectuales y políticos de México. Pero en todo caso, Lemus tiene el atrevimiento de reconocer que tanto homenaje está siendo muy absurdo.

Ahora bien, naturalmente Letras libres no iba a poner en tela de juicio nada de cuanto hizo o dejó de hacer Octavio Paz. La gran mayoría de los colaboradores de la revista, empezando por el director Enrique Krauze, fueron amigos, discípulos, admiradores o empleados del Premio Nóbel. Cuando él dirigía las revistas Plural y, más tarde, Vuelta, ellos pudieron sacar sus textos a la luz gracias a la buena voluntad del poeta. Y de hecho, el formato de la propia Letras libres no es sino un trasunto de aquellas dos. De ellos, pues, se entienden las alabanzas. No así de los que trabajan y publican en otros espacios. No me equivoco si afirmo que no hay suplemento de periódico o institución cultural del país que hasta el día de hoy haya propuesto una relectura diferente del premio Nóbel. Todo han sido loores, alabanzas, reconocimientos, celebración…

Pero es razonable. ¿Para qué decir otra cosa de Octavio Paz, si lo único rentable es hablar bien de él, se entiendan o no sus libros, nos gusten o no sus ideas o, lo que es peor, lo hayamos leído o no?

En estos años, sólo los escritores adictos a la izquierda han empezado a no hablar estrictamente bien de Octavio Paz. Les asiste la razón. No defiendo a los que lanzan piedras no más porque sí ante un edificio, pero sí comprendo que lancen esos proyectiles porque no tienen otro medio de manifestarse. A los intelectuales de izquierda que en los 80 y 90 no tenían espacio en la vida intelectual mexicana porque todos los espacios los tenía Octavio Paz, no les quedaba más opción que escupirle infamias. Y es que si bien Paz fue todo lo inteligente y gran poeta que se desee (a mí, de hecho, así me lo parece) también es verdad que fue un cacique omnipresente. No ha dejado de serlo. Era el Zeus del medio mexicano: más valía estar bien con él, o, en caso de estar irremediablemente mal, convenía mantenerse lo bastante alejado para que no te alcanzaran sus rayos furiosos. Recuerdo al escritor Guillermo J. Fadanelli: “En un concurso infantil dirigido por un adulto, la primera pregunta fue: ¿Quién escribió La divina Comedia? 20 manos se levantaron al mismo tiempo. El conductor no tuvo más remedio que elegir una. El niño contestó con un grito: ¡Octavio Paz! La injusticia fue que no le dieron el premio. Primero los educan dentro de una cultura monolítica y luego les piden matices”. En efecto, a todos nos hicieron tragar la idea de que Octavio Paz es el intelectual mexicano más importante habido y por haber. ¿Lo es? Bien pudiera serlo Alfonso Reyes.

¿Es el poeta mayor de México; o lo fue Sor Juana, o Sabines? ¿Se trata del ensayista más trascendente de la historia mexicana? Tal vez fueron sus televisivos Diálogos con Octavio Paz las únicas ideas que la gente sabe de él. ¿Sus cuentos de Águila o sol son grandiosos? Me parecen mejores los de Juan Rulfo en El llano en llamas. Y en estricto sentido, ¿es esa incuestionable estatua de bronce? Conviene verlo como un intelectual simple y llanamente tan bueno como cualquier otro. Paz como cariátide, es cierto, permite llenarlo de tantos elogios como se nos ocurra; pero impide entenderlo como lo que es después de todo: un escritor con los vicios y vilezas de cualquier mortal. Empeñados en honores mezquinos sólo nos aproximamos a las fiestas de aquella tía emperifollada a la que todos hacíamos caravana, como buitres rondando su herencia.

abril 13, 2008

Horrorosa Airosa

Aunque por razones distintas a las del escritor hidalguense Ignacio Trejo Fuentes, yo también pienso que Pachuca no es esa Bella Airosa que aparece en los folletines turísticos. Los motivos de Ignacio Trejo para detestar la cuna del fútbol pueden ser sentimentales; los míos son mundanos. Seguramente por el amor que le tiene a su Pachuca natal, Trejo Fuentes lamenta la corrupción de sus gobernantes y todo el provincianismo reinante. Yo no nací en Pachuca y como buen pesimista pragmático, a mí lo que me mata es tener que pasar un mal rato por culpa de los otros.

