El blog de Luis Frías
marzo 27, 2007
García Márquez, dicen, no está en su mejor forma. Las Memorias de mis putas tristes, novela casi plagiada de La casa de las bellas durmientes de Yasunari Kawabata es el argumento para sostener la afirmación. Pero ¿alguien puede renegar de El coronel no tiene quién le escriba, de Noticia de un secuestro, de La hojarasca o de, ¡por supuesto!, de Cien años de soledad? ¡Quién! Nos adherimos al homenaje que se le rinde en Colombia por sus 80 años en el marco del Congreso de la Lengua. A nosotros no nos importa las intimidades biográficas del autor, sobre las que se ha puesto demasiado y lamentable énfasis, sino las novelas y los cuentos y el periodismo que nos hereda. Hagamos a un lado la inquina que siempre, desde el inicio de los tiempos, nos despierta un viejo más exitoso que nosotros, jóvenes miserables. ¡Por lo que sentimos cuando por vez primera leímos que Aureliano Buendía dejó de existir mientras orinaba apoyando la frente en un encino! He aquí la nota de hoy en Milenio:
Gabriel García Márquez, vestido con traje blanco de lino y corbata, fue recibido con una prolongada ovación al ingresar en el recinto donde se inauguró el cuarto Congreso de la Lengua Española. Visiblemente emocionado, levantó los brazos en señal de agradecimiento. El Nobel, quien llegó acompañado por su esposa, Mercedes Barcha, y por el escritor mexicano Carlos Fuentes, fue homenajeado en la sesión inaugural.
El autor de El coronel no tiene quien le escriba se declaró complacido: “Estoy contento y estoy tranquilo porque estoy entre amigos”, dijo al entrar al centro de convenciones de la ciudad caribeña.
El cuarto Congreso Internacional de la Lengua Española comenzó ayer en esta ciudad con la participación de los Reyes de España, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y el Premio Nobel de Literatura 1982 como protagonista.
En el homenaje, el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, le entregó a Gabo el primer ejemplar de una edición conmemorativa de un millón de ejemplares de Cien años de soledad. “Ni en el más delirante de mis sueños en los días en que escribía Cien años de soledad llegué a imaginar que podría asistir a este acto” para presentar esta “tirada descomunal”, expresó el escritor.
El autor se mostró satisfecho por la generosidad de sus amigos y el público, entre quienes se contaban el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton; el presidente de Panamá, Martín Torrijos; los escritores mexicanos Carlos Fuentes, Ángeles Mastretta, Héctor Aguilar Camín y el español Antonio Muñoz Molina.
El ex mandatario colombiano y presidente de la Comisión de Honor del Congreso, Belisario Betancur, expresó en este marco su ilusión de que la ruptura de hace más de treinta años entre el escritor colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa llegara a su fin. Las relaciones entre ambos novelistas latinoamericanos están “en una zona cariñosa de ablandamiento”, según afirmó Betancur.
Como se sabe, los dos escritores se enemistaron en 1976, cuando estando ambos en México el peruano derribó al colombiano de un puñetazo, al parecer por una supuesta falta de respeto de García Márquez a su esposa, Patricia.
Betancur presentó como positivo el hecho de que en la edición conmemorativa de Cien años de soledad “a cada uno de los dos escritores se le preguntó si tendría inconveniente en incluir el ensayo en la edición de homenaje”. De acuerdo con Betancur, el Nobel de Literatura dijo: “no tengo inconveniente, pero no se lo voy a pedir”. Por su parte, Vargas Llosa respondió: “no tengo inconveniente pero no se lo voy a ofrecer”.
Sin embargo, hace diez días, en Madrid, Vargas Llosa declaró que no tenía previsto asistir al congreso de Cartagena de Indias, lo cual no le impidió escribir, para la edición conmemorativa de Cien años de soledad que se trata de uno de los raros casos de “obra literaria mayor contemporánea” que todos pueden entender y gozar.
Cien años de Soledad es “el Quijote americano”: Carlos Fuentes
Durante el homenaje, el escritor mexicano Carlos Fuentes definió ayer Cien años de soledad como “el Quijote americano” y dijo que su autor, Gabriel García Márquez, “aunque piensa y escribe en español”, tiene “el rostro del mundo”.
“He leído el Quijote americano, un Quijote capturado entre las montañas y la selva, privado de llanuras, un Quijote enclaustrado que por eso debe inventar al mundo a partir de cuatro paredes derrumbadas”, señaló Fuentes al citar una carta que envió en los años 60 al argentino Julio Cortázar sobre la novela de Gabo. En el prólogo, que lleva por título Para darle nombre a América, el escritor mexicano recordó que en la carta a Cortázar se refirió a la novela de García Márquez como una “maravillosa recreación del universo inventado y recién inventado”.
“¡Qué prodigiosa imagen cervantina de la existencia convertida en discurso literario, en pasaje continuo e imperceptible de lo real a lo divino y a lo imaginario!”, agregó. La lectura del prólogo de la edición conmemorativa de Cien años de soledad, salpicada de comentarios improvisados, fue interrumpida varias veces por los aplausos de los asistentes.
Fuentes recordó en el texto que conoció a Gabo en 1962 y en ese mismo momento nació una amistad “con la instantaneidad de lo eterno”. También narró que fue testigo del nacimiento de su obra cumbre, pues lo acompañaba en 1965 rumbo a Acapulco cuando García Márquez “se transformó” como tomado por una revelación divina.
“Sin saberlo, yo había asistido al nacimiento de Cien años de soledad, ese instante de gracia, de iluminación, de acceso espiritual, en que todas las cosas del mundo se ordenan espiritual e intelectualmente y nos ordenan: ‘Aquí estoy. Así soy. Ahora escríbeme’ ”, expresó.
“Hoy comienzan los próximos cien años de Gabriel García Márquez, empieza también el primer día del próximo lector de Cien años de soledad”, agregó Fuentes, en referencia a la edición conmemorativa de la novela, también llamada “edición popular” por su precio cercano a los 10 dólares.
Hacer feliz a “un lector inexistente”
García Márquez manifestó que nunca ha hecho otra cosa en su vida que escribir historias para “hacer más feliz la vida a un lector inexistente”.
Para ello, dijo, ha tenido como “único arsenal” dos dedos y 28 teclas. “Sólo sé que desde que tenía 17 años, y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia, aún no conocida por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”, expresó.
Comentó que si se unieran los lectores de Cien años de soledad se formaría “uno de los veinte países más poblados del mundo”. Hizo un recuento de las dificultades económicas por las que pasó su familia residente en México y a punto de publicar Cien años de soledad, y dijo que sobrevivió gracias a la inteligencia de su esposa, Mercedes Barcha.
Un documental estrenado en la sesión solemne recordó lo dicho varias veces por el único Nobel colombiano: “en la verdad de mi alma no soy nadie ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca”.
Cartagena de Indias, Colombia/Agencias
Gabriel García Márquez, vestido con traje blanco de lino y corbata, fue recibido con una prolongada ovación al ingresar en el recinto donde se inauguró el cuarto Congreso de la Lengua Española. Visiblemente emocionado, levantó los brazos en señal de agradecimiento. El Nobel, quien llegó acompañado por su esposa, Mercedes Barcha, y por el escritor mexicano Carlos Fuentes, fue homenajeado en la sesión inaugural.
El autor de El coronel no tiene quien le escriba se declaró complacido: “Estoy contento y estoy tranquilo porque estoy entre amigos”, dijo al entrar al centro de convenciones de la ciudad caribeña.
El cuarto Congreso Internacional de la Lengua Española comenzó ayer en esta ciudad con la participación de los Reyes de España, el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, y el Premio Nobel de Literatura 1982 como protagonista.
En el homenaje, el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, le entregó a Gabo el primer ejemplar de una edición conmemorativa de un millón de ejemplares de Cien años de soledad. “Ni en el más delirante de mis sueños en los días en que escribía Cien años de soledad llegué a imaginar que podría asistir a este acto” para presentar esta “tirada descomunal”, expresó el escritor.
El autor se mostró satisfecho por la generosidad de sus amigos y el público, entre quienes se contaban el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton; el presidente de Panamá, Martín Torrijos; los escritores mexicanos Carlos Fuentes, Ángeles Mastretta, Héctor Aguilar Camín y el español Antonio Muñoz Molina.
El ex mandatario colombiano y presidente de la Comisión de Honor del Congreso, Belisario Betancur, expresó en este marco su ilusión de que la ruptura de hace más de treinta años entre el escritor colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa llegara a su fin. Las relaciones entre ambos novelistas latinoamericanos están “en una zona cariñosa de ablandamiento”, según afirmó Betancur.
Como se sabe, los dos escritores se enemistaron en 1976, cuando estando ambos en México el peruano derribó al colombiano de un puñetazo, al parecer por una supuesta falta de respeto de García Márquez a su esposa, Patricia.
Betancur presentó como positivo el hecho de que en la edición conmemorativa de Cien años de soledad “a cada uno de los dos escritores se le preguntó si tendría inconveniente en incluir el ensayo en la edición de homenaje”. De acuerdo con Betancur, el Nobel de Literatura dijo: “no tengo inconveniente, pero no se lo voy a pedir”. Por su parte, Vargas Llosa respondió: “no tengo inconveniente pero no se lo voy a ofrecer”.
Sin embargo, hace diez días, en Madrid, Vargas Llosa declaró que no tenía previsto asistir al congreso de Cartagena de Indias, lo cual no le impidió escribir, para la edición conmemorativa de Cien años de soledad que se trata de uno de los raros casos de “obra literaria mayor contemporánea” que todos pueden entender y gozar.
Cien años de Soledad es “el Quijote americano”: Carlos Fuentes
Durante el homenaje, el escritor mexicano Carlos Fuentes definió ayer Cien años de soledad como “el Quijote americano” y dijo que su autor, Gabriel García Márquez, “aunque piensa y escribe en español”, tiene “el rostro del mundo”.
“He leído el Quijote americano, un Quijote capturado entre las montañas y la selva, privado de llanuras, un Quijote enclaustrado que por eso debe inventar al mundo a partir de cuatro paredes derrumbadas”, señaló Fuentes al citar una carta que envió en los años 60 al argentino Julio Cortázar sobre la novela de Gabo. En el prólogo, que lleva por título Para darle nombre a América, el escritor mexicano recordó que en la carta a Cortázar se refirió a la novela de García Márquez como una “maravillosa recreación del universo inventado y recién inventado”.
“¡Qué prodigiosa imagen cervantina de la existencia convertida en discurso literario, en pasaje continuo e imperceptible de lo real a lo divino y a lo imaginario!”, agregó. La lectura del prólogo de la edición conmemorativa de Cien años de soledad, salpicada de comentarios improvisados, fue interrumpida varias veces por los aplausos de los asistentes.
Fuentes recordó en el texto que conoció a Gabo en 1962 y en ese mismo momento nació una amistad “con la instantaneidad de lo eterno”. También narró que fue testigo del nacimiento de su obra cumbre, pues lo acompañaba en 1965 rumbo a Acapulco cuando García Márquez “se transformó” como tomado por una revelación divina.
“Sin saberlo, yo había asistido al nacimiento de Cien años de soledad, ese instante de gracia, de iluminación, de acceso espiritual, en que todas las cosas del mundo se ordenan espiritual e intelectualmente y nos ordenan: ‘Aquí estoy. Así soy. Ahora escríbeme’ ”, expresó.
“Hoy comienzan los próximos cien años de Gabriel García Márquez, empieza también el primer día del próximo lector de Cien años de soledad”, agregó Fuentes, en referencia a la edición conmemorativa de la novela, también llamada “edición popular” por su precio cercano a los 10 dólares.
Hacer feliz a “un lector inexistente”
García Márquez manifestó que nunca ha hecho otra cosa en su vida que escribir historias para “hacer más feliz la vida a un lector inexistente”.
Para ello, dijo, ha tenido como “único arsenal” dos dedos y 28 teclas. “Sólo sé que desde que tenía 17 años, y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia, aún no conocida por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”, expresó.
Comentó que si se unieran los lectores de Cien años de soledad se formaría “uno de los veinte países más poblados del mundo”. Hizo un recuento de las dificultades económicas por las que pasó su familia residente en México y a punto de publicar Cien años de soledad, y dijo que sobrevivió gracias a la inteligencia de su esposa, Mercedes Barcha.
Un documental estrenado en la sesión solemne recordó lo dicho varias veces por el único Nobel colombiano: “en la verdad de mi alma no soy nadie ni seré nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca”.
Cartagena de Indias, Colombia/Agencias
marzo 22, 2007
Efrén Rebolledo y "Caro victrix". El diablo y su creatura.
A Ramsés Salanueva
Reflexionar sobre eros y sus poderes no es lo mismo que expresarlo;
esto último es el don del artista y del poeta:
Sade fue un autor prolijo y pesado,
lo contrario de un gran artista.
Octavio Paz
esto último es el don del artista y del poeta:
Sade fue un autor prolijo y pesado,
lo contrario de un gran artista.
Octavio Paz
Para el filósofo español Ramón Xirau, la primera traba al hablar del poeta Marco Antonio Montes de Oca, es que resulta imposible clasificarlo bajo los mismos argumentos que se emplean con sus compañeros de época. “A pesar de haber nacido en 1932, pertenece a una generación no muy unitaria por cierto, de quienes empezaron —empezamos— a escribir en serio por los años de 1944 (Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Tomás Segovia, Jaime García Trepes, Rubén Bonifaz Nuño, Manuel Durán, por sólo citar algunos nombres)” . Recuerdo esto de Xirau sólo para hablar de otra idea también suya: Montes de Oca es inclasificable porque su creación primigenia no vio la luz en una sola revista, como las otras generaciones (El hijo pródigo, Taller, Barandal, Contemporáneos, Revista Moderna), sino en varias. ¿No es acaso una razón bastante flaca? El poeta de principios del siglo XX mexicano Efrén Rebolledo (1877-1929) es la mejor de las pruebas.
Colaborador —con José Juan Tablada, Amado Nervo, Luis G. Urbina, Ramón López Velarde, Salvador Díaz Mirón y otros— de la Revista Moderna que fundó Jesús E. Valenzuela, la obra de Efrén Rebolledo cobra realce no gracias a unas fuertes ligas con sus contemporáneos en lo que hace a la temática de sus apuestas literarias, sino por la cosa opuesta: marcó su raya con respecto a los amigos de generación y penetró en el aún virgen mundo poético del erotismo. Formalmente es otra cosa. En su primera etapa (fines del XIX e inicios del XX), todos los modernistas se valieron de recursos poéticos semejantes; de metáforas que recuerdan los salones festivos del rey francés Luis XV cuajados con ricos tapices y pedrerías exóticas, el colorete en las mejillas, las mujeres de imponente voluptuosidad, etcétera. Como teniendo esto en cuenta, un considerable estudioso de Rebolledo, Allen W. Phillips, entiende el “ismo” del modernismo en su sentido más amplio: epocal. Como una “una actitud”, y “una tendencia general que abarca toda una época histórica”, como “un renacimiento moderno” . Así arranca José Juan Tablada (1871-1945) sus Poemas de juventud (1892-1900):
Como un diamante sobre el terciopelo
de un joyelero de ébano sombrío,
abandona tu amor sobre mi hastío
la diamantina claridad de un cielo .
de un joyelero de ébano sombrío,
abandona tu amor sobre mi hastío
la diamantina claridad de un cielo .
Con este estilo un joven Amado Nervo (1870-1919) concluye el poema “A Leonor”:
Tu alma recogida, silenciosa,
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
de piedades tan hondas como el piélago,
de ternuras tan hondas...
Pero hay algo,
pero hay algo más hondo aún: ¡tu ensueño!