Empiezo a darles la razón a aquellos que odian ir de visita a sus pueblos natales. A mí, que siempre encuentro un pretexto para salir de la ciudad e ir de fin de semana al llano con mi parentela, me parecía repugnante que mis amigos optasen por quedarse los sábados a babosear en los centros comerciales de la ciudad. Llegué a pelearme con alguien porque criticaba mi provincianismo. “Pueblerino”, me dijo. Una mentada de madre le lancé como respuesta. Hasta hace unos pocos días nada me resultaba más agradable que llegar a mi pueblo el viernes entrada la madrugada, tomar el sábado un almuerzo de pesadas carnitas y departir en la piquera de Don Grillo algunas cervezas tibias; el domingo curarme el malestar con un caldo de panza y, por la tarde, volverme satisfecho a comenzar otra semana. Satisfacción que sólo pueden entender los que la han vivido en carne propia. Mas la cosa se puso mal hace unos días.

Salir de la Ciudad de México en viernes por la noche ya es algo inhumano. El hartazgo acumulado de toda la semana se torna insoportable cuando haz pasado en el coche tres horas sin adelantar más de cuatro metros. Cuando por fin logras tomar carretera, resulta que faltan unos minutos para que empiece a albear. Para ese momento, has puesto en el tocadiscos la misma canción un centenar de veces. Un malestar únicamente soportable en vista de que vas a ver a los tuyos, en las calles que dominas como la palma de tu mano. De allí, el problema:

Desde antes de llegar a Pachuca empezó lo desagradable. Un retén policial. Gordos encapuchados llevaban metralletas con las que apuntaban hacia los carros que íbamos pasando. Una larga y lenta fila de coches avanzaba, llevando en parpadeo las amarillas luces intermitentes. A medida que pasaban los carros, con una lámpara potente un policía iluminaba el interior, con cara de malo. Por fortuna no me detuvieron, tampoco a varias camionetas lujosísimas. No corrieron con la misma suerte los de un Datsun destartalado, sin pintura y con un faro apenas útil, que parecía una velita. Estaba viendo por el retrovisor a aquella familia del Datsun, cuando sentí un escalofrío y subí la ventanilla. Un acierto. A la avenida con que empieza Pachuca le quitaron el asfalto. Terracería desnuda. Decidieron reconstruirla y dejarla más bonita. Pues bien, fueron cinco kilómetros a vuelta de rueda, con las luces del coche iluminando el polvo que levantaban los carros de enfrente; cinco kilómetros antes de llegar a una desviación. Por las obras de un puente, era imposible seguir adelante y había que tomar por una colonia, si lo que se deseaba era llegar al centro histórico. Una vez que pasé por la colonia, me enfrenté a algo mucho peor. En el mismo lugar donde yo recordaba una esquina con semáforo, estaba ahora un sistema de banquetas, arbolitos, rayas amarillas en el piso y letreros inútiles. De esos que llaman distribuidores inteligentes. De alguna manera conseguí salir de ahí y llegar a mi casa, que olía a humedad. Prendí el interruptor de la luz y no había energía. Qué me quedaba sino resignarme y echarme a dormir.

Desde hace unas semanas, es imposible salir a cualquier lugar de Pachuca. Si no está cerrada cierta avenida por alguna obra de pavimentación, seguramente están construyendo un puente, o poniendo arbolitos, o montando la lona donde informan, precisamente, cuántos arbolitos, puentes y pavimentos, están poniendo. Qué absurdo. De cualquier modo, nadie puede transitar por ningún lugar de la cuna del paste, sin sufrir el infernal calor de estos días unas cuantas horas en el carro a vuelta de rueda. Eso, por no pensar en lo que se sufre viajando en pesero.

Hace poco, un amigo de la Ciudad que hace cine estuvo en Pachuca. Precisamente detenidos en un semáforo, bañados en sudor, salió a flote la discusión sobre tanta obra. Y es que habíamos pasado más de una hora sin avanzar en una avenida lo suficientemente amplia como para haber salido de hacía un rato. Pero un camión estaba maniobrando con una descomunal barra de concreto que pronto será un puente muy bonito. Para él es una fortuna que se estén llevando obras que modernicen la ciudad. En vista de que habíamos pasado varios días en una Pachuca sin arte plástico, ni cine, ni teatro, ni trabajo literario, ni nada, razonó que al menos íbamos a tener avenidas lindas. ¡Cómo no montar en cólera! Pues todas esas obras hacen pensar en lo que les decía don Porfirio Díaz a los que querían robar cuando él era presidente. Como odiaba el latrocinio de los políticos, les sugería: “No roben, hagan obras”. No puede pasarse por Pachuca sin pensar en la sugerencia de Don Porfirio. Más grave aún: la creencia de que modernizar la ciudad es hacer puentes, centros comerciales, edificios públicos. Lo entiendo de los políticos: les vale madre el pueblo. No de personas sensibles, como mi querido amigo. El desarrollo de un pueblo no se mide en banquetas sino en lo que realmente vale: en el crecimiento sensible, el desarrollo intelectual, en el esfuerzo por enriquecer el espíritu. Estaba gritando. Se puso en verde el semáforo. Cuando avanzamos, mi amigo estaba blanco.

Me faltó el final de aquel viaje de fin de semana. Al otro día por la mañana, tuve un desayuno que me confirmó por qué Ignacio Trejo tacha a Pachuca de Horrorosa Airosa. Y es que unos políticos de traje hablaban elogios del presidente municipal que “estaba modernizando la ciudad”. Lo peor: parejo loor se leía en un periódico amarillista que había sobre la mesa. Carajo.

abril 06, 2008

¡Maten a la maldita!

He vuelto a confirmar verdad de aquel viejo apotegma: las comparaciones son siempre odiosas. ¿Cuál tiene mejor sabor: la Pepsi cola o la Coca cola? ¿Quién poseyó mayor hermosura: Marilyn Monroe o Greta Garbo? ¿Cuál de estos personajes es más repugnante: los narcotrafiantes que asesinan a cantantes norteños, o los políticos que consienten esos crímenes? ¿Quién está más afectado de sus facultades humanas: la mujer de 51 años que mataba ancianas por un malsano gusto carnicero, o los miembros de una sociedad que no pierden oportunidad de ver por televisión la “cara de mala” de esa asesina serial? Lo trágico cualquier parangón es que tanto el que está de un laco como del otro están en lo cierto, todo depende de los ojos con que se mire.

La cuestión no tiene desperdicio en vista de algo que ocurrió recientemente. Para nadie es desconocido que las autoridades judiciales encontraron culpable de varios asesinatos a sangre fría a la paisana hidalguense Juana Barraza Samperio. Mejor conocida como la Mataviejitas, Barraza Samperio fue sentenciada a una pena absurda pero comprensible de ¡759 años de cárcel!, por haber matado a 16 ancianas de entre 60 y 85 años de canas, y haber cometido 12 robos en casa habitación. Sentencia incoherente pero perfectamente natural, porque la justicia mexicana no actúa sino pensando en lo que pide el público. Y si los televidentes reclaman que se actúe contra esa enferma-desquiciada-malnacida-loca que es la paisana de Hidalgo, la justicia dicta una fallo que lejos de solucionar ningún crimen, lo que busca es quedar bien con los reporteros que escribieron las notas, los periodistas pagados que dijeron pestes y los consumidores de información que han aborrecido a esa hidalguense cuyo gusto era asesinar ancianas.