Y sirva como última muestra el tercer cuarteto que Salvador Díaz Mirón (1853-1928) incluye en “A Gloria”:
Vanas son las imágenes que entraña
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal, y por lo mismo, impuro .
tu espíritu infantil, santuario oscuro.
Tu numen, como el oro en la montaña,
es virginal, y por lo mismo, impuro .
De Rebolledo, el primer poema publicado fue “Medallón” en 1896 , cuya primera estrofa
(Es un cáliz intacto su boca,
roja y húmeda flor que provoca
a los besos, su cuello un pistilo
de azucenas, y en nieve escultada
su perfecta nariz delicada
causa celos a la Venus del Milo.)
roja y húmeda flor que provoca
a los besos, su cuello un pistilo
de azucenas, y en nieve escultada
su perfecta nariz delicada
causa celos a la Venus del Milo.)
se trata de un sexteto cuyos primeros cinco versos son de diez sílabas y el postrero, un endecasílabo; de los endecasílabos se valdrá con marcada preferencia en su obra poética venidera, ajustándose en grado extremo a las reglas del soneto clásico y del verso alejandrino italiano. Con “Medallón” nuestro poeta accede por la puerta de oro al mapamundi de las letras mexicanas. Pero no es sino en ocasión de las exequias ofrecidas al diplomático Emilio Castelar y Ripio en 1899, cuando Rebolledo acaricia una primaria pero sólida fama. Declama un poema que llama la atención de asistentes y críticos pero que, sin embargo, nunca va a recogerse en un libro . En “Marcha fúnebre” hace gala de su gran memoria al brincar de los héroes griegos a los latinos lo mismo que a las leyendas españolas, y con la naturalidad de quien nombra a sus amigos, expone las hazañas del Cid, Pelayo, Schumann, Haydn, Wagner, Figueras. Más que ensalzar la vida de Castelar y Ripoll, está dando por inaugurado el lujo y oropel que usará por siempre: y se afirma autoridad del endecasílabo.
Allá marcha la fúnebre teoría:
los hombres
cubiertas las cabezas de cenizas,
y sueltas como lúgubres crespones
las largas cabelleras, las mujeres
inundando la sombra de clamores.
Todos llevan antorchas en las manos
que agitan como trágicos pendones,
y narcisos —el símbolo del luto—
y dolorosos álamos y bojes
que lloran el dolor de su perfume
en el ánfora negra de la noche…
(“Marcha fúnebre”, fragmento inicial)
los hombres
cubiertas las cabezas de cenizas,
y sueltas como lúgubres crespones
las largas cabelleras, las mujeres
inundando la sombra de clamores.
Todos llevan antorchas en las manos
que agitan como trágicos pendones,
y narcisos —el símbolo del luto—
y dolorosos álamos y bojes
que lloran el dolor de su perfume
en el ánfora negra de la noche…
(“Marcha fúnebre”, fragmento inicial)
Así y todo, de los modernistas la historia literaria se ha hecho cargo de mantener a Rebolledo en las sombras. En los estudios incluidos en crestomatías y antologías, a menudo se hace referencia a él por la vereda fácil (aunque cierta) de tacharlo de poeta erótico. ¡Claro, nada menos! Inauguró el erotismo en la poesía mexicana —a José María Facha (el modernista desconocido, según Ignacio Betancourt ) lo tengo por un precursor nada más, no cultivador del género. Mas se prefiere subrayar la obra de un José Juan Tablada heredero del japonismo -tanto como lo fue Rebolledo-, o de Salvador Díaz Mirón, cuyo verso ligero y directo, sin embargo, no alcanza los confines que la recurrencia sensual de Rebolledo logra cuando dirige sus impulsos hacia las pasiones entre el hombre y la mujer. No se trata aquí de ensalzar a nadie, ni de descargar baldones sobre ningún poeta. Pero una cosa: justicia es pasar revista a Rebolledo con los menos prejuicios posibles.
***
Sugiere Octavio Paz que el concepto de sensualidad tiene dos resonancias: inquietud y seducción. Ambas se cumplen en la primera etapa de nuestro modernista; antes de que aparezcan sus versos eróticos. Una justa evaluación del Rebolledo reclama señalar, con Carlos Montemayor y otros tantos que, con ser excelente, su obra no se encuentra por encima de los demás modernistas:
Insistir en el modernismo de Rebolledo es insistir en ciertos aspectos de Rebolledo que son extremadamente modernistas, anacrónicos o menores; insistir en el erotismo, en cambio, puede ser útil a condición de que no se vean como opuestos una perspectiva (lo erótico) y una técnica y estilo (el modernismo), puesto que no están en el mismo nivel de significación ni de dominancia.
Y concluye:
Comparar la poesía modernista erótica o sexual de Rebolledo con la poesía erótica o sexual de otro modernista, podría darnos, ahora sí, el valor real de nuestro poeta (o de otros poetas).
De tal suerte, Rebolledo no representa más que una joya entre las amatistas, rubíes y zafiros que son los otros modernistas. No es un poeta mayor si lo batimos contra Tablada o Nervo. El rasgo saliente está en otro territorio, uno como éste: donde el exagerado pulimento de sus versos raya en lo digno de un estudio freudiano. No se cansa de corregir sus composiciones, aun cuando ya vagan por el mundo en forma de poemarios. Otra cosa: Rebolledo se halla apenas a lo largo de esta primera etapa, en el sensualismo del que habla Paz, prueba a inquietarnos y seducirnos. Sus obras tempranas apenas si son atisbos de lo que vendrá. En 1902 aparece su primer poemario, Cuarzos, que refleja ya el exacerbado modernismo que todos los críticos le achacan. Pero tal vez lo único que le achacan… A riesgo de rehacer el camino andado por muchos otros, con Cuarzos yo también detengo la vista en la excursión que nuestro poeta emprende hacia un anfractuoso atrevimiento, el de imitar a los clásicos adrede, como retándolos. ¡Valiente proeza! El poema “Saudades” empieza preguntando a la manera de Lope
¿Do estays, fieles amigos, novia pura,
que no habeys contestado mis clamores,
vosotros, que sabedes mis dolores,
ella que me premió con su ternura?
que no habeys contestado mis clamores,
vosotros, que sabedes mis dolores,
ella que me premió con su ternura?
Fiel a su numen estilístico preferido, recargado de evocaciones a la exhuberancia, el vate publica dos años más tarde Hilo de Corales. Se pueden elogiar varias cosas, o parar mientes en las felonías de otras. Sus “Burbujas de Champagne”, por ejemplo, con dedicatoria a “una vieja cortesana” representan el poema más lamentable (no sólo de esta colección: ¡de toda su obra!): tan perfecto en su construcción como reprochable en el fondo. En su descargo manda a la prensa cuatro años más tarde, en 1907, su poemario Estela. En esta colección incluye “El Soliloquio en el espejo”, poema en prosa cuyo asunto exige detenernos. Lo haremos más adelante. El mismo año sus primeras Rimas japonesas llaman la atención lo mismo de la crítica especializada que del lector pedestre. Le llueven elogios por todas partes. Tras meterle mano aquí y allá, Rebolledo relanza en 1915 la versión corregida de Rimas japonesas. Las mejoras valieron la espera. Empieza la ascendencia de Rebolledo y también de Tablada, precursores del japonismo, estilo que media entre la sensualidad que mienta Paz y el erotismo pleno por el que será laureado Rebolledo. Pero, ¿japonismo?
Un desvío biográfico despejaría las dudas. Nuestro erótico prestó sus servicios diplomáticos a la embajada de México en Guatemala, Colombia, España, Noruega y Japón. Tablada, aunque anduvo un derrotero bien distinto antes de llega a esas geografías, también fue a dar al país del Sol Naciente. De hecho fue el primer modernista que viajó hacia el Oriente, enviado por la Revista Moderna para escribir y enviar periódicamente desde allá su interpretación cultural en una serie de crónicas titulada “En el país del sol”.
Si la condición del etnógrafo es producir textos a partir del encuentro con el sujeto o cultura que se estudia, la labor del literato modernista también demuestra tal exigencia. Es decir, este último, enviado como intérprete cultural al Oriente, se enfrenta ante la necesidad de “producir,” de inscribir su encuentro con un Otro.
Araceli Tinajero pone casi el dedo en la yaga acerca del nuestro poeta en Japón. Aceirta con el resto, no con Rebolledo. Ni Tablada, ni Gómez Carrillo, ni Rebolledo, ni Arturo Ambrogui…, hicieron de turistas despistados en la nación del saké. Se vieron arrastrados —como que eran poetas— a elucidar su nueva condición de habitantes latinoamericanos en un paraje diametralmente opuesto a su realidad habitual. Tinajero casi da en la yaga. Si Tablada consigue penetrar en los hondos secretos del destellante verso oriental, Rebolledo no hace sino continuar usando hasta los confines de Oriente los instrumentos tan preciados por él, pertenecientes a su queridísimo modernismo. Al Japón no hace más que describirlo, ora con los sonetos, ora con los nocturnos que usaba desde sus primeras creaciones. Indefectiblemente, usa de alegorías a la luz, a la cristalería oriental, al maquillaje de las gueshas… Tablada logra llegar, ay, mucho más lejos que Rebolledo. Admite Paz:
[…] entre los primeros en ocuparse de arte y literatura japoneses se encuentran, a principios de siglo, dos poetas mexicanos: Efrén Rebolledo y José Juan Tablada. Ambos vivieron en Japón, el primero varios años y el segundo, en 1900, unos cuantos meses. […] A pesar de que Rebolledo conoció más íntimamente el Japón que Tablada, su poesía nunca fue más allá de la retórica “modernista”; entre la cultura japonesa y su mirada se interpuso siempre la imagen estereotipada de los poetas franceses de fin de siglo y su Japón fue un exotismo parisino más que un descubrimiento hispanoamericano. Tablada empezó como Rebolledo pero pronto descubrió en la poesía japonesa ciertos elementos —economía verbal, humor, lenguaje coloquial, amor por la imagen exacta e insólita— que lo impulsaron a abandonar el modernismo y a buscar una nueva manera .
Rebolledo se carteó un tiempo con el general Bernardo Reyes, padre del polígrafo Alfonso Reyes. El 29 de diciembre de 1907 envió desde Japón una misiva acompañada de su nuevo trabajo, Rimas japonesas. Pero fue Alfonso el primero en llegar a casa.
Al anochecer me encontré sobre la mesa de trabajo de papá un nuevo tomo de Efrén Rebolledo preciosamente impreso, con monos japoneses, papel japonés, etc., y ¡perfumado de sándalo! ¿Pero los versos? Los versos no los hizo el impresor, los hizo Efrén. Por supuesto que en ese tomo lo japonés es la edición y ciertas palabritas que hay en los versos, v. g.: Kimono (que está citado en todos), kakemono, obi, guesha, etc. Pero el espíritu de aquella raza, de su mucho de arte, de sus tradiciones, ¡nada! Defecto propio de Gautier .
Aunque Rebolledo comienza a ser tomado en cuenta con mayor seriedad con sus poemas japoneses, no será verdaderamente laureado antes que aparezcan los doce sonetos de Caro Victrix (“Carne victoriosa”, en latín). ¡Qué título! Nada que ver con sus anteriores y recargadas publicaciones que las antologías, crestomatías y críticas de nuestros tiempos, digamos inteligentemente, hacen siempre a un lado. Esto es otra cosa: el triunfo del placer más bajo, el de la carne, por arriba de cualquier otro desenfreno. Lujuriante título, gran tino, un ducho Rebolledo hizo que las palabras cobraran vida y se convirtieran en serpientes incitantes. Quizá eso explique que, en sentido estricto, la historia de las letras mexicanas hayan decidido quedarse nada más con estos doce sonetos -verdaderas joyas- de Rebolledo, echando en el olvido buena parte de su creación.
***
Rebolledo le debe su fama a Caro victrix, el tomito que publicó 1916 y cuyo eje toral estriba por supuesto, en lo erótico. Después de él no hay antología en nuestra lengua que se tome la licencia de pasar por alto algún soneto de los que contiene este tomo. Una aparición celebrada grandemente: Rebolledo ponía de cabeza ciertos principios que andaban por ahí muy presentes en la sociedad en la que el rey tras el trono seguía siendo Porfirio Díaz. El pequeño tomo resquebrajó, literariamente, la paz porfiriana que rumiaba en la moral de entonces. De esa etapa, de hecho, no tenemos noticia de serenos comentarios sobre el ejemplar; al contrario, abunda el silencio. Sólo más tarde llegaron, llovieron, los elogios. Muchos años después en La poesía de Efrén Rebolledo, famoso texto de Villaurrutia, éste dice que
… pasa Efrén Rebolledo a expresiones de íntimo erotismo que no necesitan veladura alguna y que se realizan en la forma estricta del soneto. Nacen así los doce poemas de Caro victrix que son los más intensos y, hasta ahora, mejores poemas de amor sexual de la poesía mexicana. Es entonces cuando el poema de Rebolledo no es ya como una joya sino una joya…
Tablada escribió que la nota erótica de Rebolledo
no ha alcanzado ni más alto ni más suntuoso diapasón en toda nuestra lírica. Algunos de sus sonetos son como esos camafeos de museo secreto, donde el asunto se olvida ante la jaspeada belleza de la materia y de la técnica maravillosa del gliptógrafo.
Más para acá, entrados nuestros años, opinó Carlos Montemayor en uno de las escasísimas críticas juiciosas, pero sin inútil veneno, que se han generado a partir de Caro victrix:
La perspectiva del erotismo nutre toda su obra, pero la nutre abriendo varias coordenadas que trataré de enlistar. La soledad de la memoria carnal. La solitaria memoria del deseo y de la imagen femenina en el lecho del hombre. La descripción morosa, pura, de las caricias y los besos sobre la desnudez del cuerpo femenino. La risueña y dolorosa imagen del viejo que sólo recuerda, como fauno, los días pasados en que asaltó a náyades desnudas. La coincidencia mística y sensual. Un cierto masoquismo… La separación de los amantes. El amor de la mujer como un abismo que devora, su abrazo en que el deseo y el peligro se unen. El amor de la mujer lesbiana. El amor de la mujer religiosa. Finalmente, con el que termina Caro victrix, el amor sensual y su espasmo como una puerta o un velo que al rasgarse muestra la noche humana hundiéndose en la soledad individual e intransferible de la vida .
Antes de opinar yo, pongo dos esencias del poemario. En primer término, los dos tercetos del soneto “Posesión”; en seguida el famoso “Beso de Safo”:
Me diste generosa tus ardientes
labios, tu aguda lengua que cual fino
dardo vibraba en medio de tus dientes.
Y dócil, mustia, como débil hoja
que gime cuando pasa el torbellino
gemiste de delicia y de congoja.
(“Posesión”, fragmento)
labios, tu aguda lengua que cual fino
dardo vibraba en medio de tus dientes.
Y dócil, mustia, como débil hoja
que gime cuando pasa el torbellino
gemiste de delicia y de congoja.
(“Posesión”, fragmento)
Más pulidos que el mármol transparente,
más blancos que los blancos vellocinos,
se anudan los dos cuerpos femeninos
en un grupo escultórico y ardiente.
Ancas de cebra, escorzos de serpiente,
combas rotundas, senos colombinos
una lumbre los labios purpurinos
y las dos cabelleras un torrente.
En el vivo combate, los pezones
que se embisten, parecen dos pitones
trabados en eróticas pendencias,
y en medio de los muslos enlazados,
dos rosas de capullos inviolados
destilan y confunden sus esencias.
(“El beso de Safo”)
más blancos que los blancos vellocinos,
se anudan los dos cuerpos femeninos
en un grupo escultórico y ardiente.