Al conocer la historia de Juana Barraza no he podido menos que hacer otra comparación, con Raskolnikof, el personaje de Crimen y castigo, la fabulosa novela de Dostoyevsky. Entre ambos hay un punto de comparación realmente elevado. En la novela, Raskolnikof, en un rapto de cólera, hende un hacha en medio del cráneo a dos mujeres, huye despavorido y pasa 5oo páginas de sufrimiento, atormentado por la posibilidad de que en cualquier momento pueda ser descubierto. El temor a ser descubierto persiste en su mente con tanta vehemencia, que termina aceptando públicamente el crimen cuando se declara culpable en la estación de policía. En el caso de la Mataviejitas, aventuro la posibilidad de que sus incursiones asesinas pueden ser materia prima para algún relato de ficción. A mí no me interesaría leer por qué decidió vestirse de enfermera y descabecharse cierta tarde a una anciana de tal centro habitacional, pero el que lo escriba, mienta o diga la verdad, puede hacerse rico vendiendo miles de ejemplares.

Basta ver cuánto interés se puso a este caso de nota roja. Ahí está el material que se produjo desde que en 2006 la Mataviejitas fue apresada y, hasta hace unos días, sentenciada. De hecho, sospecho que las empresas de televisión y los periódicos son los que mandan a hacer asesinos seriales como Barraza. Pues las familias de los asesinados sólo ganan ser exhibidos, los lectores de noticias se tragan información tendenciosa y la justicia mexicana sólo se convierte en empresa de espectáculos. Pero los que cobran por dar a conocer tanto detalle de una asesina son los medios de comunicación.

Y es que desde enero de 2006 todos vieron por el televisor cómo dos policías gorditos de la Ciudad de México corrían por entre los carros de la avenida, persiguiendo a una mujer mucho más ágil que ellos. Cuando la capturaron, ocurrió el momento de la conmoción. ¡Era el mismísimo espécimen inhumano que había dado muerte a sangre fría a muchas pobres viejitas! Enseguida todos supimos su historia. Barraza Samperio había nacido en 1957 en un pueblito llamado Santa Mónica, en el municipio hidalguense de Epazoyucan. Siendo niña, su humilde hogar era un caos. Su madre era alcohólica y se dejó embarazar de un hombre que no la amaba. De sus dos hijas, una recibiría el nombre de Juana. Sobre su adolescencia y su llegada a la Ciudad de México no se sabe casi nada. Pero en algún lugar leí que se fue a vivir con un borracho que la embarazó y la golpeaba. Poco a poco se le fue agriando el carácter, al tiempo que se metió de luchadora semiprofesional. Con el nombre de La dama del Silencio, a Barraza le propinaron varias tundas en muchos cuadriláteros de provincia. Y según ella, se convirtió en asesina “por las malas compañías”. Es notorio que su vida fue tan dura como la de tantos otros a los que, sin embargo, no se les zafan los tornillos y se ponen a matar personas. ¡Por qué nos interesan tanto estas historias!

Aun cuando en resumidas cuentas pueda decirse que simplemente somos unos morbosos irredentos, es conveniente indagar un poco más. ¿Por qué se venden tanto los periódicos hueros cuya única pasta son las noticias sangrientas? ¿Pero es culpa de los periódicos? Si no fueran tan solicitados por los lectores, acabarían rodando por el suelo y dejarían de publicarse. Recuerdo a Edmundo Desnoes. Decía que “el subdesarrollo es la incapacidad de acumular experiencia”. El consumo de información sobre hechos concretísimos cuyo contenido cultural no hace más que abonar a nuestro sentido del morbo, es un síntoma que seguramente han estudiado psicólogos o sociólogos de manera más detallada. A mí lo que me parece interesante es reírme de la sociedad a la que pertenezco. Una sociedad que prefiere ver la paja en el ojo ajeno, que no la viga en el propio.