Ancas de cebra, escorzos de serpiente,
combas rotundas, senos colombinos
una lumbre los labios purpurinos
y las dos cabelleras un torrente.
En el vivo combate, los pezones
que se embisten, parecen dos pitones
trabados en eróticas pendencias,
y en medio de los muslos enlazados,
dos rosas de capullos inviolados
destilan y confunden sus esencias.
(“El beso de Safo”)
A la incontestable aseveración de Montemayor, añadamos que esta poesía erótica tiene ligas inquebrantables con las filias y fobias más profundas del temperamento de Rebolledo. Nacido en el pobrísimo valle del Mezquital de Hidalgo, de raza otomí, su rostro poseía los rasgos y el color propios de la etnia: cara asimétrica y piel bastante morena. Por si fuera poco, Santiago Procopio (nombre original de Rebolledo) era estrábico. Pero ¿en dónde está la relación fealdad-erotismo? Durante las jornadas rebolledanas celebradas en Actopan, Hidalgo, Andrés Henestrosa sugirió que son precisamente los feos los más propensos a desfogar sus íntimas pasiones mediante la poesía de más desesperadas reverberaciones carnales, perversas, sexualmente incorrectas. El poeta actopense Ramsés Salanueva sostiene que la fealdad de Reobolledo, la pobreza perenne y una más bien mediocre carrera diplomática, fueron labrando en Rebolledo el cuadro psicológico de un esquizoide (alguien tanático, de sentimientos profundos). “Lo consume su desesperación sexual. Pero se declara amante de la belleza” . De ahí que “El Soliloquio del Espejo” resulte la mejor fotografía del alma de Rebolledo. El poeta desnudo frente a sí mismo, sin reclamos ni felicitaciones. La comunicación consigo mismo, sin interferencia de estilos ni preocupación por la formalidad. Ahí el valor de este poema, en que el poeta se reconoce amputado de algo muy profundo, inefable, al tiempo que atado a una camisa de fuerza que es su forma corpórea, su fealdad que aquí no es ficción literaria, sino pasta de verdad.
Soy, dice,
una falsificación, una superchería; soy una copia mal sacada, un burdo y desmañado remedo de un original que se me antoja es una fuente o un río que reflejan las frondas y las nubes, las estrellas y el cielo azul, y que aljofaran las odorantes cabelleras de las ninfas y ciñen sus formas cándidas, y que no son paralíticos ni mudos, sino que cantan, corren y prorrumpen en sollozos.
Ninguna trascendencia tendría la vida de Rebolledo aquí, si no fuera porque su referente poético mejor acabado es de signo erótico. La trabazón entre la existencia de un ser humano descontento, serio hasta la comicidad como lo era, con los instintos eróticos más finos de que la literatura mexicana guarda recuerdo…; tal la fascinación de todo lector al encontrarse con Rebolledo. Era en suma, según lo recuerda Luis G. Urbina, un diablo por culpa de cuyos infiernos interiores —¡y exteriores!— logró su cometido sólo a través de los versos.
… por bajo la tela deslumbradora de un erotismo avasallador, se estremecía un soplo de dolorosa fatiga, de pavorosa inquietud. El ansia de placer estaba mezclada de amargura. Era un hombre atormentado, descontento, el que enseñaba el lado triste y sombrío del impenitente pecador.
La ventaja del Diablo sobre Dios es una principalmente: que logra lo que quiere, aunque se gane el odio de la generalidad. Procede con subterfugios para no ser visto; y por lo bajo, en la oscuridad, hace del hombre lo que quiere. Rebolledo fue el Diablo, cuya creación, erótica en su caso, quedó clara en Caro victrix. Lo que su fealdad le impidió, la literatura se lo regresó con crecidas ganancias. La obra de Rebolledo puede resumirse en eso. El escritor, sin embargo, no se conformó y sus alcances llegaron a los dominios de la narración.
Mucho menos reconocida que su poesía (de la que sólo se toma en cuenta la erótica), está su prosa. También escribió una obra teatral de giro histórico, azteca, El águila que cae. Únicamente a su narrativa se ha dedicado, como tema de estudio, Allen W. Phillips. En su discurso de bienvenida a la Academia Mexicana de la Lengua, leyó unas hojas dedicadas a la ¡prosa artística de Efrén Rebolledo! Su mérito está en internarse en un camino inexplorado, virgen. Durante su lectura en 1971, dijo a propósito de las novelas El Enemigo, Nikko, Salamandra, Hojas de Bambú y Saga de Sigrida la Blonda (ninguna de las cuales escapa a la tradición modernista bienamada por nuestro vate):
… parecen se pretextos para bordar exquisitos fragmentos en miniatura, crear atmósferas o meras sensaciones, con frecuencia perversas o malsanas. Poco le interesaba la narración directa de hechos novelescos, y a menudo la marcha de la obra se interrumpe o se fragmente en efusiones poéticas. A veces el novelista se detiene en la recreación de ambientes pintorescos o costumbres exóticas, especialmente del lejano Oriente. Sus personajes son típicos de la novela modernista: unos tipos raros, elegantes y refinados, con frecuencia artistas vistos en su vertiente decadentista.
No quiero terminar sin advertir que todas las ediciones de la obra de Rebolledo carecen de un trabajo inédito que se encuentra en manos del investigador hidalguense José Félix Meneses Gómez –a fragmentos de cuya obra hago referencia en este ensayo. Se trata de unas estampas que Rebolledo escribió durante su estancia en Madrid, donde perdió la vida y descansan sus restos. De acuerdo con el propio Meneses Gómez, Visiones es un cuaderno con 30 poemas breves, “totalmente inéditos conservados con celo y con orgullo por su hijo Efrén Rebolledo Blomkvist, durante siete décadas, allá en la lejana Oslo” . Aquí las tres conocidas hasta ahora por medio del opúsculo Efrén Rebolledo, poeta sensual. ¡Ojalá las treinta lleguen a ser libro, o algo!:
Muchedumbre en las grandes ciudades
De sol, de arrojo y frenesí beodo,
El pueblo se enardece en las corridas
Y holgando en los cafés, lenguas pulidas
Con donaire y con calor hablan de todo.
(“Madrid”)
De sol, de arrojo y frenesí beodo,
El pueblo se enardece en las corridas
Y holgando en los cafés, lenguas pulidas
Con donaire y con calor hablan de todo.
(“Madrid”)
Las calles son estrellas
En los templos se empapan las miradas
Del hechizo enigmático del Greco
Y corta con su cauce el campo seco
El Tajo en que se templan las espadas .
(“Toledo”)
En los templos se empapan las miradas
Del hechizo enigmático del Greco
Y corta con su cauce el campo seco
El Tajo en que se templan las espadas .
(“Toledo”)
Colores y arabescos en míticos derroches,
Espléndido palacio de Las mil y una noches,
Albercas y jardines en insólita frescura
Marmóreas columnatas bajo arcos de herraduras
Espectros de mujeres de ardores de Maoma (sic)
¿Qué mucho llorara cuando perdió Granada
El moro que no supo guardarla con su espada?
(“La Alambra”)
Espléndido palacio de Las mil y una noches,
Albercas y jardines en insólita frescura
Marmóreas columnatas bajo arcos de herraduras
Espectros de mujeres de ardores de Maoma (sic)
¿Qué mucho llorara cuando perdió Granada
El moro que no supo guardarla con su espada?
(“La Alambra”)
marzo 18, 2007
Anoche
1. Pasillo vacío de un edificio. De noche. Se arma de valor, respira profundo y llama a la puerta. La rubia lo espera del otro lado.
-¡Chango, cabrón! ¿Ya viste la hora, cabroncito?
-Que sea rápido, ¿para qué me quieres? Llevo prisa. –se lleva la mano derecha al bolsito del pantalón. Extrae una cajetilla de cigarros Montana, enciende uno.
-¿No me ofreces? –le alarga la mano él, ella le arranca la cajetilla y se la guarda entre los senos.- No fumo, changuito, ya lo sabes, tontolín.
-Dime qué quieres.
-Ven –tomándolo de la mano desaparecen pasillo adentro.
2. Los codos a la mesa ambos, están en la enésima ronda de cervezas. Ya es de madrugada, hay música techno a bajo volumen. Ella habla del trabajo. Él la escucha sin pronunciar palabra. Sus ojos tropiezan con los pechos de ella tensados bajo la playerita azul.
-Puta. ¡Sigues buenísima! No mames.
-¡Chango! Cógeme. No sabes cómo te extraño. Cógeme, ya.
Como niños extraviados en el bosque que corren a abrazarse, los labios se encuentran en una sincera pasión. Rueda la cervecería sobre la tabla. Se pierden escaleras arriba.
3. El Sanborns está lleno. Es de mañana. A la mesa una mujer llamativa lee Cosmopolitan; da un sorbo a la taza y otea el lugar. Acude él a su encuentro.
-¿Por qué tardaste tanto, amor? ¡Mira esas ojeras! Bebiste.
Él la calla a besos. El rostro descompuesto. Se siente culpable.
-¡Chango, cabrón! ¿Ya viste la hora, cabroncito?
-Que sea rápido, ¿para qué me quieres? Llevo prisa. –se lleva la mano derecha al bolsito del pantalón. Extrae una cajetilla de cigarros Montana, enciende uno.
-¿No me ofreces? –le alarga la mano él, ella le arranca la cajetilla y se la guarda entre los senos.- No fumo, changuito, ya lo sabes, tontolín.
-Dime qué quieres.
-Ven –tomándolo de la mano desaparecen pasillo adentro.
2. Los codos a la mesa ambos, están en la enésima ronda de cervezas. Ya es de madrugada, hay música techno a bajo volumen. Ella habla del trabajo. Él la escucha sin pronunciar palabra. Sus ojos tropiezan con los pechos de ella tensados bajo la playerita azul.
-Puta. ¡Sigues buenísima! No mames.
-¡Chango! Cógeme. No sabes cómo te extraño. Cógeme, ya.
Como niños extraviados en el bosque que corren a abrazarse, los labios se encuentran en una sincera pasión. Rueda la cervecería sobre la tabla. Se pierden escaleras arriba.
3. El Sanborns está lleno. Es de mañana. A la mesa una mujer llamativa lee Cosmopolitan; da un sorbo a la taza y otea el lugar. Acude él a su encuentro.
-¿Por qué tardaste tanto, amor? ¡Mira esas ojeras! Bebiste.
Él la calla a besos. El rostro descompuesto. Se siente culpable.
marzo 08, 2007
La encuesta invisible
¿Qué pensar sobre nuestro querido Peje, cuando las pruebas de una cierta doble moral en su actuar saltan a la vista? ¿Dónde quedó el espíritu bondadoso del que tanto cacaraqueó? Pero, lo más grave, ¿no que todos los intelectuales estaban de su lado? Ya ven que no. Bastó con que el maestro Carlos Tello Díaz publicara su dizque revelador reporaje Dos de julio, para que los archipejistas pegaran el grito en el cielo. En su presentación no lo dejaron hablar, interumpiéndolo con "mueras" e imprecaciones como los famosos chingatumadre. ¿De qué lado estaba la intolerancia, Kimosabi? He aquí un texto de Ricardo Calluela Gally a propósito de esta porquería:
Un falso debate se ha apoderado de la opinión pública mexicana desde que hace una semana Carmen Aristegui convocara en su programa de radio por televisión, valga la inconsistencia, a Carlos Tello Díaz y Federico Arreola para debatir sobre el libro del primero, titulado 2 de julio. Tres cosas destaco, a ritmo de blog:
Primera. El libro de Tello Díaz es una meritoria reconstrucción periodística de cómo vivieron esa jornada sus principales protagonistas (Calderón, López Obrador, Madrazo, Ugalde, Televisa…), la cual permite tener una visión de conjunto de esos hechos cruciales y ofrece una sistematización de toda la información relevante que ha circulado desde ese día hasta hoy. La tensión narrativa del libro está obviamente basada en la forma en que cada actor político se informó de los resultados de la elección y en cuáles fueron sus reacciones.
Segunda. El asunto por discutir era si efectivamente López Obrador, como afirma Tello Díaz, había reconocido, ante su círculo rojo, que había perdido la elección. Arreola, con sus conocidos modales esperpénticos, nunca reconducidos por Aristegui, y con un énfasis sospechoso, negaba el aserto. Y Tello Díaz, crecientemente incómodo ante los embates de búfalo herido de Arreola —que por primera vez en su trayectoria de “periodista independiente” se equivocó de ganador—, se mantenía en su verdad, reservándose simplemente el nombre de su “garganta profunda”, praxis normal en el periodismo y una de las claves de muchas revelaciones. Sin embargo, ante el manoteo de Arreola, y su incontinencia verbal y gestual, Tello Díaz perdió los nervios y reveló que su fuente era el propio Arreola, para, luego de una pausa publicitaria, desmentirlo de inmediato. Vaya momento. ¿Pudo efectivamente Federico Arreola ser el que contara la infidencia, pero bajo amenaza de demanda si se publicaba o se daba su nombre? Los arcanos de una mente como la suya son inescrutables.
Tercera. El falso debate. A los pocos días, José María Pérez Gay, valioso novelista, certero crítico de los Khmer Rojos y agudo lector de la literatura en alemán de Centroeuropa, amén de consejero internacional de López Obrador y testigo de esa jornada, negaba en la prensa las afirmaciones de Tello Díaz y a partir de ahí, la polémica. El problema es que la afirmación de López Obrador es, a estas alturas, indemostrable, ya que se trata de la palabra de uno contra la del otro. Lo significativo, por el contrario, es que 2 de julio demuestra de manera inobjetable que López Obrador tuvo acceso a no menos de diez encuestas, de distintas casas, que le daban empate o derrota desde la tarde misma de la elección (datos después confirmados por el PREP, la encuesta de resultados rápidos del IFE y por el conteo distrital), y que pese a ello, prefirió creer sólo a la única que lo ponía por delante, la que él mismo financiaba, y que incluso ésa, contra lo que afirmó a la mañana siguiente en la televisión, también lo ponía en desventaja en el corte de la una y treinta de la mañana. La clave es que un candidato llevó al país al borde del estallido social, deslegitimó nuestras costosas instituciones electorales –y su legislación, que costó sangre, sudor y lágrimas– y cometió el fraude del fraude, sin más argumentos que la fuerza de su voluntad y la certeza moral de su victoria, nunca confirmada por la dura, triste, reaccionaria e insolente realidad.
Coda
Mark Twain decía que cuando la mentira ya lleva una vuelta al mundo, la verdad aún se está calzando las botas. Cuando la denuncia de la liebre López Obrador sobre la pérdida de tres millones de votos del PREP (pese a estar en un archivo de inconsistencias acordado por todos y visitado asiduamente por el PRD) era ya portada de la prensa nacional e internacional, y dañaba de manera irreversible la credibilidad de la elección, la tortuga Ugalde aún discutía la forma más adecuada de contestarle. Y así nos fue.
- Ricardo Cayuela Gally
marzo 06, 2007
febrero 27, 2007
La Guerra Fría, según yo
Aquí vamos a definir rasgos salientes de lo que experimentaron unos Estados Unidos de después de la segunda guerra mundial y de plena Guerra Fría librada contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Pero antes delineemos el marco de la propia URSS contra quien ocurrieron las hostilidades, si bien no armadas:
Con la debilitación de las fuerzas liberales en Europa Occidental, inició la búsqueda por un sistema ideológico y de acción que satisficiera las necesidades entre la sociedad de un continente cuyo espíritu se encuentra en lucha interior. En Francia el liberalismo sucumbió al triunfar. Los motivos defensivos sustituyeron a las razones ofensivas en la lucha política cotidiana; sólo en la relación Iglesia-Estado se mantuvo cierta unidad de las fuerzas liberales. En Italia se reflejan con mayor claridad las sombras del declive liberal; después de una victoria absoluta del constitucionalismo liberal, surge un sistema parlamentario de marcado carácter oligárquico, proceso que fue fomentado por la no-intervención de los católicos en la vida política de la joven nación italiana, impuesta por el Papa. En Alemania ocurre un proceso distinto, pero su culmen se asemeja al de las mencionadas naciones.
En el país germano la sustitución del liberalismo en los últimos decenios del siglo 19 adquirió un carácter más complejo, tanto por sus causas, que dable es pensarlas desde la política sembrada por Bismarck, como por sus consecuencias, entre las que destaca el establecimiento de un gobierno nacional-socialista apoyado en las teorías matizadas por interesarse en la ideología alrededor de un estado-nación. En el ámbito político, el movimiento liberal se escindió en dos grupos: los nacional-liberales, que aceptan en principio la constitución bismarckiana, y por el otro lado los progresistas, que se consumían en su oposición intransigente, cayendo en un doctrinarismo de principios.
En Rusia el desarrollo del liberalismo fue todavía más accidentado y desfavorable. El liberalismo ruso, con encontrarse en franca minoría frente a las masas populares, pudo apuntarse en la revolución de 1905 una victoria de prestigio frente al régimen autoritario zarista, pero no lo suficientemente sólida como para influir en el curso de los acontecimientos. Pero no fue lo suficientemente sólido como para influir en el curso de los acontecimientos. Desde 1907 su actividad política se limitó a protestas impotentes en los zemstvos y en la Duma. Estancados los hechos, el clima de desigualdad social, sin embargo, era propicio para el florecimiento de las ideologías más extremas.
Un Lenin o una Rosa Luxemburgo opinaban que un día la constante expansión de las fuerzas productivas y la demanda de productos industriales llegaría a un punto muerto. Era opinión muy extendida ésta: que había que prepararse para alguna eventualidad. Y el gobierno, antes que nadie, debía tomar un papel decisivo en el curso de los acontecimientos que estaban por venir.
Pero fueron motivos económicos los que contribuyeron a la exacerbación de las pasiones imperialistas de la época, en la medida en que iban unidas a expectativas y ambiciones políticas de matiz nacionalista. Sólo en la encrucijada de las rivalidades nacionalistas, el capitalismo moderno empezó a desarrollar rasgos imperialistas. Siguiendo las huellas del social-darwinismo pronto surgen las teorías racistas acerca de la superioridad de los “pueblos nórdicos”, y que reavivaba viejos odios a los pueblos esclavos, esgrimiendo razones de naturaleza racial.
A esto se vino a unir el advenimiento de la idea imperialista según la cual el Estado debe guardarse de intervenir en asuntos de economía, pues ésta debe seguir un desarrollo de acuerdo a su propia naturaleza, sin intervenciones del exterior que pueden perturbar su feliz desarrollo. La bandera liberal en la economía, claro, pronto fue rechazada con enérgicas muestras de molestia, por los grupos que, con base en las teorías marxistas, engelsianas, leninistas y aun bakuninistas, querían un desarrollo a favor de los amplios sectores sociales, en desprecio de las élites. Incluso, fuera del terreno de lo político, la tendencia a modos de pensar irracionales se mostró aún más aguda. La cáustica crítica que formuló Goerge Sörel contra el racionalismo y el intelectualismo “abstracto” de la cultura burguesa de su tiempo, es un síntoma muy significativo de los cambios que se operaban en la conciencia intelectual y política de Europa a fines del siglo 19. Aquí es donde debemos hacer un alto para decir lo siguiente.
Basado en el reprochable reporte de ganancias económicas repartidas entre los sectores sociales más desprotegidos, así como en la fuerza que tomaban las teorías políticas encaminadas a la movilización social, el zarismo ruso sentó las bases para un gobierno aparentemente en línea con los principales anhelos del pueblo. Pero, esto lo digo con Alain BesanÇon , el régimen soviético escapa a las definiciones y clasificaciones de corto alcance, puesto que, con todo y su evidente apego a los métodos de lucha marxistas más reaccionaros a despecho de todo método socialdemócrata, se constituyó, sin embargo, en un complejo armado estructural que dio pie a que ocurriera lo que conocemos como el régimen soviético. Citado por BesanÇon, Raymond Aron propone cinco puntos que definen al fenómeno totalitario soviético:
1. La devolución de la actividad política a un partido de monopolio.
2. La presencia deuna ideología que articula al partido y a la que éste confiere una autoridad absoluta, de manera que se convierte en la verdad oficial del Estado.
3. Para difundir esta verdad, el Estado se reserva el monopolio de los medios de acción y de los medios de persuasión.
4. La mayor parte de las actividades económicas y profesionales están supeditadas al Estado y se convierten, en cierto modo, en parte del propio Estado.
5. Desde el momento en que todo es actividad de Estado y en que toda actividad se pliega a la ideología existente, un error cometido en una actividad económica o profesional es, automáticamente, un error ideológico
Vistos bien, los puntos nos obligan a repensar el método de trabajo del régimen soviético. ¿Es definible con la palabra totalitarismo? ¿O hay más cosas dignas de notar en su envés? Las definiciones parten de totalitarismo, pero pasan por oligarquía y monarquía, hasta llegar a un término más acabado, ideocracia (también mencionado por Aron) o logocracia, o simplemente régimen ideológico. Para no seguir más en esto, concluiremos que desde la dificultad para definir al régimen ruso se revela la complejidad que entraña inmediatamente su estructura de funcionamiento.
Hacia 1895 parecía inminente la victoria del socialismo marxista sobre sus rivales ideológicos en Europa. En todos los países -por ejemplo, Italia, Suiza, Hungría, Polonia y Suecia- surgieron durante los años 90 partidos socialistas, mientras que la influencia de los grupos anarquistas disminuía con premura.
En la Segunda Internacional, celebrada en Francia, se impuso avasalladoramente la primacía de la ideología marxista-socialista por encima de toda corriente de pensamiento que corría a la sazón. Sin embargo, la socialdemocracia alemana se impuso a los partidos más tarde, una vez llevada a cabo la Segunda Internacional. Esta iniciativa alemana abrigaba un programa ideológico que rechazaba cualquier compromiso con los partidos burgueses, aunque en realidad ni ella misma se atuviese a él.
La combinación de entusiasmo revolucionario teórico y conservadurismo ideológico, unido al inmovilismo en el terreno de la política práctica, que sobre todo caracterizaba a la social democracia alemana, también aparecía en la otra cuestión que en los años anteriores a 1914 preocupaba apasionadamente al movimiento obrero: el problema de la huelga política. Por ejemplo, la huelga política de Italia en 1904. Ésa mantuvo en vilo a todo el país durante catorce días y cambió radicalmente el ambiente político, aunque sus resultados fueran de momento bastante desfavorables para el movimiento obrero.
La doctrina sindicalista era en esencia de lucha nacida directamente de la profundidad de la oposición de clases, y no como el socialismo de tendencia marxista en un sistema político elaborado previamente. Por esta razón el sindicalismo ejercía una fuerte atracción sobre los trabajadores franceses. Se puede afirmar que la doctrina sindicalista se mantuvo únicamente en los países ibéricos, relativamente poco desarrollados.
Rosa Luxemburgo y Lenin son los gestores del movimiento ruso. En la Europa de 1905, ambos dirigían su movimiento en la absoluta clandestinidad. De ahí que Lenin comprendió la urgencia de que se transformaran los desarrollos de su movimiento, se transformaría en una “organización de revolucionarios profesionales” dirigida autoritariamente (por personas como él, digamos). Y en el momento en que todas las luchas estuviesen dirigidas por manos más o menos rígidas, como la suya, entonces se estaría en condiciones de combatir al zarismo.
En el congreso del partido socialdemócrata ruso de 1903, Lenin impuso grosso modo su estrategia revolucionaria. Sus oponentes en parte hubieron de resignarse; fueron vencidos en las votaciones. Este “memorable cisma dentro del movimiento socialista ruso” dio pie a la denominación de los frentes bolcheviques (mayoritarios) por contraste con los mencheviques (minoritarios). En el mismo congreso, Lenin promovió una resolución oficial que proclamaba la instauración de una “dictadura del proletariado” como la meta fundamental de toda lucha socialista, aunque de momento había que enfocar como objetivo perentorio la realización de la revolución burguesa.
Ésta era la URSS contra la cual unos Estados Unidos aupados económicamente debieron hacer frente en la segunda guerra mundial de 1939-45, y después, durante el largo y tirante periodo conocido famosamente por su nombre de Guerra Fría.
Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, todos los órdenes de la vida moderna se alteraron. Desde las relaciones de política internacional hasta el modo de vida de los habitantes de los suburbios. Destaca la cuestión femenina: como unos 14 millones de estadounidenses sirvieron durante las asonadas bélicas, terminadas las cuales unos 10 millones pasaron a integrarse a la masa laboral del trabajo civil. También científicamente, la guerra trajo consigo consecuencias. Nació la Office of Scienntific Research and Development, cuya función era coordinar los proyectos de investigación del material de guerra, mediante el establecimiento de acuerdos con universidades y demás áreas del saber cuya labor podría aprovechar a la carrera armamentística del gobierno.
Y al revés de lo que un juicio sano nos haría pensar. Digamos que la guerra demostró la vigencia de los principios ideados por Keynes durante la depresión de 1929, y según los cuales el gobierno debía regular en ciertos aspectos al mercado. Pero esto se hallaba en contradicción con la política de libre mercado tan publicitada por los EE UU. Pero las lecciones de guerra no podían hacerse a un lado, y forzaron a muchos de los antiguos oponentes al keynesianismo a adoptar la diea del gasto deficitario; si el gobierno podría gastar un total de 320 mil millones de dólares en tiempo de guerra parecía razonable que pudiera invertir una fracción de ese gastazo en tiempo de paz a fin de garantizar el pleno empleo y la prosperidad permanente (Paul Adams: Los Estados Unidos de América). El Congreso aprobó la ley sobre la regulación de empleos que sancionaba el gasto deficitario y reconocía la responsabilidad del gobierno para prevenir el paro masivo.
Las cifras demuestran que los resultados de esta medida se pudieron comprobar pocos años adelante. En 1950 un tercio de la población total se había beneficiado de uno u otro modo, por ejemplo del programa de asistencia para veteranos. Para el obrero industrial el logro inmediato fue la creación de puestos laborales. La cifra de asalariados en 1940 era de 54 millones; en 1945, de 64 millones (Adams: op. cit.). ¿Por qué? El periodo de posguerra reclamaba una gran masa de trabajadores para la gran obra de reconstruir un país que había invertido muchos esfuerzos en la guerra. Así que el excedente de plazas laborales y la insuficiencia de trabajadores para llenarlas, hizo que en este periodo crecieran los salarios y, en seguida, el nivel de vida de las masas.
Hubo igualmente una modificación en el patrón de vida en las ciudades y en el medio rural. Cambiaron ambos porque sus pobladores se mudaron de uno al otro medio. Las ciudades vieron cómo crecían de forma considerable: a lo largo de la guerra unos 5 y medio millones de personas pasaron del campo a la urbe; y una de cada 10 personas se mudó de vivienda de un estado a otro de la Unión Americana. También la vida de las familias se modificó: si el padre tenía que irse a trabajar lejos, las familias se desintegraban. En seguida, la niña que daba embarazada del hijo del vecino. Y por inmaduros, renunciaban al matrimonio, y terminaban divorciándose. Por supuesto que los niños salieron mal parados de la guerra. También la escalada en la prostitución fue tema de primeras planas en los diarios. Muchas mujeres pasaron a ser meretrices. Pero muchas otras hallaron mejores oportunidades.
Tres millones de mujeres, que en circunstancias normales habrían permanecido en sus hogares, loa abandonaron para ir a trabajar; el número de mujeres empleadas pasó de 12 a 16 millones, que paulatinamente fueron desempeñando tareas tradicionalmente reservadas a los hombres: laboraban en talleres, siderúrgicas, fábricas de aviones y astilleros, y varios millones se alistaron en los cuerpos femeninos de las fuerzas armadas donde prestaron servicios auxiliares, pero no por ello menos esenciales. También persistió la discriminación, que lentamente (acaso demasiado) fue diluida sólo mediante la salida a escena de personalidades como Martin Luther King, estadounidense de origen africano que encabezó manifestaciones públicas en rechazo de la discriminación que sufrían personas de su misma condición racial. Al Congreso y a los industriales discriminadores no les quedó menos que reconocer algunos derechos de los conciudadanos de ascendencia negra. Pero tampoco podemos sostener que las cosas variaron mucho ni ejemplarmente. Prueba reciente de ello es el racismo de George Bush Jr. cuando el huracán Katrina. El gobierno se mantuvo agazapado, sin intervenir. Después se supo que Baby Bush no quiso actuar oportunamente. El huracán había azotado a los estados sureños, cuya población es primordialmente negra… Pero para efectos de este ensayo, nos interesa más de momento la cuestión económica en EE UU, que se teñía de rarezas.
En los Estados Unidos aparentemente se pasó de la guerra a la paz mediante un proceso indoloro. Y es que hubo una veloz conversión de la producción de material de guerra a la de material de consumo. Mayor importancia reviste el alto índice de consumo registrado en estos años. El número de automóviles vendidos no tiene precedentes en la historia de ningún país. El gasto del Estado y el consumo de la población crecieron escandalosamente: esa fue la causa de los siguientes problemas, entre los cuales el máximo fue la inflación. El Estado tomó medidas estrictas. El Congreso había previsto lo peor y desoyó al presidente Truman y sus propuestas, y aprobó la ley Taft-Hartley, inspirada en gran medida en la legislación vigente durante la guerra, en virtud de la cual se declaraban ilegales los closed shops, es decir la obligación de que todos los trabajadores de una fábrica se afiliaran a un sindicato; se obligaba a los sindicatos a respetar un plazo de sesenta días de enfriamiento antes de ir a huelga, se exigía la publicidad de la contabilidad de los sindicatos y se les declaraba personas jurídicas, responsables ante los tribunales (Adams: op.cit.)
Estados Unidos pasó de ser una potencia en crecimiento, a la principalísima potencia. Esa fue la principal consecuencia mundial de la guerra, porque dejó a Europa (¡un continente entero!) el poco honroso segundo lugar. Los Estados Unidos concentraban en 1945 tres cuartos del capital invertido en todo el mundo y de la capacidad industrial. Así que sólo EE UU podía llenar el vacío político que dejó a su paso la guerra en Europa y en el mundo enterito. “Pero los americanos carecían de una visión clara de lo que significaba su nuevo papel, por lo que transformaron el anticomunismo dentro y fuera de fronteras en una ideología, surgiendo así la Guerra Fría”.
Para la versión ortodoxa de este acontecimiento, la actitud americana fue la respuesta del hombre libre a la expresión y agresión comunistas. A su vez, la tesis “revisionista” sostenía que el gobierno americano abandonó deliberadamente la política de colaboración con URSS, rechazó la noción de esferas de influencia en Europa Oriental y trató de imponer el estilo de democracia americano con el fin de aumentar su propio poder político. En fin, ambas partes desconfiaban de su contrario. En medio de su relación había un gran recelo mutuo.