Que se prefiera la Coca cola por encima de la Pepsi cola, es algo tan bonito como creer firmemente que Marilyn Monroe es años luz más bella que Greta Garbo. Lo intolerable es que una descraneada asesina serial ocupe un lugar privilegiado de la atención nacional, con tamaño despliegue mediático de por medio. ¡Pero si la pobre paisana no es más que una desquiciada! Y sin embargo, se convirtió en el abono de nuestros morbosos prejuicios, los cuales además parecen ser la regla de medición bajo la cual se mueve nuestro sistema de justicia mexicano.

abril 02, 2008

Contra el cirre del Centro Cultural del Ferrocarril

Señor Gobernador, Miguel Osorio Chong, algunos amigos míos le envían esta carta:


No sdirigimos respetuosamente a usted para solicitarle que rechace la aprobación y ejecución del centro comercial que están planeando construir en la antigua estación del ferrocarril de Pachuca, debido a que amenaza el pequeño comercio del área, la vida de los mercados, la poca tranquilidad del centro, además que están atentando contra un monumento histórico patrimonio de todos los hidalguenses punto cero de la ciudad, actualmente utilizado como centro de difusión cultural único en su tipo.

La relevancia de este espacio se debe no sólo a nuestro pasado histórico, muestra invaluable de procesos de transformación y desarrollo que marcaron el siglo XIX, sino que además es uno de los pocos espacios de cultura para jóvenes y niños. Tomemos en cuenta que la riqueza de las ciudades se mide en la conservación de su historia, tradiciones, sus museos, centros culturales y de aprendizaje y nunca en sus centros comerciales.

Quién necesita otra plaza si las que hay nunca se terminarán de construir como sucedió con "plaza bella", monumento a lo ordinario. Instalado donde alguna vez existió el lienzo charro de Pachuca. Dicen que quien no conoce su propia historia está condenado a repetirla. Nos indigna pensar en una plaza más con locales vacios, mientras desaparecen el mercado Revolución, el Morelos, Barreteros y el comercio tradicional.

A nombre de los jóvenes de esta ciudad y generaciones venideras, artistas que buscan espacios de expresión y turistas que nos llegan a visitar buscando los museos y sitios que representan la identidad de la ciudad, le solicitamos que se evalúen las razones antes mencionadas para que el proyecto del grupo Joma sea rechazado. De la misma forma le pedimos que se conserve el Centro Cultural del Ferrocarril y se piense en construir un gran parque recreativo tipo Tezozomoc en Azcapotzalco, Tomás Garrido, en Tabasco, el parque México, etc. Se busca un espacio que se signifique por su belleza escénica, su valor histórico, educativo de recreo, por la existencia de flora y fauna, por su aptitud para el desarrollo del turismo, o por otras razones análogas de interés general. Donde se respete todo el terreno que conforma nuestra antigua estación cariñosamente llamada Ferro y se conserve el espacio para la difusión de la cultura y el bienestar familiar.

Debemos detenernos a observar nuestra ciudad, rescatar su antigua arquitectura, promover los museos, parques y mercados que den a la ciudad una identidad, un panorama local, nacional e internacional. Ya que una ciudad con cultura es una ciudad rica, la cultura atrae el turismo y también al comercio.

Tomando todas estas razones en consideración, le solicitamos que niegue la construcción de este centro comercial y rechace definitivamente su ejecución.

Atentamente, un@s ciudadan@s preocupad@s por la creciente degradación de nuestro patrimonio arquitectónico y cultural. Firma y reenvía este correo a todos amigos, se ruega a la persona no. 50 que reciba este mensaje reenviarlo a salvemosalferro@asistencia.org para que sea entregado al Gobierno de Hidalgo.


1.- Alicia Badillo, Pachuca, Hgo.
2.- Edgar Chavez Ortiz, Pachuca, Hgo.
3. Jorge Antonio Romero Navarro, Pachuca, Hgo.
4. Mayte R. Romo, Ciudad de México
5. Uriel Rodríguez, Ciudad de México/Pachuca, Hgo.
6. Luis Frías, Cd. México/Hidalgo.

Gracias por invitar a tus amigos a participar en esta acción. Más información
www.myspace.com/salvemosalferro.

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Desde chico tenía ganas de escribir un diario, o algo así. Pero era cosa de niñas. Este blog es lo menos afeminado que encontré.

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