Rusia, debilitada por la devastación de la guerra y más preocupada por su seguridad que por la expansión, temía que América se empeñara en una política de dominación ideológica y militar; los americanos, y la mayoría de sus aliados europeos, pensaban que URSS pretendía la ruina del capitalismo y la imposición del comunismo en todo el continente. Este temor sirvió de base para el enfriamiento de los lazos binacionales URSS-EUA. Para colmo, Truman declaró que los Estados Unidos debían apoyar a todo país amenazado por las presiones comunistas. La URSS era comunista; y también ofreció apoyo pero a todos los que quisieran rebelarse contra el yugo de cualquier nación. El encontronazo de discursos, sin embargo, no pasó de eso, de ardorosos discursos en un principio. Pero enseguida pasó lo contrario. No cabe duda que estas diferencias ideológicas aparentemente menores, cobran relevancia cuando las vemos a distancia. Los Estados Unidos eran la nación del consumismo, del güero panzón paseando por las calles, a despecho de toda ideología social; mientras que la Unión Soviética se había arrogado de motu propio el papel de defensor de las naciones oprimidas; y esto de oprimidas era achacable casi siempre a los panzones Estados Unidos. Diferencias de aspecto menor eran el eje de la más ardiente rivalidad.
Con Eisenhower, conservador, el rumbo futuro se antojaba distinto, ya porque suavizaría las de por sí duras relaciones con la Unión Soviética, ya para tomar la decisión que cambiara el rumbo de las cosas de una vez por todas. Quienes así pensaban, estaban equivocados.
Nada más llegar a la Casa Blanca, Eisenhower prometió un gobierno democrático, o conservador moderno. ¿Era entonces conservador o liberal? A lo que su Congreso se opuso enérgicamente. El presidente no capituló a sus promesas, no completamente. Trabó una inusitada relación de estrechez entre gobierno y empresarios; esto no era nuevo, mas sí la cantidad y calidad de las relaciones que Eisenhower puso a despecho de otras. Aquí la relación Congreso-Presidente se hallaba nivelada.
No así cuando su segundo mandato. Iniciado éste, el presidente sometió al Congreso un programa que incluía subvenciones a los agricultores, más carreteras construidas con ayuda federal, fondos federales para educación y vivienda, ampliación de la legislación sobre seguridad social y el perfeccionamiento de la legislación laboral. También apoyó las medidas a favor del depauperado campesinado estadounidense. Eisenhower comulgaba con la idea de no luchar con el régimen soviético; esto entre los ortodoxos de su país era visto con ojos de lobo enfurecido.
En 1953, una vez finalizados los problemas bélicos en Corea e indochina y la muerte de Stalin, con esto último el nombramiento de un nuevo dirigente soviético, Niñita Kurchev, el mundo empieza una época de deshielo, para decirlo con Roger Stourzh Gerakd en La Guerra Fría. Emergen iniciativas para una convivencia pacífica pro parte de los dos bloques, la tensión se reduce y las relaciones entre estados de diferentes bloques se suavizan.
La guerra fría, podremos concluir rápidamente, fue un periodo significativo para la humanidad. Hubo unas relaciones tremendamente tirantes, las dos superpotencias querían controlar ellas solas el mundo y había el peligro de una tercera guerra mundial. Ahora el mundo entraba a una etapa de “coexistencia pacífica” como eufemísticamente se le conoce, que de pacífica no tuvo nada. En esta etapa de paz sucedieron conflictos como el de Vietnam.
Pero los Estados Unidos pasaban por un proceso interno, más acá de sus líos internacionales. El país se transformaba en algo desconocido por sus propios habitantes. No así por sus gobernantes. A esto nuevo se le llamó pentagonismo. ¿Relacionado con el pentágono, la casa blanca y los hombres de traje, cuyo aspecto inspira las peores de las desconfianzas?
Más o menos. En todo caso, se trata de una situación relacionada con cómo producir mucho dinero por medio de nuevos procedimientos financieros, militares, económicos globales… Es un sistema tan nuevo que hasta el imperialismo es un concepto que se queda corto. No es difícil de explicar.
El capitalismo ultramoderno ha encontrado en sí mismo la capacidad necesaria para elevar al máximo los dos términos del capitalismo que se ponían en juego en la etapa imperialista. Sus formidables instalaciones industriales, operando bajo condiciones creadas por la acumulación científica, pueden producir materias primas antes insospechadas a partir de materias primas básicas y a costos bajísimos; estas nuevas materias primas han permitido ampliar a cifras fabulosas las líneas de producción y con ello han hecho del subproducto la clave del beneficio mínimo indispensable para mantener una industria funcionando, de manera que los beneficios obtenidos con los productos principales se acumulan para ampliar las instalaciones o establecer otras nuevas, y el resultado final de ese proceso interminable es una productividad altísima, nuca antes vista en la historia del capitalismo (Juan Bosch: El pentagonismo sustituto del imperialismo).
El pentagonismo guarda parentesco con el imperialismo. Pero no explota a colonias conquistadas, explota a su propio pueblo. ¿Cómo es esto? El pentagonismo realiza la colonización de la metrópoli pero como para colonizar a la metrópoli hay que hacerlo con el mismo procedimiento militar que se emplea para conquistar una colonia, los ejércitos metropolitanos son lanzados a hacer la guerra contra otros países. Pero aquí no para la cosa. Las hordas de soldados son lanzadas no para conquistar territorios, sino posiciones de poder. Lo que se busca no es establecerse en tierras cuya materia prima vale menos que un cacahuate, sino tener acceso a cuantiosos recursos económicos que se movilizan para la producción industrial de guerra. De aquí se sigue que la metrópoli pentagonista convierte a su propio pueblo en su mejor colonia; es a la vez metrópoli y colonia, en una simbiosis imprevista.
febrero 23, 2007
Nueva York celebra a Andy Warhol
Nota de Milenio.
Exposiciones, un documental sobre su vida, una feria del libro y un desfile de modas conmemoran por estos días el legado del enigmático artista de la peluca plateada y apariencia tímida, quien cambió el curso del arte a mitad del siglo XX.
No fue sólo su obra o el haber asumido el arte como práctica indistinguible de su vida lo que dio a Warhol notoriedad hasta el día de su muerte, el 22 de febrero de 1987, sino la creación de un personaje excéntrico que ensalzó la cultura popular estadunidense.
“Una compañía estaba interesada en comprar mi aura”, dice Warhol en su libro La filosofía de Andy Warhol (1975), donde agrega: “no quería mis productos. Sólo decía insistentemente que quería mi aura. Nunca entendí a qué se refería”.
Pero quienes hoy lo recuerdan saben perfectamente a qué se refería esa compañía interesada en el aura del pintor, cineasta de vanguardia, ilustrador, escritor y celebridad nacido en Pittsburgh, Pensilvania (EU), el 6 de agosto de 1928.
El cineasta Ric Burns lo plasma en su recién estrenado filme Andy Warhol: Un documental, una rica semblanza del influyente y controvertido artista, conocido por sus pinturas de billetes de dólar, botellas de Coca Cola, sopas Campbell y estrellas de cine.
El filme, de cuatro horas de duración, incluye además los polémicos minifilmes (screen tests) de celebridades como Bob Dylan, Dennis Hopper, Susan Sontag y Salvador Dalí, quienes se daban cita en la legendaria “Factoría”, su taller y centro de reunión social.
Pero los actos conmemorativos oficiales llegarán a finales de año, organizados por el Museo y la Fundación Andy Warhol, e incluirán una lectura de poesía y la exhibición fotográfica de Lou Reed y un simposio de tres días sobre la obra de Warhol. En el otoño de 2007 el museo inaugurará una de las mayores retrospectivas de su obra y presentará el estreno mundial de su poco visto filme San Diego Surf (1968), en colaboración con el MoMA de Nueva York.
No fue sólo su obra o el haber asumido el arte como práctica indistinguible de su vida lo que dio a Warhol notoriedad hasta el día de su muerte, el 22 de febrero de 1987, sino la creación de un personaje excéntrico que ensalzó la cultura popular estadunidense.
“Una compañía estaba interesada en comprar mi aura”, dice Warhol en su libro La filosofía de Andy Warhol (1975), donde agrega: “no quería mis productos. Sólo decía insistentemente que quería mi aura. Nunca entendí a qué se refería”.
Pero quienes hoy lo recuerdan saben perfectamente a qué se refería esa compañía interesada en el aura del pintor, cineasta de vanguardia, ilustrador, escritor y celebridad nacido en Pittsburgh, Pensilvania (EU), el 6 de agosto de 1928.
El cineasta Ric Burns lo plasma en su recién estrenado filme Andy Warhol: Un documental, una rica semblanza del influyente y controvertido artista, conocido por sus pinturas de billetes de dólar, botellas de Coca Cola, sopas Campbell y estrellas de cine.
El filme, de cuatro horas de duración, incluye además los polémicos minifilmes (screen tests) de celebridades como Bob Dylan, Dennis Hopper, Susan Sontag y Salvador Dalí, quienes se daban cita en la legendaria “Factoría”, su taller y centro de reunión social.
Pero los actos conmemorativos oficiales llegarán a finales de año, organizados por el Museo y la Fundación Andy Warhol, e incluirán una lectura de poesía y la exhibición fotográfica de Lou Reed y un simposio de tres días sobre la obra de Warhol. En el otoño de 2007 el museo inaugurará una de las mayores retrospectivas de su obra y presentará el estreno mundial de su poco visto filme San Diego Surf (1968), en colaboración con el MoMA de Nueva York.
febrero 22, 2007
Thriller de Sergio González
Nota de Milenio.
Desde su ubicación de escritor polivalente, lo mismo camina en el ensayo que en la ficción, Sergio González Rodríguez (Ciudad de México, 1950) examina en su nuevo libro el papel que el territorio mexicano ha tenido como fuente de imaginación en diversos pensadores. De sangre y de sol es, a decir de su propio autor, una “suerte de thriller teórico” que indaga sobre algunos que podrían llamarse “extranjeros” en el país de los símbolos.
México, fiel reproductor de símbolos originarios universales (sangre, sol, cruz, círculo, estrella, oro, pentagrama corazón, pirámide, serpiente, puerta, infinito, et. al.) fue visitado durante el siglo XX por un gran número de artistas, escritores e intelectuales, de los cuales González Rodríguez identifica para “ensayar” a Lawrence, Jünger, Gurdjieff, Ewart, Krumm Heller, Crowley. Lista a la que anexó a los mexicanos Gerardo Murillo Dr. Atl y Octavio Paz.
Viajeros, aunque a algunos el referente “México” se haya mantenido a la distancia, que “han incurrido aquí como al país imaginario que les permitió acentuar sus fantasías y niveles de reflexión simbólica. Son sin duda escritores, salvo Paz, en realidad excéntricos”, dice González Rodríguez.
Un México, añade el autor de El Centauro en el paisaje, que más que visto como región tropical, a la manera de “otros viajeros”, es el sitio del “vínculo solar, las culturas de la violencia, especialmente las asentadas en el valle del Anáhuac, y que dependían del aspecto militar y de una creencia cosmogónica de la sangre y de los sacrificios. Un punto atractivo, no tanto a partir del sustrato de la vegetación sino del cultural”.
De sangre y de sol (Ed. Sexto Piso, 2006) se vincula a un “entendimiento de lo simbólico y lo espiritual”. Y los personajes analizados, no sólo a partir de sus obras sino incluso de su paso trágico por el país, como el caso de Wilfrid Ewart, “traslucen a personalidades que veían lo esencial en la inmediatez telúrica y que pudieron en algún momento tener episodios en el país o imaginarlos. Aunque siempre una vinculación espiritual”.
Libro que no distingue en sus 16 apartados algún género específico, ya que se lee como una crónica, una reconstrucción literaria, proviene de una práctica añeja en González Rodríguez. Ya que en él “ensayo y narrativa son el derecho y el revés de un mismo trabajo. Este nuevo thriller tiene que ver con el tratamiento narrativo del ensayo, algo que ya había realizado en El centauro…, donde a partir de un hilo conductor voy narrando y ensayando una serie de temas sobre la técnica y la violencia”.
En tal modalidad “he encontrado el punto que puede parecer más atractivo a los lectores. Donde los temas teóricos aparecen a través de una narrativa, lo que puede contribuir a la divulgación de aspectos que han quedado en la charlatanería, el esoterismo o el misterio.”
Autor de una de las más importantes investigaciones acerca de los asesinatos de mujeres en la frontera norte de México, Huesos en el desierto, González Rodríguez rescata en De sangre y de sol episodios en torno al hecho cultural antes olvidados. Entre otros, las diversas consideraciones de Jünger sobre México, la muerte de Wilfrid Ewart en pleno centro capitalino al arrancar el año 1923, las recurrencias personales y creativas de Lawrence, diversas conexiones entre el ideario esotérico de Krumm Heller y la cultura nacional; aparte de roles como el representado por la risa en las culturas prehispánicas, estudiado por Octavio Paz.
De sangre y de sol será comentado hoy a las 19:30 horas, en la librería Rosario Castellanos del FCE, por Lucía Melgar, Christopher Domínguez Michael y Luis Alberto Ayala Blanco.
México • Mauricio Flores
Desde su ubicación de escritor polivalente, lo mismo camina en el ensayo que en la ficción, Sergio González Rodríguez (Ciudad de México, 1950) examina en su nuevo libro el papel que el territorio mexicano ha tenido como fuente de imaginación en diversos pensadores. De sangre y de sol es, a decir de su propio autor, una “suerte de thriller teórico” que indaga sobre algunos que podrían llamarse “extranjeros” en el país de los símbolos.
México, fiel reproductor de símbolos originarios universales (sangre, sol, cruz, círculo, estrella, oro, pentagrama corazón, pirámide, serpiente, puerta, infinito, et. al.) fue visitado durante el siglo XX por un gran número de artistas, escritores e intelectuales, de los cuales González Rodríguez identifica para “ensayar” a Lawrence, Jünger, Gurdjieff, Ewart, Krumm Heller, Crowley. Lista a la que anexó a los mexicanos Gerardo Murillo Dr. Atl y Octavio Paz.
Viajeros, aunque a algunos el referente “México” se haya mantenido a la distancia, que “han incurrido aquí como al país imaginario que les permitió acentuar sus fantasías y niveles de reflexión simbólica. Son sin duda escritores, salvo Paz, en realidad excéntricos”, dice González Rodríguez.
Un México, añade el autor de El Centauro en el paisaje, que más que visto como región tropical, a la manera de “otros viajeros”, es el sitio del “vínculo solar, las culturas de la violencia, especialmente las asentadas en el valle del Anáhuac, y que dependían del aspecto militar y de una creencia cosmogónica de la sangre y de los sacrificios. Un punto atractivo, no tanto a partir del sustrato de la vegetación sino del cultural”.
De sangre y de sol (Ed. Sexto Piso, 2006) se vincula a un “entendimiento de lo simbólico y lo espiritual”. Y los personajes analizados, no sólo a partir de sus obras sino incluso de su paso trágico por el país, como el caso de Wilfrid Ewart, “traslucen a personalidades que veían lo esencial en la inmediatez telúrica y que pudieron en algún momento tener episodios en el país o imaginarlos. Aunque siempre una vinculación espiritual”.
Libro que no distingue en sus 16 apartados algún género específico, ya que se lee como una crónica, una reconstrucción literaria, proviene de una práctica añeja en González Rodríguez. Ya que en él “ensayo y narrativa son el derecho y el revés de un mismo trabajo. Este nuevo thriller tiene que ver con el tratamiento narrativo del ensayo, algo que ya había realizado en El centauro…, donde a partir de un hilo conductor voy narrando y ensayando una serie de temas sobre la técnica y la violencia”.
En tal modalidad “he encontrado el punto que puede parecer más atractivo a los lectores. Donde los temas teóricos aparecen a través de una narrativa, lo que puede contribuir a la divulgación de aspectos que han quedado en la charlatanería, el esoterismo o el misterio.”
Autor de una de las más importantes investigaciones acerca de los asesinatos de mujeres en la frontera norte de México, Huesos en el desierto, González Rodríguez rescata en De sangre y de sol episodios en torno al hecho cultural antes olvidados. Entre otros, las diversas consideraciones de Jünger sobre México, la muerte de Wilfrid Ewart en pleno centro capitalino al arrancar el año 1923, las recurrencias personales y creativas de Lawrence, diversas conexiones entre el ideario esotérico de Krumm Heller y la cultura nacional; aparte de roles como el representado por la risa en las culturas prehispánicas, estudiado por Octavio Paz.
De sangre y de sol será comentado hoy a las 19:30 horas, en la librería Rosario Castellanos del FCE, por Lucía Melgar, Christopher Domínguez Michael y Luis Alberto Ayala Blanco.
México • Mauricio Flores
febrero 19, 2007
Ciudad Nostalgia
Cuatrocientos años después, un sol implacable quema despaciosamente la piel del llano. Es medio día y el sol, ojo atroz, se abate despiadado sobre caserío de adobe. En medio del mar no se ve sino agua y más agua; en medio del llano no se ve sino tierra en grado superlativo, hasta parecer desolación. Hay un cerro aquí y otro allá pero detrás nuevamente el llano. Evidente amansamiento de la tierra ante el poderío del quemante rayo. La batalla de los elementos la ganó él. Sólo a veces hace su aparición el viento.
Una ráfaga corre enloquecida de aquí allá hacia ningún lugar. Al grupo de niños que tiran de un burro muerto los persigue el remolino que arrastra polvo y hojas secas. Cierran los ojos y se hacen chiquitos. Cuando se hubo alejado un poco, regresan al burro. Como si nada, el cabello tieso, la piel seca, huesudos, los niños son ya viejos. Viejos desde que nacen.
Cuenta Ricardo Garibay que eran casi niñas las que tenían al bebé en brazos. Víctimas del padre o del hermano. No pasan de los 20, 30 años cuando han muerto a patadas por el furor de un esposo borracho.
Llega el anhelado viernes y ocurre de nuevo. No hay raya en el tinacal. De consolación, se hacen llenar las botellas como siempre. Huecas desde hace días, las tripas arden al contacto con el líquido. Los ánimos se caldean. Basta un chisme en voz baja difundido de boca en boca, entre risillas tímidas, para que el indio Simón azote a su hermano contra una piedra. Muerto éste, aquél se echa a llorar.
Aquí los días buenos son malos, y los malos peores. La más bonita es elegida reina. Para almibararla con flores y coloridos trapos, el patrón descuenta un mes de salario a la comunidad. Se aplica el descuento, pero nunca llegó el regalo.
Empujados a culatazos contra la pared, los rotísimos sombreros de palma en las manos y la mirada al piso, la fila de cinco entra al puesto de policía. Afuera las familias hechas un llanto oyen la descarga seca. ¿La acusación? Tentativa de subversión. ¡Subvertidos! ¿Indios que entran de rodillas a la iglesia con la frente embarrada al piso?
De injusticias sobran ejemplos. Doloroso es éste: en medio de los dos hay un morral de jerga. No importa a cuál le pertenece. Se traban en pelea uno con un machete y el otro con un pequeño trozo de metal afilado. ¡Por supuesto, no perdió la vida el del machete! El morral traía unos pedazos de tortilla, un rosario y un poco de sal.
O éste: un niño se retuerce de hambre en la tierra, mientras el grupito de enfrente no le convida de las tortillas enlamadas que mastican con una sonrisa sin expresión.
Agazapados tras los magueyes y los mezquites, esperan a que termine de comer el equipo de una filmación para lanzarse sobre los restos de pollo rostizado y latas de atún.
Fue un largo día de 400 años, entre la Conquista y la súper modernidad que les esperaba.
De aquellos indios jactanciosos por no haber sucumbido antes de 1521 a manos de los conquistadores, hacia entrado el siglo XX no quedaba ni un asomo de altivez, ¡ni de dignidad! Eran el rostro de la decrepitud.
Por eso la historia de aquí es reciente; o ¿interesa mencionar un pasado mísero, que insulta al entender humano? ¿Quién solapó a los dueños de las haciendas pulqueras de Irolo y Ápam para que extirparan la razón de los indios a punta de palos, aguardiente y pulque? Cero justicia. A nadie le interesó ponerla a funcionar.
En medio de estas soledades se construyó un pequeño pero moderno centro industrial, símbolo de los adelantos que iba a experimentar el país. La edificación de un centro empresarial en esta zona se hizo, según la historia oficial, precisamente con el propósito de disminuir esos vergonzosos índices de pobreza y marginación en la zona. Diarios de la época y libros ulteriores ilustran con cifras, noticias, fotos, crónicas, apologías, cómo Quintín Rueda Villagrán, a la sazón gobernador de Hidalgo, y el Presidente de México, Miguel Alemán, firman unos papeles para que se asiente aquí una empresa paraestatal que fulminaría el atraso.
Y en efecto, el finalmente llamado Combinado Industrial Sahagún no era cualquier cosa. Se trataba de un ultramoderno y fantástico cuento de hadas cuyos personajes, enormes, eran tres industrias de envergadura. Diesel Nacional (DINA) de la mano con FIAT era la más grande, seguida por Constructora Nacional de Carros del Ferrocarril (CNCF), y Toyoda, que iba a fundir hierro y acero. Para pagar todo esto, el gobierno federal puso muchos billetes.
Del capital inicial de DINA, sólo 8 por ciento correspondía a la italiana FIAT y el 14 a privados mexicanos, mientras que el 78 restante era del gobierno federal. En CNCF ocurrió casi igual: 87.5 por ciento de su capital era de Nacional Financiera y del Banco de México, mientras que el 12.5 era de instituciones privadas del país. Con Toyoda no: el gobierno sólo colaboró con 0.6 por ciento y lo demás era de unos orientales. En los tres casos, las industrias entraron en funciones allá al inicio de la década del 50.
A través de ellas se quería implementar la llamada “sustitución de importaciones”, política para dejar de comprar al extranjero y, mejor, gastarse el dinero dentro de nuestras fronteras. A este propósito estaban destinados los camiones y autobuses DINA, cuya producción, comprada casi toda en México y Latinoamérica, apenas si llegaba a Europa y Estados Unidos. También las comunicaciones ferroviarias del país rentaban vagones carísimos de Estados EE UU, por lo que los carros tolva, los carros caja y los carros góndola de CNCF vinieron a remediar aquel gastazo. Por su parte, Toyoda hacía piezas que las otras dos ocupaban en sus líneas de armado. Fríamente calculado, ¿no?
Todo en un pequeñito espacio de tierra que queda a escasos 60 minutos de la capital del país. ¡Magnífica ubicación, perfectas condiciones! ¡Oh, pero qué tontos habíamos sido! ¡Cómo pudimos inadvertir por siglos este paraíso de tepetate, polvo, sol y olvido! Víctor Manuel Villaseñor, director de Constructora Nacional desde iniciada hasta 1970, cuando renunció en repudio por el estado reinante de la administración en Sahagún, dijo que la planificación del Combinado Industrial fue casi nula y estaba destinada al fracaso, como en efecto sucedió.
El Combinado daría trabajo a miles de obreros, los sacaría de la miseria y les haría la justicia que se les adeudaba. Pero ¿es que acaso eran obreros? Más bien tlachiqueros, y muchos más, indios de por el rumbo que se presentaban a pedir empleo ataviados con jirones una manta gastada. ¿De qué otra forma? Los tres dientes que les quedaban, podridos. ¡Una empresa ultramoderna en manos de indios que en muchos casos, masticaban mal el español! También llegaron gentes de Tulancingo, Pachuca, Otumba, Calpulalpan, Teotihuacan y de todos los pueblos a la redonda. A propósito de esta movilización humana, Ricardo Garibay describe exultante una tarde gloriosa de Sahagún: “Atardece. Anaranjado sol del desierto. Es septiembre y comienza el frío. Vientos casi helados soplan de todas partes hacia todas partes. Silbatos. Sirenas. Millares y millares de trabajadores salen de las fábricas. Calzadas y carreteras se llenan de coches y autobuses […] Nos alejamos y al contrario de lo que dijera el Dr. Atl cuando regresó la primera vez del roquerío de Tepoztlán: ‘vengo de un viaje de tres mil años’, yo diré llegando a México, dentro de una hora: vengo del Futuro, del futuro de mi patria, sí pues, de nuestra redención debida a nuestro propio esfuerzo y sin aspavientos ni demagogias. Vengo de ver cómo sí somos capaces de igualar al pensamiento, nuestra vida diaria”.
Garibay murió en 1999. Para esas fechas ya todo había cambiado por aquí. Tuvo noticia del error de sus palabras. Error parcial o mejor dicho: verdad temporal. Veamos.
Estamos en los 70. Hace años que el Combinado es un referente mundial de la industria mexicana. Ya se construyó una ciudad, Ciudad Sahagún, en los alrededores del Combinado. Da alojamiento a directivos, ingenieros, obreros. Todos trabajan en las fábricas. Hay escuelas, calles nuevas, iluminación, conciertos gratis de Óscar Chávez en el cine auditorio local. Autos baratos. Vacaciones pagadas. ¿Qué fue de aquellas polvorientas soledades abrasadas por los rayos del sol? ¡Incluso existen sindicatos para proteger al obrero!
Hace años que el sindicalismo echó raíces. Está fuertemente afianzado y si alguien maltrata al obrero, detienen la industria. Sólo el sindicato puede maltratar a sus afiliados. Para entrar al trabajar a la fábrica es ineludible la aquiescencia del líder sindical —charro, las más de las veces.
El Sindicato Minero sección 200 le turna mano de obra a Carros de Ferrocarril, donde la cosa tira bien. Está liderado nacionalmente por Napoleón Gómez Sada, padre de Napoleón Gómez Urrutia, el famoso Napito. La sección 200 compró con las cuotas obreras una hacienda, en Xala, Edomex, próxima a Sahagún. Ahí se hacen fiestas para cuando viene el Viejo Napoleón, así le dicen. Hace no mucho me tocó en (mala) suerte ir a una comida para el Nuevo Napoleón. Es como en ese entonces, pero ahora. Hay huelga por casi todo. Victoria Novelo y Augusto Arteaga documentaron en un buen libro -La Industria en los magueyales. Trabajo y sindicatos en Ciudad Sahagún- que cierta ocasión los obreros pretendían hacer paro porque en diciembre no les dieron los juguetes suficientes para sus hijos. Juguetes…, sí.
Porque, ¡ah!, las empresas obsequian juguetes, alimentos a precio de risa, pagan horas extras a obreros que duermen la siesta, y un largo etcétera. Pero cuidado con el sindicato. ¿Un obrero quiere producir más de la cuenta, dice en voz alta que le cae mal el jefe? Los estatutos son claros. Se va. El sindicato, en protesta contra CNCF, se encargaba de que la producción no pasara de cierto tope. Sólo cuando andaban bien las ligas obrero-patronales, aumentaba el número de carros diarios. Tampoco Dina y Toyoda escapan al lindo charrismo. Sólo que ahí había algo llamado sindicatos “independientes”, de tamaño local.
Las empresas trabajaron con números rojos esa década. Novelo y Arteaga entrevistaron a un obrero que, sin dar crédito, se pregunta por qué recibe utilidades si su empresa está trabajando con pérdidas día a día… Pero es entonces cuando Toyoda deja de ser Toyoda y se convierte en Sidena, con inversión coreana y buenas expectativas. Y Carros de Ferrocarril inicia la construcción de esos anaranjados vagones hermosos, casi calcas del Metro de París. O sea, la producción va bien; sólo las finanzas no. Los obreros cobraban salarios inmejorables en todo el país. Y los políticos de la Ciudad de México se dsputaban por dirigir las empresas, plataformas políticas y económicas (aquí trabajaron Villaseñor, Reyes Heroles, Krieger, Olivier…). Como botón de muestra, un directivo del combinado de apellido Zorrilla, que luego se hizo diputado, hoy está en pero por desfalco. Por fuera todo bien, por dentro una olla de presión.
Ya desde 1970, Villaseñor en sus Memorias de un hombre de izquierda barrunta la caída de Sahagún. Nos advirtió que de continuar las cosas como hasta ese año, el Combinado se irá a la coladera. El correr de la década parecía negarle la razón. No tanto. Nos han dicho que el derrumbe de Sahagún iniciado en los 80 fue por causas externas. ¿Y las internas?
La cosa no iba tirando bien en las empresas. Los saqueos a manos de directivos y obreros, documentados mucho después, estaban a la orden del día. Las huelgas también tenían lugar a cada rato. Y sin embargo, la marcha no era pésima del todo. Vino, empero, la devaluación de 1982. Los números rojos del Combinado eran insostenibles para el gobierno.
Un día, los ejecutivos de Renault Mexicana recibieron una orden. Miles de obreros andaban ya tentados por la desconfianza. El desinterés por el trabajo había volcádose en una sensación rara dentro de las naves. “Dame ése destornillador”. “Toma”. Algo como una tristura generalizada.
Entonces les llaman de la gerencia. Sin apagar las máquinas, dejan vacía la nave. Llegando a la sala de juntas, en actitud solemne, el hombre de traje se desmonta los lentes y los recibe. “Primero que nada, sepan que apreciamos mucho sus esfuerzos. Es difícil decir esto…”
La suerte estaba echada.
Una década más tarde, en 1992, Carros de Ferrocarril da la noticia. Muchos la conocimos de cerca. Mi padre era obrero. Yo era entonces un pequeño. A mí me tocó una pipa de plástico, azul con gris, en un diciembre. Era grande, como carro de montar. Y llena de agua, me trepaba en ella y le daba calle abajo. No comprendía porqué papá se ponía a verme jugar, arrasado por una felicidad inenarrable. Lo entendí cuando no pudo regalarme más juguetes en navidad. Empezó a llegar más borracho cada vez, con alcohol que le fiaba un amigo suyo, también despedido de la empresa que había puesto una tienda en la entrada de su casa. Constructora Nacional se había convertido en Bombardier.
La canadiense continuó con el armado de vagones para el tren y el Metro. Abrió plazas laborales pero no tantas, ni para obreros mayores. En síntesis, dejó de pertenecer al Estado y pasó a un régimen de particulares. Sólo jóvenes encontraron acomodo ahí, como en las demás fábricas.
DINA daba empleo a muchísimos más obreros en los años 90. Y los mejor pagados. Tantos eran porque había dos DINAS, una que hacía autobuses y otra camiones. Ambas cerraron. Miles y miles de obreros despedidos. Entonces, la gente conoció la nostalgia por los viejos tiempos de gloria económica.
Y Si la cosa ha dado para que el lugar siga en pie es por unas cuantas empresas:
Como Dikona, que al sucumbir la adquirió el grupo San Lázaro, tras cuya caía nuevamente cambia de propietario, el estadounidense National Castints. O DINA, que pasó a manos del Consorcio G, de los tapatíos Gómez Flores. La compraron a precio de risa y la convirtieron en 1992 en American Coach Industries, la líder en producir urbanos en Norteamérica. Sí: polvos de aquellos lodos nada más; pero pudo haber funcionado de no presentarse la otra devaluación. La terrible de 1994.
Con todo, las cosas no iban tan mal.
A fin de no perder tanto, los Gómez Flores tuvieron que ser creativos hasta el exceso y adquirieron deudas a fin de sobrellevar la carga. En un intento por salir a flote, diseñaron una nueva línea de autobuses, los Marcopolos, reestructuraron su deuda, inventaron lo imposible… Pero el 10 de septiembre de 2001 pasó. Se dio por terminada la relación entre empresa y obreros, dejando en la calle a unos mil 500 trabajadores. La flama de National Castings también se apaga.
Más de 2 mil 500 obreros se quedaron sin un peso, porque los empresarios huyeron sin pagar liquidaciones. “Repártanse las máquinas, traguen fierros”, decía su actitud. Al arranque de los noventa fueron obreros añejos a quienes les dieron las gracias; al final del siglo se apagaron las fuentes laborales de los nuevos obreros, éstos acaso la tercera generación de aquellos tlachiqueros. ¿Condenados a la misma suerte sin empleo? Parece. En enero 30 de 2001 tuvo lugar el ruin episodio que cerró al Consorcio G; desesperados, con megáfonos enloquecidos, los directivos advirtieron sobre una amenaza de bomba. Huyen despavoridos los obreros, dando ocasión para que, acto seguido, apareciera, montada sobre el alto portón, una manta que notificaba del despido total, definitivo. No hubo oportunidades de reclamar. Cerrado. Punto.
¡Ay, Ciudad Nostalgia! Me haces pensar entelequias imposibles. Pues sí, imposibles. ¿Posibles? No, dije imposibles. ¡Por favor! ¡Pero si ya no hay dinero para echarlo a perder como ocurrió el siglo pasado! Y las empresas de ahora son otra cosa. No se dejan ningunear por un sindicato caciquil como el de Napito. No podemos regresar a lo que fue antes. O… ¿tal vez sí? ¡No! Sí sí sí. ¿Por qué no? Aquí hay mucha mano de obra calificada. ¿Cómo que no? Bueno, ya se han ido muchos, sí, pero la hay. ¿Tú que sabes? Carajo, ventanilla, súbete más aprisa; esa muchacha piensa que estoy loco por hablar solo… Bueno, total. Haz lo que quieras; ya estoy entrando a las sección sur, donde están las fábricas. Es un desierto con piso de cemento. Ah, la hermosa arquitectura sesentera… Nomás cuadros y círculos, ángulos rectos en las puertas y ventanas. Música a go-go y mis papás bailando. Si no fuera porque el adoquinado está peor que nunca. ¡Ciudad Nostalgia! Ring, ring, riiiiing. Recado telefónico de Martha, mi novia. Debo partir. No tardo, cielo.
Antes, freno el auto a la orilla de la carretera y desciendo. Apunto con mi teléfono a la puerta de Bombardier. Sin embargo, no quiero un policía en mi foto de recuerdo. Déjame sacar una foto, gordito. ¡Yo tuve una pipa de plástico, de veras; no te miento, a mi papá lo despidieron de aquí! ¿Que no te importa? ¡Mira! No… no me enojo. Sólo apártate. ¿Tengo cara de terrorista o qué? Riiiiing. “¿Te espero entonces, baby?”. Sí sí, Martha. Ya voy.
Me debo marchar. De todos modos, el sol me daba de frente y la cámara del Nokia se resiste a capturar nada respetable. Pongo en marcha el motor y emprendo mi partida como un loco. Nos vemos pronto Ciudad Nostalgia.
Una ráfaga corre enloquecida de aquí allá hacia ningún lugar. Al grupo de niños que tiran de un burro muerto los persigue el remolino que arrastra polvo y hojas secas. Cierran los ojos y se hacen chiquitos. Cuando se hubo alejado un poco, regresan al burro. Como si nada, el cabello tieso, la piel seca, huesudos, los niños son ya viejos. Viejos desde que nacen.
Cuenta Ricardo Garibay que eran casi niñas las que tenían al bebé en brazos. Víctimas del padre o del hermano. No pasan de los 20, 30 años cuando han muerto a patadas por el furor de un esposo borracho.
Llega el anhelado viernes y ocurre de nuevo. No hay raya en el tinacal. De consolación, se hacen llenar las botellas como siempre. Huecas desde hace días, las tripas arden al contacto con el líquido. Los ánimos se caldean. Basta un chisme en voz baja difundido de boca en boca, entre risillas tímidas, para que el indio Simón azote a su hermano contra una piedra. Muerto éste, aquél se echa a llorar.
Aquí los días buenos son malos, y los malos peores. La más bonita es elegida reina. Para almibararla con flores y coloridos trapos, el patrón descuenta un mes de salario a la comunidad. Se aplica el descuento, pero nunca llegó el regalo.
Empujados a culatazos contra la pared, los rotísimos sombreros de palma en las manos y la mirada al piso, la fila de cinco entra al puesto de policía. Afuera las familias hechas un llanto oyen la descarga seca. ¿La acusación? Tentativa de subversión. ¡Subvertidos! ¿Indios que entran de rodillas a la iglesia con la frente embarrada al piso?
De injusticias sobran ejemplos. Doloroso es éste: en medio de los dos hay un morral de jerga. No importa a cuál le pertenece. Se traban en pelea uno con un machete y el otro con un pequeño trozo de metal afilado. ¡Por supuesto, no perdió la vida el del machete! El morral traía unos pedazos de tortilla, un rosario y un poco de sal.
O éste: un niño se retuerce de hambre en la tierra, mientras el grupito de enfrente no le convida de las tortillas enlamadas que mastican con una sonrisa sin expresión.
Agazapados tras los magueyes y los mezquites, esperan a que termine de comer el equipo de una filmación para lanzarse sobre los restos de pollo rostizado y latas de atún.
Fue un largo día de 400 años, entre la Conquista y la súper modernidad que les esperaba.
De aquellos indios jactanciosos por no haber sucumbido antes de 1521 a manos de los conquistadores, hacia entrado el siglo XX no quedaba ni un asomo de altivez, ¡ni de dignidad! Eran el rostro de la decrepitud.
Por eso la historia de aquí es reciente; o ¿interesa mencionar un pasado mísero, que insulta al entender humano? ¿Quién solapó a los dueños de las haciendas pulqueras de Irolo y Ápam para que extirparan la razón de los indios a punta de palos, aguardiente y pulque? Cero justicia. A nadie le interesó ponerla a funcionar.
*
En medio de estas soledades se construyó un pequeño pero moderno centro industrial, símbolo de los adelantos que iba a experimentar el país. La edificación de un centro empresarial en esta zona se hizo, según la historia oficial, precisamente con el propósito de disminuir esos vergonzosos índices de pobreza y marginación en la zona. Diarios de la época y libros ulteriores ilustran con cifras, noticias, fotos, crónicas, apologías, cómo Quintín Rueda Villagrán, a la sazón gobernador de Hidalgo, y el Presidente de México, Miguel Alemán, firman unos papeles para que se asiente aquí una empresa paraestatal que fulminaría el atraso.
Y en efecto, el finalmente llamado Combinado Industrial Sahagún no era cualquier cosa. Se trataba de un ultramoderno y fantástico cuento de hadas cuyos personajes, enormes, eran tres industrias de envergadura. Diesel Nacional (DINA) de la mano con FIAT era la más grande, seguida por Constructora Nacional de Carros del Ferrocarril (CNCF), y Toyoda, que iba a fundir hierro y acero. Para pagar todo esto, el gobierno federal puso muchos billetes.
Del capital inicial de DINA, sólo 8 por ciento correspondía a la italiana FIAT y el 14 a privados mexicanos, mientras que el 78 restante era del gobierno federal. En CNCF ocurrió casi igual: 87.5 por ciento de su capital era de Nacional Financiera y del Banco de México, mientras que el 12.5 era de instituciones privadas del país. Con Toyoda no: el gobierno sólo colaboró con 0.6 por ciento y lo demás era de unos orientales. En los tres casos, las industrias entraron en funciones allá al inicio de la década del 50.
A través de ellas se quería implementar la llamada “sustitución de importaciones”, política para dejar de comprar al extranjero y, mejor, gastarse el dinero dentro de nuestras fronteras. A este propósito estaban destinados los camiones y autobuses DINA, cuya producción, comprada casi toda en México y Latinoamérica, apenas si llegaba a Europa y Estados Unidos. También las comunicaciones ferroviarias del país rentaban vagones carísimos de Estados EE UU, por lo que los carros tolva, los carros caja y los carros góndola de CNCF vinieron a remediar aquel gastazo. Por su parte, Toyoda hacía piezas que las otras dos ocupaban en sus líneas de armado. Fríamente calculado, ¿no?
Todo en un pequeñito espacio de tierra que queda a escasos 60 minutos de la capital del país. ¡Magnífica ubicación, perfectas condiciones! ¡Oh, pero qué tontos habíamos sido! ¡Cómo pudimos inadvertir por siglos este paraíso de tepetate, polvo, sol y olvido! Víctor Manuel Villaseñor, director de Constructora Nacional desde iniciada hasta 1970, cuando renunció en repudio por el estado reinante de la administración en Sahagún, dijo que la planificación del Combinado Industrial fue casi nula y estaba destinada al fracaso, como en efecto sucedió.
El Combinado daría trabajo a miles de obreros, los sacaría de la miseria y les haría la justicia que se les adeudaba. Pero ¿es que acaso eran obreros? Más bien tlachiqueros, y muchos más, indios de por el rumbo que se presentaban a pedir empleo ataviados con jirones una manta gastada. ¿De qué otra forma? Los tres dientes que les quedaban, podridos. ¡Una empresa ultramoderna en manos de indios que en muchos casos, masticaban mal el español! También llegaron gentes de Tulancingo, Pachuca, Otumba, Calpulalpan, Teotihuacan y de todos los pueblos a la redonda. A propósito de esta movilización humana, Ricardo Garibay describe exultante una tarde gloriosa de Sahagún: “Atardece. Anaranjado sol del desierto. Es septiembre y comienza el frío. Vientos casi helados soplan de todas partes hacia todas partes. Silbatos. Sirenas. Millares y millares de trabajadores salen de las fábricas. Calzadas y carreteras se llenan de coches y autobuses […] Nos alejamos y al contrario de lo que dijera el Dr. Atl cuando regresó la primera vez del roquerío de Tepoztlán: ‘vengo de un viaje de tres mil años’, yo diré llegando a México, dentro de una hora: vengo del Futuro, del futuro de mi patria, sí pues, de nuestra redención debida a nuestro propio esfuerzo y sin aspavientos ni demagogias. Vengo de ver cómo sí somos capaces de igualar al pensamiento, nuestra vida diaria”.
Garibay murió en 1999. Para esas fechas ya todo había cambiado por aquí. Tuvo noticia del error de sus palabras. Error parcial o mejor dicho: verdad temporal. Veamos.
*
Estamos en los 70. Hace años que el Combinado es un referente mundial de la industria mexicana. Ya se construyó una ciudad, Ciudad Sahagún, en los alrededores del Combinado. Da alojamiento a directivos, ingenieros, obreros. Todos trabajan en las fábricas. Hay escuelas, calles nuevas, iluminación, conciertos gratis de Óscar Chávez en el cine auditorio local. Autos baratos. Vacaciones pagadas. ¿Qué fue de aquellas polvorientas soledades abrasadas por los rayos del sol? ¡Incluso existen sindicatos para proteger al obrero!
Hace años que el sindicalismo echó raíces. Está fuertemente afianzado y si alguien maltrata al obrero, detienen la industria. Sólo el sindicato puede maltratar a sus afiliados. Para entrar al trabajar a la fábrica es ineludible la aquiescencia del líder sindical —charro, las más de las veces.
El Sindicato Minero sección 200 le turna mano de obra a Carros de Ferrocarril, donde la cosa tira bien. Está liderado nacionalmente por Napoleón Gómez Sada, padre de Napoleón Gómez Urrutia, el famoso Napito. La sección 200 compró con las cuotas obreras una hacienda, en Xala, Edomex, próxima a Sahagún. Ahí se hacen fiestas para cuando viene el Viejo Napoleón, así le dicen. Hace no mucho me tocó en (mala) suerte ir a una comida para el Nuevo Napoleón. Es como en ese entonces, pero ahora. Hay huelga por casi todo. Victoria Novelo y Augusto Arteaga documentaron en un buen libro -La Industria en los magueyales. Trabajo y sindicatos en Ciudad Sahagún- que cierta ocasión los obreros pretendían hacer paro porque en diciembre no les dieron los juguetes suficientes para sus hijos. Juguetes…, sí.
Porque, ¡ah!, las empresas obsequian juguetes, alimentos a precio de risa, pagan horas extras a obreros que duermen la siesta, y un largo etcétera. Pero cuidado con el sindicato. ¿Un obrero quiere producir más de la cuenta, dice en voz alta que le cae mal el jefe? Los estatutos son claros. Se va. El sindicato, en protesta contra CNCF, se encargaba de que la producción no pasara de cierto tope. Sólo cuando andaban bien las ligas obrero-patronales, aumentaba el número de carros diarios. Tampoco Dina y Toyoda escapan al lindo charrismo. Sólo que ahí había algo llamado sindicatos “independientes”, de tamaño local.
Las empresas trabajaron con números rojos esa década. Novelo y Arteaga entrevistaron a un obrero que, sin dar crédito, se pregunta por qué recibe utilidades si su empresa está trabajando con pérdidas día a día… Pero es entonces cuando Toyoda deja de ser Toyoda y se convierte en Sidena, con inversión coreana y buenas expectativas. Y Carros de Ferrocarril inicia la construcción de esos anaranjados vagones hermosos, casi calcas del Metro de París. O sea, la producción va bien; sólo las finanzas no. Los obreros cobraban salarios inmejorables en todo el país. Y los políticos de la Ciudad de México se dsputaban por dirigir las empresas, plataformas políticas y económicas (aquí trabajaron Villaseñor, Reyes Heroles, Krieger, Olivier…). Como botón de muestra, un directivo del combinado de apellido Zorrilla, que luego se hizo diputado, hoy está en pero por desfalco. Por fuera todo bien, por dentro una olla de presión.
Ya desde 1970, Villaseñor en sus Memorias de un hombre de izquierda barrunta la caída de Sahagún. Nos advirtió que de continuar las cosas como hasta ese año, el Combinado se irá a la coladera. El correr de la década parecía negarle la razón. No tanto. Nos han dicho que el derrumbe de Sahagún iniciado en los 80 fue por causas externas. ¿Y las internas?
*
La cosa no iba tirando bien en las empresas. Los saqueos a manos de directivos y obreros, documentados mucho después, estaban a la orden del día. Las huelgas también tenían lugar a cada rato. Y sin embargo, la marcha no era pésima del todo. Vino, empero, la devaluación de 1982. Los números rojos del Combinado eran insostenibles para el gobierno.
Un día, los ejecutivos de Renault Mexicana recibieron una orden. Miles de obreros andaban ya tentados por la desconfianza. El desinterés por el trabajo había volcádose en una sensación rara dentro de las naves. “Dame ése destornillador”. “Toma”. Algo como una tristura generalizada.
Entonces les llaman de la gerencia. Sin apagar las máquinas, dejan vacía la nave. Llegando a la sala de juntas, en actitud solemne, el hombre de traje se desmonta los lentes y los recibe. “Primero que nada, sepan que apreciamos mucho sus esfuerzos. Es difícil decir esto…”
La suerte estaba echada.
Una década más tarde, en 1992, Carros de Ferrocarril da la noticia. Muchos la conocimos de cerca. Mi padre era obrero. Yo era entonces un pequeño. A mí me tocó una pipa de plástico, azul con gris, en un diciembre. Era grande, como carro de montar. Y llena de agua, me trepaba en ella y le daba calle abajo. No comprendía porqué papá se ponía a verme jugar, arrasado por una felicidad inenarrable. Lo entendí cuando no pudo regalarme más juguetes en navidad. Empezó a llegar más borracho cada vez, con alcohol que le fiaba un amigo suyo, también despedido de la empresa que había puesto una tienda en la entrada de su casa. Constructora Nacional se había convertido en Bombardier.
La canadiense continuó con el armado de vagones para el tren y el Metro. Abrió plazas laborales pero no tantas, ni para obreros mayores. En síntesis, dejó de pertenecer al Estado y pasó a un régimen de particulares. Sólo jóvenes encontraron acomodo ahí, como en las demás fábricas.
DINA daba empleo a muchísimos más obreros en los años 90. Y los mejor pagados. Tantos eran porque había dos DINAS, una que hacía autobuses y otra camiones. Ambas cerraron. Miles y miles de obreros despedidos. Entonces, la gente conoció la nostalgia por los viejos tiempos de gloria económica.
Y Si la cosa ha dado para que el lugar siga en pie es por unas cuantas empresas:
Como Dikona, que al sucumbir la adquirió el grupo San Lázaro, tras cuya caía nuevamente cambia de propietario, el estadounidense National Castints. O DINA, que pasó a manos del Consorcio G, de los tapatíos Gómez Flores. La compraron a precio de risa y la convirtieron en 1992 en American Coach Industries, la líder en producir urbanos en Norteamérica. Sí: polvos de aquellos lodos nada más; pero pudo haber funcionado de no presentarse la otra devaluación. La terrible de 1994.
Con todo, las cosas no iban tan mal.
A fin de no perder tanto, los Gómez Flores tuvieron que ser creativos hasta el exceso y adquirieron deudas a fin de sobrellevar la carga. En un intento por salir a flote, diseñaron una nueva línea de autobuses, los Marcopolos, reestructuraron su deuda, inventaron lo imposible… Pero el 10 de septiembre de 2001 pasó. Se dio por terminada la relación entre empresa y obreros, dejando en la calle a unos mil 500 trabajadores. La flama de National Castings también se apaga.
Más de 2 mil 500 obreros se quedaron sin un peso, porque los empresarios huyeron sin pagar liquidaciones. “Repártanse las máquinas, traguen fierros”, decía su actitud. Al arranque de los noventa fueron obreros añejos a quienes les dieron las gracias; al final del siglo se apagaron las fuentes laborales de los nuevos obreros, éstos acaso la tercera generación de aquellos tlachiqueros. ¿Condenados a la misma suerte sin empleo? Parece. En enero 30 de 2001 tuvo lugar el ruin episodio que cerró al Consorcio G; desesperados, con megáfonos enloquecidos, los directivos advirtieron sobre una amenaza de bomba. Huyen despavoridos los obreros, dando ocasión para que, acto seguido, apareciera, montada sobre el alto portón, una manta que notificaba del despido total, definitivo. No hubo oportunidades de reclamar. Cerrado. Punto.
*
Ciudad Nostalgia
Con flojera y tarde amanecen los días entre semana. Las calles están vacías. Una señora vende productos lácteos en un carrito. Un anciano acude a su encuentro y le compra. Allá va un gran danés pinto; corre a ladrarles a los niños con uniforme y mochilas. Hago un recorrido a pie por los jardines y me encuentro casi solo, salvo por los viejitos que salen a platicar. Me dicen buenos días joven. Soy el único que anda por las calles queriendo buscar algo que nunca encontrará. Estoy en un panteón, buscando vida entre los muertos. La ciudad está muerta en vida. Ciudad Nostalgia. Calles con bordos y tumores. Asfalto viejo, nada que ver con el que yo caminaba. Ánimo vencido de una ciudad hecha por espíritus de fierro. No hay vida en las calles de las colonias DINA, Carros, Sidena, IMSS. Ordenadas y bonitas en otro tiempo, hoy están desérticas. La mañana concluye. Me lo dice el sol, que cambió de posición. Es sólo la hora de comer. Sólo entonces la calle cobra un poco de vida. Las amas de casa descansan de la rutina y van, con todo y mandil, por su hijo a la primaria. O a la secundaria, que queda muy cerca. A veces, recorren las calles algunos carros viejos, todos Renault 5, Renault 12, Renault 8, y también Renault camionetas. Chistosas peseras de hace siglos. Hacen un run run muy fino, en sordina. Trepo al auto y me voy por las avenidas largas, que parecen de terracería. No, la terracería es más suave que estos hoyos infames. Pasa una camioneta ford de los ochoentas. Al viejo de sombrero que va al volante lo acompaña su mujer en mandil a cuadros y una muchacha casadera. Rancheros. Llevo la ventanilla abierta. Hasta acá advierto la música de un Pepe Aguilar que quiere escapar del encierro de la ford. ¡Ah, qué ganas de treparme con ellos y sentir compañía!… Es claro que vienen de Tepeapulco. Tepeapulco está a 5 minutos de Ciudad Sahagún. ¡Pero Tepeapulco es Tepeapulco y Sahagún es Sahagún! ¡Ellos tienen 400 año de vida y siguen; Ciudad Sahagún ni siquiera 60 y no la ve! Se trata de no prestarle atención a ellos y de regresar a estas soledad ansiosa. ¿Se trata de eso? ¿Dime Ciudad Nostalgia, se trata de eso? ¡Dime algo! Un bachazo me hace brincar, y se me revuelven los pensamientos. ¡Pero si esto puede seguir siendo! Mira, sólo hay que buscar la mejor salida. ¡Siempre hay opciones! Con que cada quien haga lo que le toca… Por ejemplo, el gobierno está invirtiendo para que esto salga del hoyo. Hay una empresa nueva, la ASF Keystone, donde trabajan poco más o menos 500 obreros. Hay otras más. El año anterior se invirtieron millones. No mamadas, ¡millones! Creéme, mira Martha, mi Ciudad te va encantar, cielo. Pues sí, no hay casi nada ya, ¡pero cuánto hubo! ¿Que vivo del recuerdo, dices? Si respondo que sí, te miento; si te digo que no, también. Aquí se vive de otra cosa, Martha, de esperanzas. Infundadas pero esperanzas al fin y al cabo. Y es lo último que muere.¡Ay, Ciudad Nostalgia! Me haces pensar entelequias imposibles. Pues sí, imposibles. ¿Posibles? No, dije imposibles. ¡Por favor! ¡Pero si ya no hay dinero para echarlo a perder como ocurrió el siglo pasado! Y las empresas de ahora son otra cosa. No se dejan ningunear por un sindicato caciquil como el de Napito. No podemos regresar a lo que fue antes. O… ¿tal vez sí? ¡No! Sí sí sí. ¿Por qué no? Aquí hay mucha mano de obra calificada. ¿Cómo que no? Bueno, ya se han ido muchos, sí, pero la hay. ¿Tú que sabes? Carajo, ventanilla, súbete más aprisa; esa muchacha piensa que estoy loco por hablar solo… Bueno, total. Haz lo que quieras; ya estoy entrando a las sección sur, donde están las fábricas. Es un desierto con piso de cemento. Ah, la hermosa arquitectura sesentera… Nomás cuadros y círculos, ángulos rectos en las puertas y ventanas. Música a go-go y mis papás bailando. Si no fuera porque el adoquinado está peor que nunca. ¡Ciudad Nostalgia! Ring, ring, riiiiing. Recado telefónico de Martha, mi novia. Debo partir. No tardo, cielo.
Antes, freno el auto a la orilla de la carretera y desciendo. Apunto con mi teléfono a la puerta de Bombardier. Sin embargo, no quiero un policía en mi foto de recuerdo. Déjame sacar una foto, gordito. ¡Yo tuve una pipa de plástico, de veras; no te miento, a mi papá lo despidieron de aquí! ¿Que no te importa? ¡Mira! No… no me enojo. Sólo apártate. ¿Tengo cara de terrorista o qué? Riiiiing. “¿Te espero entonces, baby?”. Sí sí, Martha. Ya voy.
Me debo marchar. De todos modos, el sol me daba de frente y la cámara del Nokia se resiste a capturar nada respetable. Pongo en marcha el motor y emprendo mi partida como un loco. Nos vemos pronto Ciudad Nostalgia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Qué le vamos a hacer
- Luis Frías
- Desde chico tenía ganas de escribir un diario, o algo así. Pero era cosa de niñas. Este blog es lo menos afeminado que encontré.
Algunas cosas
- Abraham Chinchillas
- Agustín Cadena
- Alberto Chimal
- Alejandro Toledo
- Antonio Ortuño
- Artehistoria.com
- Arteven
- Bef
- Bernardo Fernández Bef
- Blog Escritores
- Blogs en Hidalgo
- Blogs en Hidalgo
- Blue Iris
- Brito Camacho
- Bulbo Tv
- Carlos Monsiváis
- Carmen Boullosa
- Caza de letras
- Cimac Noticias
- CR Garza
- Daniel Fragoso
- David Huerta
- David Lagunas
- Desde abajo
- Dhistoria
- Diego Servín
- Dramaturgos Mexicanos
- Ediciones El Billar de Lucrecia
- Editorial Fridatura
- Educahistoria.com
- El Financiero
- El País
- El Universal Diario
- Elena Méndez
- Enrique Garnica
- Enrique Olmos
- Enriqueta Ochoa
- Eres lo que escribes. Eres como escribes
- Eve Gil
- Federico Campbell
- Federico Patán
- Fundación Arte y Vida
- Gabriel Trujillo Muñoz
- Guillermo J. Fadanelli
- Guillermo Samperio
- Guillermo Sheridan (Blog)
- Heriberto Yépez
- Hoja por hoja (suplemento)
- Héctor Villarreal
- Instituto de Estudios Críticos
- Jaime Muñoz
- Javier García Galiano
- JEP
- Jessy Bulbo
- Jesús Silva Herzog-Márquez
- JM Servín
- Jorge Herralde
- Jorge Volpi
- Jorge Zepeda
- José de la Colina (Blog)
- José Hernández (muralista)
- José Homero
- José Kozer
- Juan Villoro
- Julian Etienne
- La Jornada
- Libros gratis en El Aleph
- Los Subterráneos
- Luigi Amara
- Luis Felipe Lomelí
- Luis Gantus
- Mauricio Carrera
- Mauricio Carrera
- Mayra Luna
- Mexico.com
- Milenio-Hidalgo
- Más Historia
- Nahum Torres
- Noé Morales
- Ocio para niños
- Pedro Juan Gutiérrez
- Proyecto Clío
- Pumas
- Rafael Lemus
- Rafael Pérez Gay
- Rafael Saavedra
- Ramsés Salanueva
- Rancho las Voces
- Raúl Trejo Delarbre
- Red Mundial de Escritores en Español R.E.M.E.S.
- Red Mundial de Escritores en Español R.E.M.E.S.
- Revista Cinteotl (Universidad de Hidalgo)
- Revista Fractal
- Revista La Tempestad
- Revista Letras libres
- Revista Moho
- Revista More Ferarum
- Revista Nomedites
- Revista Opción ITAM
- Revista Punto de Partida
- Revista Péndulo
- Revista replicante
- Revista Tímpano
- Revista Vía libre
- Rocío Cerón
- Rogelio Villarreal
- Rubén Bonet
- San Isidro. Feria de toros 2007
- Sandro Cohen
- Sergio Pitol
- Tryno Maldonado
- Tumbona
- Xavier Velasco
Todos mis post
- dic 27 (1)
- feb 17 (1)
- ene 29 (1)
- jun 24 (1)
- mar 03 (1)
- oct 28 (1)
- sep 08 (1)
- abr 01 (1)
- mar 11 (1)
- feb 14 (1)
- ago 24 (1)
- ago 17 (1)
- jul 24 (1)
- jul 02 (1)
- abr 30 (1)
- dic 27 (1)
- oct 18 (1)
- jun 10 (1)
- may 14 (1)
- mar 02 (1)
- ene 15 (1)
- ene 01 (1)
- dic 05 (1)
- nov 19 (1)
- nov 08 (1)
- oct 18 (1)
- oct 12 (1)
- oct 03 (1)
- sep 15 (1)
- sep 13 (1)
- sep 12 (1)
- sep 11 (1)
- sep 10 (1)
- sep 09 (1)
- ago 20 (1)
- jun 26 (1)
- may 10 (1)
- mar 14 (1)
- feb 17 (1)
- feb 01 (1)
- ene 28 (1)
- ene 27 (1)
- ene 15 (1)
- dic 07 (1)
- nov 30 (1)
- nov 23 (1)
- nov 08 (2)
- oct 12 (2)
- oct 05 (2)
- sep 28 (1)
- sep 22 (1)
- sep 15 (1)
- sep 14 (1)
- sep 07 (1)
- ago 30 (2)
- ago 27 (1)
- ago 17 (1)
- ago 08 (2)
- ago 03 (1)
- ago 02 (1)
- jul 29 (1)
- jul 17 (1)
- jul 13 (1)
- jul 12 (1)
- jun 30 (1)
- jun 28 (1)
- jun 27 (1)
- jun 17 (1)
- jun 14 (1)
- jun 07 (2)
- jun 05 (1)
- may 28 (1)
- may 27 (1)
- may 25 (3)
- may 19 (1)
- may 15 (1)
- may 05 (1)
- may 01 (1)
- abr 29 (1)
- abr 20 (1)
- abr 13 (1)
- abr 06 (1)
- abr 02 (1)
- mar 23 (1)
- mar 16 (1)
- mar 04 (1)
- feb 28 (2)
- feb 18 (1)
- feb 16 (1)
- feb 13 (1)
- feb 11 (1)
- feb 10 (2)
- feb 06 (1)
- ene 14 (1)
- ene 12 (1)
- ene 11 (1)
- ene 10 (2)
- ene 07 (1)
- ene 03 (1)
- dic 22 (1)
- dic 20 (1)
- dic 19 (1)
- dic 17 (1)
- dic 12 (1)
- dic 10 (2)
- dic 02 (1)
- dic 01 (1)
- nov 28 (2)
- nov 26 (1)
- nov 19 (1)
- nov 18 (1)
- nov 10 (3)
- nov 07 (1)
- nov 06 (1)
- nov 05 (1)
- nov 04 (1)
- nov 02 (1)
- nov 01 (1)
- oct 27 (2)
- oct 23 (1)
- oct 22 (1)
- oct 21 (1)
- oct 15 (2)
- oct 14 (1)
- oct 13 (1)
- oct 12 (1)
- oct 06 (1)
- sep 30 (1)
- sep 29 (1)
- sep 26 (1)
- sep 23 (1)
- sep 17 (1)
- sep 10 (1)
- sep 01 (1)
- ago 26 (1)
- ago 24 (1)
- ago 23 (1)
- ago 20 (1)
- ago 17 (1)
- ago 11 (1)
- ago 07 (1)
- ago 06 (1)
- jul 29 (1)
- jul 27 (1)
- jul 26 (1)
- jul 24 (1)
- jul 23 (1)
- jul 22 (1)
- jul 14 (2)
- jul 07 (2)
- jul 01 (1)
- jun 29 (1)
- jun 28 (1)
- jun 26 (1)
- jun 21 (1)
- jun 16 (1)
- jun 13 (1)
- jun 07 (1)
- jun 04 (1)
- jun 02 (1)
- may 30 (1)
- may 27 (1)
- may 24 (1)
- may 23 (2)
- may 20 (1)
- may 19 (1)
- may 07 (1)
- may 01 (2)
- abr 27 (1)
- abr 22 (2)
- abr 17 (1)
- abr 15 (1)
- abr 08 (1)
- abr 02 (1)
- abr 01 (1)
- mar 27 (2)
- mar 22 (1)
- mar 18 (1)
- mar 08 (1)
- mar 06 (5)
- feb 27 (1)
- feb 23 (1)
- feb 22 (1)
- feb 19 (1)
- feb 16 (1)
- feb 15 (1)
- feb 11 (1)
- feb 03 (1)
- ene 31 (2)
- ene 30 (1)
- ene 29 (1)
- ene 24 (1)
- ene 23 (1)
- ene 21 (1)
- ene 19 (1)
- ene 11 (1)
- ene 03 (1)
- ene 02 (1)
- ene 01 (9)

